El cierre de La Suipachense no es solo la pérdida de una fábrica; es el colapso de un emblema que procesaba hasta 250.000 litros de leche diarios en el corazón de la cuenca bonaerense. Tras siete décadas de actividad, el Juzgado Civil y Comercial N.º 7 de Mercedes decretó la quiebra de la firma, operada bajo la razón social Lácteos Conosur S.A. y controlada por el grupo venezolano Maralac. La resolución judicial fue tajante: la falta de actividad productiva durante el último trimestre y un pasivo inmanejable hicieron inviable cualquier plan de salvataje.
La situación de los 140 trabajadores es dramática. La planta, que también tenía una fuerte presencia en Chivilcoy, llevaba meses sumergida en un conflicto salarial que incluyó acampes y protestas. Los empleados denunciaron que, tras una tanda de despidos en septiembre de 2025, la producción se detuvo por completo, dejando a la comunidad sin su principal motor económico y a los tamberos locales sin un comprador clave para su materia prima.
El efecto dominó: ARSA y la crisis de SanCor
El derrumbe de La Suipachense está íntimamente ligado a la caída de otro gigante: Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA). Esta empresa, encargada de producir los postres, flanes y yogures de la marca SanCor (como Shimy, Sancorito y Sublime), también fue declarada en quiebra a fines de febrero de 2026, dejando a otros 400 trabajadores en la calle. Ambas firmas compartían la administración del grupo Maralac, lo que evidencia un colapso sistémico en la cadena de valor de los productos refrigerados.
La situación del sector lácteo en Argentina es crítica por tres factores principales:
- Caída del consumo: El consumo de leche y derivados cayó un 12,7% interanual hacia finales de 2025, impulsado por la pérdida de poder adquisitivo.
- Sobreoferta interna: Ante la caída de las ventas y las trabas para exportar, los precios en el mercado interno se plancharon, volviendo inviable la rentabilidad para usinas medianas.
- Concentración: Mientras empresas como La Suipachense y ARSA desaparecen, el mercado tiende a concentrarse en pocas manos, eliminando la competencia regional.
Mapa de cierres y suspensiones en la industria argentina (2026)
Lo ocurrido en Suipacha se inscribe en un escenario de retroceso industrial generalizado. Desde el inicio de enero de 2026, los datos oficiales y relevamientos de cámaras empresariales muestran una sangría sostenida de empleos y empresas:
- Industria Manufacturera: Se estima que desde diciembre de 2023 han cerrado más de 2.400 empresas industriales en todo el país. Solo en el rubro fabril, se perdieron cerca de 73.000 puestos de trabajo.
- Suspensiones Masivas: Fábricas emblemáticas de otros rubros, como la de tractores Pauny en Córdoba (500 empleados) o plantas de la automotriz Volkswagen, han recurrido a paradas técnicas y suspensiones rotativas debido a la caída de la demanda interna que opera con niveles del 57,9% de capacidad instalada.
- Empresas Totales: Según informes privados basados en datos del SIPA, ya son más de 21.900 las empresas que bajaron sus persianas en los últimos dos años bajo la actual gestión económica.
Un futuro incierto para la cuenca lechera
El fallo del juez Federico Güerri sobre Lácteos Conosur S.A. incluye la inhibición general de bienes y la inhabilitación de la firma, lo que significa que la planta entrará en un proceso de liquidación para intentar saldar deudas salariales y con acreedores. Sin embargo, para los vecinos de Suipacha y Chivilcoy, el daño social ya está hecho. ATILRA, el gremio del sector, ha manifestado que el cierre de La Suipachense refuerza la señal de alarma sobre una industria que se está «achicando» peligrosamente.
Con la desaparición de estas marcas, las góndolas argentinas pierden variedad y las familias trabajadoras pierden su sustento. El fin de La Suipachense es el triste recordatorio de que, sin un mercado interno sólido, incluso las empresas con más de medio siglo de historia pueden desaparecer en cuestión de meses.





