Taxistas de Haedo Norte.- Un episodio de fuerte tensión se registró en las últimas horas en una farmacia ubicada sobre Caseros al 2, en Haedo Norte, frente a la parada de taxis ubicada en la esquina de Carlos Tejedor y Caseros. Una joven llega y estaciona sobre la parada y baja con su hija en abrazos a las apuradas para ingresar a la Farmacia ubicada frente al lugar.

Sí, el hombre estacionó en el sector reservado para taxis en Hado Norte. Eso está confirmado. No hay dudas. Pero terminó siendo patoteado, increpado y amenazado por tres choferes que trabajan desde ahí mientras sostenía a su hija pequeña en brazos que se largó a llorar. La reacción de los taxistas de Haedo terminó generando todavía más tensión en plena noche.
Entiendo que los taxistas están angustiados, con poco trabajo, y están en una pelea con las App. Pelean contra los tanques de: A) Cabify; B) DiDi; C) inDrive; D) BA Taxi; E) Cabify Taxi; y F) App de remises privadas que operan por zonas o cooperativas.
Los taxistas de Haedo Norte se quedan en su parada esperando que venga el pasajero. No es el servicio actual que la gente busca.
Durante varios minutos la discusión fue escalando en medio de la noche. Algunos Todo ocurría en una de las zonas más transitadas de Haedo Norte, donde el movimiento de autos, peatones y comercios continúa incluso entrada la noche.

La crisis del sector se percibe cada noche en distintas paradas del Oeste, donde muchos taxistas de Haedo aseguran que pasan horas esperando pasajeros. La llegada de las aplicaciones modificó hábitos de consumo y también alteró la dinámica tradicional del trabajo callejero. Y es cierto.
No es el joven que pisa el espacio reservado a los taxis el que los manda a la quiebra. No tiene nada que ver. Y los taxistas de Haedo lo patotean como si fuera el dueño de UBER. El dueño de UBER es el empresario iraní-estadounidense Dara Khosrowshahi quien maneja la firma global. No creo que use el servicio, ni que pase algún día por Haedo. Quién la liga, un padre con su nena en brazos en una noche de invierno. Mal direccionada la pelea. Calma por favor. Todos en calma.

Menos mal que llega al lugar otro vecino de Haedo con experiencia en conflictos sociales: MJ. Un vecino conocido en la ciudad que bajó de su vehículo y al presenciar la secuencia, se metió a separar. De inmediato le dice el joven con la nena en brazos que entre a la farmacia y se queda discutiendo con los taxistas y acto seguido llama al 911 que jamás llega. No, tal como está escrito: no llega.

“Cuando el flaco bajó con la hija lo fueron a apurar. No le dieron chances. Ni corré el auto o te equivocaste. Directamente lo patotearon”, contó MJ a Diario Anticipos. “No le pidieron que corra el auto, directamente lo patotearon y estaba con la nena en brazos”.
De acuerdo a su testimonio, varios taxistas de Haedo comenzaron a insultarlo y a “irse al humo”, generando una situación de extrema tensión y nerviosismo en la noche fría del jueves.
“Después, cuando salió de la Farmacia, lo apretaron peor”, agregó MJ. Y resumió con frases contundentes: “Amenazas, insultos. El combo completo” y “una locura. Lo amenazaban al flaco con la hija en brazos”.
Además, el vecino sostuvo que las cámaras de seguridad municipales podrían haber captado toda la secuencia. “Las cámaras del Municipio tienen que tener todo registrado. Los choferes de las tres patentes seguro”, afirmó MJ a este medio.
El hecho ocurrió en plena zona comercial de Haedo y volvió a abrir cuestionamientos por episodios de violencia o intimidación vinculados a espacios reservados para taxis en distintos puntos del Oeste. La escena también reavivó el debate sobre los límites de reacción que pueden tener los taxistas de Haedo frente a situaciones cotidianas.

No todos los choferes reaccionan de esta manera, pero el episodio volvió a poner en discusión el clima de tensión que atraviesa parte del sector.
La secuencia también dejó otra postal incómoda para muchos vecinos: una nena llorando en brazos de su padre mientras alrededor volaban insultos, amenazas y empujones. Una escena cotidiana de crisis, bronca y desgaste social en el conurbano. Porque detrás de la pelea por una parada de taxis aparece algo mucho más profundo: trabajadores desesperados, vecinos cansados y una convivencia que cada vez se rompe más rápido.





