La crisis que atraviesa Flybondi sumó un nuevo capítulo. La aerolínea low cost enfrenta un pedido de quiebra presentado por el Hotel Presidente, que reclama una deuda de más de 660 millones de pesos correspondiente a servicios de alojamiento que, según la demanda, nunca fueron abonados.
La presentación fue realizada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°24, a cargo del juez Guillermo Pesaresi, quien ya intimó a la empresa a presentar la documentación relacionada con la deuda reclamada.
De acuerdo con la demanda, Flybondi dejó impagas 49 facturas emitidas entre diciembre de 2025 y junio de este año, por un total de $660.721.114. Desde el hotel, ubicado sobre la calle Cerrito, a pocas cuadras del Obelisco, señalaron que realizaron reiterados reclamos y enviaron una carta documento otorgando un plazo de 48 horas para regularizar la situación, aunque no obtuvieron respuesta.
Ante la falta de pago, la empresa hotelera decidió avanzar con el pedido de quiebra al considerar que la compañía aérea se encuentra en una situación de cesación de pagos.
El conflicto se suma a otro frente judicial que enfrenta Flybondi. En mayo, la empresa de transporte Manuel Tienda León inició una demanda para reclamar el pago de una deuda cercana a los 122 millones de pesos por servicios prestados.
La situación económica se da en paralelo con una fuerte crisis operativa. En los últimos días, la compañía canceló la totalidad de sus vuelos durante una jornada completa, una situación inédita desde el inicio de sus operaciones en 2018. Semanas antes, había logrado realizar apenas cuatro vuelos en un día utilizando un solo avión de una flota compuesta por doce aeronaves.
Las dificultades están vinculadas, según distintas fuentes del sector, a problemas de mantenimiento y al cumplimiento de contratos de leasing de sus aviones, lo que provocó reiteradas cancelaciones y reprogramaciones de vuelos.
La crisis también impactó en la estructura interna de la empresa. En los últimos meses se implementó un plan de retiros voluntarios que redujo la plantilla en unas 300 personas. Además, desde junio comenzó a aplicarse un nuevo esquema de turnos rotativos para el personal de vuelo y cabina que implica una reducción salarial cercana al 30%.
El escenario contrasta con las proyecciones anunciadas a mediados del año pasado, cuando el grupo estadounidense COC Global Enterprise adquirió el control de la compañía y prometió una fuerte expansión de la flota, con la incorporación de hasta 35 aeronaves en los próximos años.
Mientras tanto, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) ya había labrado, entre fines de 2025 y comienzos de 2026, diversas actas por cancelaciones y reprogramaciones sin previo aviso, un antecedente que reflejaba las dificultades operativas que hoy derivan en una situación judicial aún más delicada para la aerolínea.





