Hablar de la rivalidad entre Deportivo Morón y Almirante Brown es hablar de décadas de enfrentamientos, tribunas colmadas y una histórica disputa futbolística en el ascenso argentino. Sin embargo, existe un episodio que excede lo deportivo y que todavía permanece en la memoria de los hinchas del Gallo: la muerte de Mariano Guaraz.

El hecho ocurrió el 16 de diciembre de 2000, cuando ambos equipos se enfrentaban en el estadio de Almirante Brown, en Isidro Casanova. Lo que debía ser una jornada de fútbol terminó convirtiéndose en una tragedia.
En medio de incidentes registrados en el sector ocupado por la parcialidad visitante, efectivos policiales realizaron disparos con armas de fuego. Como consecuencia de esa represión, Mariano Guaraz, un joven hincha de Deportivo Morón de apenas 17 años, recibió impactos de bala que le provocaron la muerte.
El adolescente fue trasladado de urgencia al Hospital Paroissien, pero falleció como consecuencia de las graves heridas sufridas. La noticia conmocionó a la comunidad deportiva y generó una profunda indignación entre los simpatizantes del Gallo.
Aquella tarde también resultaron heridos José Luis Chammah y Miguel Ángel Lobato, quienes sobrevivieron a los disparos. Ambos fueron considerados víctimas en la causa judicial que se inició tras los hechos.

Miguel Angel Lobato fue baleado, pero los plomos impactaron su tobillo derecho y se cortó el tendón de Aquiles. Desde entonces quedó rengo. Hasta que en 2017 lo encontraron muerto en su casa.
De las tres víctimas, sobrevivieron dos. Y de los dos sobrevivientes, una sola queda vida.
La investigación judicial
Con el paso de los años, la causa avanzó en los tribunales bonaerenses hasta llegar a juicio oral. Durante el proceso se analizaron testimonios, pericias balísticas y distintos elementos probatorios para determinar las responsabilidades por lo ocurrido en el estadio.
Finalmente, la Justicia encontró culpable al policía bonaerense Alfredo Silva, señalado como autor de los disparos que provocaron la muerte de Mariano Guaraz y las heridas sufridas por los otros dos simpatizantes de Deportivo Morón.
Silva fue condenado a 18 años de prisión por homicidio y tentativa de homicidio. La sentencia representó uno de los fallos más significativos vinculados a hechos de violencia institucional ocurridos en espectáculos deportivos durante aquellos años.
Un nombre que sigue presente
Más de dos décadas después, el nombre de Mariano Guaraz continúa siendo recordado por los hinchas de Deportivo Morón. Cada nuevo enfrentamiento con Almirante Brown suele reavivar el recuerdo de aquella tarde trágica que dejó una marca imborrable en la historia de la institución.
Para gran parte de los simpatizantes del Gallo, la rivalidad con Almirante no se explica solamente por los partidos disputados, el historial o la cercanía geográfica. También está atravesada por la memoria de un joven hincha que perdió la vida cuando fue a acompañar a su equipo.
Por eso, cuando Morón y Almirante vuelven a encontrarse dentro de una cancha, además del componente futbolístico emerge inevitablemente el recuerdo de uno de los episodios más dolorosos de la historia del ascenso argentino. Una herida que el paso del tiempo no logró borrar y que sigue formando parte de la memoria colectiva del club y de sus hinchas.





