La explosión que conmocionó al barrio San José, en Morón Sur, tuvo este martes 29 de julio de 2026 su desenlace más doloroso. Jorge Alberto Massacane, propietario de la vivienda donde ocurrió el siniestro, falleció en el Hospital Posadas luego de permanecer casi una semana internado como consecuencia de las graves quemaduras sufridas durante la explosión.
El hombre había sido trasladado de urgencia el mismo día del accidente con quemaduras de segundo y tercer grado que afectaban gran parte de su cuerpo, especialmente las vías respiratorias. A pesar de los esfuerzos médicos, no logró superar la gravedad de las lesiones.
En tanto, Sergio Fabián García, de 42 años, empleado de Massacane y quien trabajaba junto a él al momento del estallido, continúa internado en el Hospital Municipal de Morón, sedado, con asistencia respiratoria mecánica y bajo cuidados intensivos. Su estado sigue siendo extremadamente delicado.
Un apellido muy conocido en el barrio
La muerte de Massacane generó conmoción entre vecinos y comerciantes de la zona, donde la familia era ampliamente conocida desde hacía décadas. Según relató un vecino a Diario Anticipos que conoce la historia familiar, el emprendimiento comenzó con el padre de los hermanos Massacane, quien fundó una tradicional forrajería ubicada en la esquina de Pierrastegui y Santa María.
Con el paso de los años, el negocio familiar se dividió. Uno de los hermanos continuó atendiendo el local, que actualmente vende principalmente alimento para mascotas, además de carbón y leña. Esa parte del comercio siguió funcionando incluso después del fallecimiento de ese hermano, ya que quedó en manos de su esposa y de sus hijos.
Jorge Alberto Massacane, en cambio, quedó a cargo del reparto de garrafas y carbón para gran parte de la zona oeste. Comerciantes del distrito lo conocían porque abastecía a numerosos negocios y clientes particulares con esos productos desde hacía muchos años.

Una actividad con décadas de experiencia
Quienes lo trataron aseguran que Massacane no era un improvisado dentro del rubro del gas envasado. Por el contrario, llevaba muchos años dedicado a la distribución de garrafas y contaba con una importante cartera de clientes.
Un comerciante que mantenía una relación comercial con él desde hacía tiempo agrego a Diario Anticipos que periódicamente le compraba carbón y garrafas para abastecer su distribuidora ubicada en una localidad cercana a Luján. Según explicó, jamás sospechó que en la vivienda de Morón pudiera desarrollarse una actividad clandestina de recarga de garrafas. Este comerciante también nos sumó fotos que por razones obvias no se pueden mostrar.
«Ese era el lugar donde menos imaginábamos que podía estar ocurriendo algo así», resumió el vecino al reconstruir las conversaciones mantenidas con ese cliente de Massacane.
La casa había sido remodelada hacía poco tiempo
El mismo vecino recordó que Massacane se había separado de su pareja algunos años atrás y que, desde entonces, había encarado una importante remodelación de la vivienda donde finalmente ocurrió la explosión.
La propiedad había sido refaccionada prácticamente por completo. El garaje, donde luego se produciría el incendio, contaba con pisos de porcelanato recientemente colocados y allí también permanecía guardado un Chevrolet Camaro V8 color negro (el de la foto de la portada), vehículo que sufrió importantes daños durante el incendio. Anteriormente, el empresario había tenido otro Camaro amarillo, que luego vendió para adquirir el que quedó alcanzado por las llamas.
El Chevrolet Camaro es un coupé deportivo de dos puertas caracterizado por su diseño bajo, ancho y musculoso, con un capó largo, una cintura elevada y una zaga corta que le otorgan una imagen agresiva y aerodinámica. En color negro resalta aún más sus líneas marcadas, la parrilla frontal de gran tamaño, las ópticas de diseño afilado y las llantas de aleación de gran diámetro. Su silueta, inspirada en los clásicos muscle cars estadounidenses, combina una estética deportiva con un potente motor, tracción trasera y un habitáculo orientado al conductor, convirtiéndolo en uno de los modelos más emblemáticos de la marca Chevrolet.
Por sus características de diseño, especialmente la parte trasera, el vehículo de la imagen parece corresponder a un Chevrolet Camaro SS fabricado entre los modelos 2016 y 2023, aunque con esa única fotografía no es posible determinar con exactitud el año. En el mercado argentino, su cotización varía según la versión, el estado y el kilometraje: un Camaro SS 2018 ronda los $92,4 millones, un 2020 se ubica en torno a los $107,8 millones, un 2022 alcanza aproximadamente los $119,4 millones y un 2023 tiene un valor cercano a los $125,7 millones.
O sea que al lado de una fortuna de dinero sobre cuatro ruedas, el hombre traslada gas de grandes garrafas a más pequeñas hasta que finalmente murió.

Cómo ocurrió la explosión
El siniestro ocurrió alrededor de las 10 de la mañana del 22 de julio, en una vivienda ubicada sobre Ríos Gallardo al 900, entre Balcarce y Aneiros.
Según reconstruyeron los investigadores, la explosión se produjo mientras Massacane y su empleado manipulaban una garrafa dentro del garaje de la propiedad. Por causas que todavía son materia de investigación, el envase explotó y el fuego se propagó rápidamente hacia otras garrafas almacenadas en el lugar.
El estruendo se escuchó a varias cuadras de distancia y fue seguido por un incendio de enormes proporciones. Una espesa columna de humo pudo observarse desde distintos sectores de Morón, mientras numerosos vecinos abandonaban sus viviendas por temor a nuevas explosiones.
La hipótesis que manejan quienes conocían la actividad
De acuerdo con el relato aportado por un comerciante que era cliente habitual de Massacane, la reconstrucción que circula entre personas cercanas al distribuidor coincide en varios puntos con la principal hipótesis que analiza la Justicia.
Según esa versión, dentro del garaje habría cilindros de gran capacidad desde los cuales se trasvasaba gas hacia garrafas más pequeñas mediante un sistema con compresor. Siempre según ese testimonio, una posible pérdida de gas habría pasado inadvertida y, cuando el compresor volvió a ponerse en funcionamiento, se habría producido la deflagración que originó el incendio.
Se trata de una reconstrucción basada en testimonios de allegados y no de una conclusión oficial de la investigación, que continúa a cargo de los peritos judiciales.
El operativo para controlar el incendio
Tras un llamado al 911, personal del Comando de Patrullas y Bomberos Voluntarios de Morón, desplegaron un importante operativo para rescatar a los heridos, combatir el incendio y asegurar el perímetro. La magnitud del fuego obligó a trabajar durante varias horas para evitar que las llamas alcanzaran las viviendas linderas.

Los bomberos retiraron del inmueble numerosas garrafas que permanecían expuestas al calor para disminuir el riesgo de nuevas explosiones. Vecinos aseguraron que, durante varios minutos, el temor era que el fuego alcanzara otros cilindros almacenados dentro de la propiedad, lo que podría haber provocado una tragedia de dimensiones mucho mayores.
La investigación apunta a una presunta recarga clandestina
La causa quedó a cargo del fiscal Claudio Oviedo, titular de la UFI N.º 5 de Morón, bajo la carátula de «averiguación de ilícito».
Los primeros peritajes realizados por especialistas de Bomberos y de la Brigada de Explosivos de la Policía Bonaerense permitieron reunir elementos que fortalecen la hipótesis de que en la vivienda se desarrollaba una presunta actividad clandestina de recarga y acopio de garrafas. Los investigadores intentan determinar si esa actividad se realizaba sin autorización y si el inmueble contaba con las habilitaciones correspondientes.
La reconstrucción aportada por personas vinculadas comercialmente con Massacane sostiene que el distribuidor disponía de otro establecimiento destinado a su actividad sobre Pierrastegui, donde desarrollaba normalmente el negocio. Precisamente por eso, quienes lo conocían manifestaron su sorpresa al enterarse de que, presuntamente, parte de esas tareas se habrían trasladado al garaje de la vivienda.
Uno de sus clientes habituales aseguró que jamás imaginó que allí se realizaran recargas clandestinas. Según explicó, siempre creyó que esas operaciones se efectuaban en el local destinado a esa actividad y no dentro de una casa de familia.
«No era un improvisado»
Ese mismo comerciante sostuvo que Massacane llevaba décadas trabajando con garrafas y que conocía perfectamente los procedimientos habituales del rubro.
Por ese motivo, entre quienes lo conocían resulta difícil comprender por qué, de confirmarse la hipótesis de la investigación, habría decidido efectuar recargas en el garaje de su vivienda. El vecino remarcó que el distribuidor atravesaba desde hacía un tiempo una situación personal complicada tras su separación (depresión), aunque aclaró que esa apreciación pertenece exclusivamente al ámbito personal y no guarda relación con la investigación judicial.
Las denuncias de los vecinos llevaban años
Para los habitantes del barrio, la tragedia era un accidente anunciado. Desde hacía mucho tiempo observaban un permanente movimiento de garrafas y camiones en la vivienda y aseguran haber presentado reiteradas denuncias por la actividad que, según afirman, funcionaba allí.
Los frentistas relataron que en el garaje convivían garrafas de distintos tamaños junto a vehículos particulares, una situación que consideraban extremadamente peligrosa por la cercanía con las demás viviendas del barrio.

El camión que despertó sospechas
Otro de los elementos incorporados a la investigación es el camión rojo que los vecinos identificaban como el vehículo utilizado para transportar garrafas.
Según relataron, permanecía frecuentemente estacionado frente a la vivienda y entraba y salía con regularidad. Varios vecinos incluso tomaron fotografías y aseguran que las presentaron junto con las denuncias realizadas durante los últimos años, aunque sostienen que nunca obtuvieron respuestas.
El vehículo quedó secuestrado por orden judicial y permanece con una faja de secuestro en las inmediaciones del inmueble. Hasta el momento no pudo ser removido porque los investigadores no encontraron las llaves.

Escenas de desesperación
Los testimonios recogidos después del siniestro describen escenas dramáticas. Vecinos afirmaron haber visto garrafas envueltas en llamas y algunas salir despedidas por la explosión.
También señalaron que, cuando arribaron los bomberos, todavía permanecían cilindros ardiendo dentro del inmueble, circunstancia que incrementó el riesgo para quienes trabajaban en el operativo. Algunos residentes indicaron además que dos perros habrían quedado atrapados dentro de la vivienda, aunque hasta el momento no existe información oficial sobre su estado.
Las garrafas quedaron esparcidas sobre la calle
Habitantes del barrio relataron que, una vez producida la explosión, varias garrafas quedaron desparramadas sobre la calzada.
Uno de los vecinos aseguró que fueron los propios frentistas quienes comenzaron a retirarlas del lugar por temor a nuevas detonaciones y que posteriormente esos cilindros volvieron a quedar bajo custodia para los peritajes judiciales. Esa versión integra los testimonios incorporados a la causa y deberá ser corroborada durante la investigación.
Qué busca determinar la Justicia
Las actuaciones judiciales continúan para establecer con precisión qué originó la explosión, cuántas garrafas había almacenadas dentro del inmueble y si efectivamente allí funcionaba una actividad clandestina de recarga y acopio de gas envasado.
Los investigadores también deberán determinar si existían responsabilidades administrativas o penales derivadas de esa actividad y si hubo controles previos sobre la propiedad por parte de los organismos competentes.

Una tragedia que reabrió el debate
La muerte de Jorge Alberto Massacane transformó un grave accidente en una tragedia que volvió a poner sobre la mesa los riesgos del almacenamiento irregular de garrafas en zonas urbanas y la necesidad de reforzar los controles para impedir que una actividad clandestina vuelva a poner en peligro la vida de todo un barrio.





