En el conurbano avanza con la incorporación de lanzadoras de letalidad reducida Byrna, un equipamiento que busca ampliar las alternativas de intervención antes del empleo de armas de fuego. El plan oficial contempla además la capacitación de la totalidad de los efectivos operativos y convierte a esa provincia en la primera jurisdicción argentina en implementar este tipo de tecnología a gran escala dentro de una fuerza policial.
Las lanzadoras Byrna utilizan aire comprimido con cartuchos de CO₂, disparan proyectiles calibre .68 y pueden emplear munición de impacto cinético o proyectiles con agentes irritantes, como gas pimienta. Aunque son consideradas armas de letalidad reducida y no armas de fuego en sentido estricto, su utilización requiere protocolos específicos, ya que un uso inadecuado puede provocar lesiones graves e incluso consecuencias fatales en determinadas circunstancias.
Qué es Byrna y por qué se expandió en América Latina
Byrna Technologies Inc. es una empresa con sede en Boston (Estados Unidos) especializada en sistemas de defensa de letalidad reducida. La compañía adquirió años atrás una firma sudafricana que había desarrollado una lanzadora compacta con formato similar al de una pistola convencional. A partir de esa tecnología comenzó a fabricar distintos modelos destinados tanto a fuerzas de seguridad como al mercado civil.
En 2024, Byrna desembarcó oficialmente en Argentina mediante una alianza estratégica con Bersa, fabricante nacional con más de siete décadas de trayectoria en la producción de armas cortas.
Actualmente la empresa produce y ensambla equipos en una planta ubicada en el Polo Industrial de Ezeiza, provincia de Buenos Aires.
Según informó su director para Latinoamérica, Guillermo Iglesias, la estrategia comercial incluye la expansión hacia Brasil, Uruguay y República Dominicana, con foco principalmente en organismos estatales y fuerzas policiales.

Cómo funcionan las lanzadoras Byrna
A diferencia de una pistola convencional, las Byrna no utilizan pólvora ni generan combustión. El sistema funciona mediante un cartucho de CO₂, que impulsa proyectiles calibre .68 mediante aire comprimido. Dependiendo del modelo, pueden almacenar entre cinco y diecinueve proyectiles, permitiendo efectuar varios disparos antes de volver a recargar.
Los proyectiles disponibles incluyen 1) munición cinética o traumática, diseñada para producir dolor e incapacitación temporal por impacto; 2) proyectiles químicos con Oleorresina Capsicum (OC) y PAVA, que liberan una nube irritante similar al gas pimienta; 3) munición de entrenamiento para prácticas; y 4) otros proyectiles específicos desarrollados para distintos organismos de seguridad.
Los proyectiles con agentes químicos producen ardor intenso en ojos y garganta, lagrimeo, dificultad respiratoria transitoria, tos, desorientación y náuseas, efectos que generalmente desaparecen con el paso de los minutos luego de abandonar la zona contaminada.

Alcance y energía de impacto
Las lanzadoras Byrna tienen un alcance efectivo aproximado de 15 a 20 metros, aunque algunos proyectiles pueden recorrer mayores distancias. Su velocidad ronda los 90 metros por segundo, dependiendo del modelo y del tipo de munición utilizada.
Aunque su energía es muy inferior a la de un arma de fuego, el impacto puede ocasionar 1) hematomas; 2) contusiones; 3) fracturas en zonas vulnerables; 4) lesiones oculares permanentes; y 5) traumatismos potencialmente mortales si el disparo impacta directamente sobre la cabeza, el cuello o el tórax a muy corta distancia.
Por ese motivo, los fabricantes y los protocolos policiales recomiendan apuntar preferentemente hacia grandes masas musculares, como piernas o zona inferior del cuerpo, evitando regiones vitales.

Marco jurídico: por qué no se consideran armas de fuego
Desde el punto de vista legal, las Byrna no son armas de fuego, ya que no utilizan pólvora ni un sistema de combustión para impulsar el proyectil.
En Argentina, el régimen jurídico de las armas de fuego está regulado principalmente por la Ley Nacional N.º 20.429 de Armas y Explosivos, su decreto reglamentario y las disposiciones dictadas por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC).
Al no encuadrar técnicamente como armas de fuego, las lanzadoras Byrna no requieren la condición de Legítimo Usuario ni inscripción registral ante la ANMaC (Agencia Nacional de Materiales Controlados) para su adquisición, siempre que mantengan las características técnicas autorizadas por la normativa vigente.
Sin embargo, ello no significa que su utilización quede exenta de responsabilidad legal. Si una persona provoca lesiones graves o la muerte mediante una lanzadora de letalidad reducida, puede responder penalmente por delitos como lesiones culposas o dolosas, e incluso homicidio, dependiendo de las circunstancias, además de afrontar responsabilidades civiles por los daños ocasionados.
En el caso de las fuerzas policiales, su utilización queda sujeta a los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad, racionalidad y gradualidad en el uso de la fuerza, previstos tanto en la legislación nacional como en los protocolos provinciales de actuación.
¿Puede comprarla cualquier persona?
Sí. Actualmente las Byrna pueden adquirirse en comercios habilitados de Argentina sin necesidad de tramitar permisos especiales como los exigidos para las armas de fuego.
Los valores publicados por distribuidores oficiales se ubican, según el modelo y el kit incluido, entre $680.000 y $750.000, aunque los precios pueden incrementarse cuando incluyen cargadores adicionales, proyectiles, cartuchos de CO₂ y accesorios.
Antecedentes en Argentina
Uno de los primeros organismos públicos en incorporar este tipo de equipamiento fue el Municipio de Lanús, donde las lanzadoras comenzaron a utilizarse dentro del área de seguridad local. Y luego Vicente López.





