Rodolfo Walsh, Elina Tejerina y sus dos hijas
Rodolfo Walsh fue periodista, escritor y autor de Operación Masacre, una investigación que reconstruyó los fusilamientos de José León Suárez que absoluto rigor. Entonces Walsh tenía 30 años y el libro se publicó originalmente por entregas en la Revista Mayoría, dirigida por los hermanos Arturo y Isaac Ruiz Guiñazú, entre mayo y julio de 1957, y su primera edición en formato de libro vio la luz a fines de ese mismo año (en noviembre de 1957) gracias a la Editorial Sigla.
Operación Masacre fue un antes y un después en la forma de hacer tanto literatura como periodismo. Ninguna editorial importante, grande, con circuitos de distribución en todo el país quería imprimirle el libro bajo la Revolución Libertadora que lleva adelante Pedro Eugenio Aramburu. Así fue que acudió a Mayoría buscando un lugar donde saliera a la luz la verdad. Habló primero con Bruno Jacovella y luego con Tulio Jacovella, director de la revista.
Tal como lo recordó el propio Walsh en el prólogo de su libro, Tulio leyó el manuscrito y «se rió, no del manuscrito, sino del lío en el que se iba a meter, y se metió». Así fue como la publicación semanal de los artículos en Mayoría (entre mayo y julio de 1957) permitió romper el cerco informativo y fue el puntapié inicial a Operación Masacre.

También es el autor de la impecable Carta Abierta a la Junta Militar, en la que denunció los crímenes de la dictadura. Una pieza perfecta que describe los críemenes y horrores de la última dictadura militar. Precisión, detalles, datos duros, hicieron de esa carta un símbolo en democracia sobre el periodismo de investigación.
Para cuando salió a la luz Operación Masacre ya estaba casado con su primera esposa, Elina Tejerina. Contrajo matrimonio en 1950 y la paareja tuvo dos hijas: María Victoria, más conocida como “Vicki”, y Patricia. Tejerina fue educadora y directora fundadora de una escuela para niños con discapacidad visual en La Plata; allí vivió la familia durante parte de la infancia de las dos nenas.

Patricia recordó que sus padres se separaron en 1958, pero conservaron una relación cercana. También evocó las vacaciones con su padre en el Delta y el sonido de su máquina de escribir por las noches.
Lilia Ferreyra, compañera de Walsh desde fines de los años sesenta. Se cruzaron en 1967 en el Café La Paz, en la avenida Corrientes. Lilia Ferreyra acababa de comprar Un kilo de oro escrito por Rodolfo Walsh y se había sentado a hojearlo. Años después, contó cómo un amigo hizo de puente entre ella y el escritor.
La cronología ayuda a entender cómo convivieron la vida familiar y la militancia de Walsh. Sus hijas ya eran jóvenes cuando él se incorporó a Montoneros, después de su paso por las Fuerzas Armadas Peronistas. Allí ocupó el cargo de oficial segundo en el área de Inteligencia. Tras el golpe de 1976 creó la agencia clandestina ANCLA. Su función en la organización no significa que haya criado a niñas pequeñas dentro de la clandestinidad: Patricia y Vicki crecieron principalmente con su madre, aunque mantuvieron el vínculo con él.

Dos tragedias que marcaron a Patricia
El 29 de septiembre de 1976, Vicki murió durante el operativo militar en la vivienda de la calle Corro 105, en Villa Luro. Tenía 26 años. En la casa también estaba su hija pequeña, Victoria María, conocida como “Tolita”, que luego fue restituida a sus abuelos paternos. Patricia estaba embarazada de su segundo hijo y ya tenía a María Eva, de casi tres años.
Seis meses después, el 25 de marzo de 1977, Rodolfo Walsh fue emboscado por un grupo de tareas de la ESMA en Buenos Aires, luego de difundir su carta a la Junta Militar. Fue baleado y secuestrado; su cuerpo nunca apareció.
Patricia llegó a la casa familiar de San Vicente al día siguiente, con su pareja de entonces, Jorge Pinedo, María Eva y el recién nacido Mariano, de 17 días.
La violencia contra su familia también condicionó la crianza de sus hijos. Tras la muerte de Vicki y la desaparición de su padre, Patricia buscó anonimato en un suburbio bonaerense para protegerlos. Una semblanza de Página/12 describe esos años como una etapa en la que debió cuidarlos en medio del miedo y la persecución.

Sus tres hijos y qué se conoce de ellos
Patricia tuvo tres hijos: María Eva, Mariano Esteban y Fiorella. Una entrevista de 2007 que la propia Walsh concedió a Página/12 los menciona a los tres.
María Eva Fuentes trabajó durante más de diez años en el área de Publicidad de Página/12. Recibía a familiares de personas desaparecidas que acercaban recordatorios para publicar. Murió en enero de 2008, a los 34 años, tras más de tres años de cáncer.
Mariano Esteban Pinedo nació en marzo de 1977, pocos días antes del asesinato de su abuelo. Las fuentes consultadas lo identifican como hijo de Patricia y nieto de Rodolfo.
Fiorella Metetieri, la hija menor, fue identificada es profesora de piano y música y estudiante de Ingeniería Ambiental.
La familia Walsh continúa en sus descendientes. Además de Mariano y Fiorella, Rodolfo tuvo una nieta por Vicki: Victoria María Costa, “Tolita”, aunque no sabe nada de ella.

Periodista, delegada gremial y dirigente política
Patricia Walsh se dedicó al periodismo, la psicología social y la militancia política. Trabajó en medios y, desde 1975, en la Oficina de Prensa del INTI, donde también fue delegada gremial. La dictadura la despidió después del golpe de 1976; años más tarde pudo volver al organismo. Tras la recuperación democrática denunció la desaparición de su padre ante la CONADEP y, en los noventa, se sumó a H.I.J.O.S.
Su recorrido político comenzó en la izquierda peronista. Más tarde se convirtió en una de las referentes de Izquierda Unida y fue candidata presidencial en 1999 y 2003. En 2001 llegó a la Cámara de Diputados, donde permaneció hasta 2005; luego fue legisladora porteña entre 2007 y 2010. En sus campañas planteó como ejes la lucha contra la impunidad, la denuncia de la deuda externa y la búsqueda de unidad de la izquierda.
Su iniciativa más reconocida fue el proyecto para declarar nulas las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que habían restringido los juicios contra responsables de crímenes de la dictadura. El Congreso aprobó la Ley 25.779 en agosto de 2003 y la norma fue promulgada el 2 de septiembre. En 2005, la Corte Suprema confirmó la nulidad y permitió consolidar la reapertura de los procesos judiciales.

Los juicios: una causa por Vicki y otra ya sentenciada por Rodolfo
Al 6 de noviembre de 2026, el juicio por la Masacre de la calle Corro continúa en curso. El Tribunal Oral Federal N.º 7 incorporó a dos ex militares al debate y el proceso tiene ocho imputados, acusados por homicidios y privaciones ilegales de la libertad. La causa investiga el operativo en el que murió Vicki y otras cuatro personas. Patricia había sido querellante y declaró ante el tribunal. Los acusados aún no tienen condena en este proceso.
El caso de Rodolfo es distinto: su homicidio ya fue juzgado en el marco de la causa ESMA y hubo condenas en 2011. En un proceso posterior, el ex integrante del grupo de tareas Gonzalo “Chispa” Sánchez fue juzgado por secuestros que incluían el de Walsh y recibió una condena de 16 años y ocho meses en agosto de 2026.





