Berugo Carámbula: Del humor a los ataques de pánico y el Parkinson. Berugo Carámbula, cuyo nombre real era Heber Hugo Carámbula, nació en Las Piedras, departamento de Canelones, Uruguay, el 31 de octubre de 1945. Se inició antes como músico que como actor creando una banda de jazz a los 15 años.
Berugo Carámbula: Del humor a los ataques de pánico y el Parkinson. Con apenas 18 apareció por primera vez en el programa Telecataplúm con otros comediantes uruguayos que luego triunfarían tanto en Uruguay como en Argentina, entre ellos Ricardo Espalter, Eduardo D’Angelo, Enrique Almada, Andrés Redondo y Reimundo Soto.
Continuaría trabajando en programas cómicos como Jaujarana y luego ya en Argentina en Hupumorpo.

Su carrera cinematográfica la construiría íntegramente en Argentina, debutando en el largometraje «Joven, viuda y estanciera» en 1970. En total trabajaría en 11 películas hasta 1987 mayormente comedias incluyendo el western de humor «Los Irrompibles», «Brigada explosiva», «Brigada explosiva contra los ninjas», «Los bañeros más locos del mundo» y «Los Matamonstruos en la mansión del terror».
También participaría de una película para el público infantil llamada «Canta niño cuenta un cuento» y en un drama de María Luisa Bermberg llamado «Señora de nadie«.
En el medio se dio el gusto de editar un disco llamado «Solo de guitarra» en 1976 donde demostró que era un talentosísimo guitarrista.

Se casó 2 veces y tuvo 3 hijos. El mayor, Gabriel Carámbula es un guitarrista de rock que fue parte de la banda de Fito Páez y tuvo su propio grupo llamado los perros calientes. La segunda, María Carámbula es actriz y tiene una extensa trayectoria televisiva. El menor, fruto de su segundo matrimonio, llamado Joaquín es también músico.


En los años 80 siguió apareciendo en programas cómicos como Comicolor e Hiperhumor, pero su mayor pico de popularidad llegaría cuando se transformó en animador conduciendo el programa de juegos «Atrévase a soñar». Este ciclo se transformó en el segundo programa más visto de la televisión argentina y popularizaría frases como «alcoyana alcoyana» que se volvería un sinónimo de «feliz coincidencia».

Alcanzó 40 puntos de rating y por ese trabajo en 1988 obtuvo el premio Martín Fierro como mejor animador de televisión, pero Hugo era uno de los personajes más populares de la pantalla chica y llegó a hacer famosas publicidades de la época como la del Aguasoda Ivess.
Continuó alternando programas de entretenimiento como Todo al 9, Clincaja y Jugar por jugar con otros de humor como el Nieto de Don Mateo.

Entre 1996 y 2001 volvió a Uruguay donde conduciría un programa llamado «Bien de Bien«. Mientras hacía ese programa comenzó a sufrir algo que nunca le había ocurrido hasta entonces. Justo él, que siempre se mostraba distendido, divertido y ocurrente al aire, comenzó antes de cada programa a sentir palpitaciones, mareos, y le costaba mucho respirar con normalidad.
Minimizó esos síntomas creyendo que eran por el stress de hacer un programa en vivo, hasta que un día sufrió un fuerte ataque de pánico en plena calle y terminó abrazado a un árbol durante media hora. Los ataques de pánico comenzaron a minar su salud.

Regresó a la Argentina y participó en la comedia costumbrista «Son amores» en 2002, pero los sentimientos de muerte, las taquicardias y lipotimias se convirtieron en algo frecuente. Tenía vértigo y claustrofobia y se fue alejando de las cámaras de televisión.
Paradójicamente, al hacerse ver por los ataques de ansiedad, terminaría recibiendo una noticia mucho peor cuando en 2004 los doctores diagnosticaron que sufría mal de Parkinson.
Al año siguiente tuvo su última aparición televisiva en «La peluquería». Sabía que el Parkinson es degenerativa y que por más que luchaba iba empeorando irremediablemente.
Se fue acostumbrando a realizar un gran esfuerzo por hilvanar cada oración. En 2008 dio una entrevista a Chiche Gelblung donde ya mostraba claros síntomas, pero intentó reírse de la situación diciendo que los temblores de la enfermedad le servían para hacer mejor el amor.
En agosto de ese mismo año decidió desafiar sus limitaciones y volver a los escenarios, pero todo terminaría mal. Se anunció en el Centro Cultural Borges, un show llamado Berugo en grupo, un espectáculo que iba a combinar humor y música. Sin embargo, apenas unas horas antes de la presentación, el espectáculo se suspendió.

La versión oficial indicaba vagamente que se había levantado por problemas administrativos, pero quedó instalada la versión de que Berugo ya no estaba en condiciones de subir a un escenario. Berugo estaba asumido en una depresión, pero trataba de sobrellevar la situación como podía.
El siguiente golpe lo sufriría al perder su cobertura médica. Debido a su discontinuidad laboral, la Asociación Argentina de Actores le retiró la cobertura y perdió su condición de afiliado a la obra social de actores, que nunca podría recuperar a menos que hiciera aportes genuinos y regulares como actor y pagara lo adeudado.
Sin cobertura terminó dependiendo de los hospitales públicos y estuvo internado en el Hospital Pirovano.
Finalmente, el 14 de noviembre de 2015 tras una década de lucha, Berugo Carámbula perdió la batalla y murió en su casa de Belgrano en Buenos Aires.
Sus restos fueron llevados al cementerio de la Chacharita para ser cremados. Tenía 70 años.





