La transformación de Plaza La Roche comenzó el 24 de febrero de 1962. Marcó un punto de inflexión en la historia urbana de Morón. Ese día se inauguró la Terminal de Ómnibus Plaza La Roche, una obra que modificó para siempre la fisonomía del centro y la dinámica frente a la estación ferroviaria, en pleno crecimiento demográfico y comercial del distrito.
A comienzos de la década del 60, la Plaza La Roche todavía conservaba su impronta tradicional: césped, árboles añosos y canteros floridos que funcionaban como antesala verde de la estación. Sin embargo, el aumento sostenido de pasajeros y la necesidad de ordenar el tránsito urbano impulsaron una decisión que cambiaría el paisaje.

Acá, podemos apreciar el ritmo de la época y cómo se trabajaba. Se ve una máquina pesada y un trabajador de la construcción. Nada más.
El proyecto que redefinió el centro
La construcción de la terminal respondió a una lógica de modernización urbana. Se diseñaron dársenas diagonales para optimizar el ascenso y descenso de pasajeros y se levantaron techos de hormigón armado que, con el tiempo, se convertirían en una postal inconfundible del centro moronense. Aquellas estructuras de cemento simbolizaban el progreso y la adaptación de la ciudad al ritmo metropolitano.
La inauguración contó con la presencia del entonces gobernador bonaerense, Oscar Alende, y del intendente Abel Costa, quienes encabezaron el tradicional corte de cinta en un contexto político y social atravesado por transformaciones profundas en la provincia y el país.
Cuatro décadas de centralidad
Durante más de 40 años, la terminal funcionó como un nodo clave del transporte público local y regional. Miles de vecinos iniciaron allí sus rutinas diarias: estudiantes, trabajadores, comerciantes y jubilados convirtieron las dársenas en un punto de encuentro y tránsito constante.

El espacio no solo organizó el movimiento de colectivos; también moldeó la vida social del entorno. Comercios, kioscos y bares crecieron al calor del flujo permanente de pasajeros, consolidando a la zona como uno de los corazones comerciales de Morón. Aunque esta etapa llegó más tarde, ya que al día de su inauguración no contaba con locales comerciales.

El retorno a la plaza
En 2004, tras décadas de uso intensivo, la terminal dejó de funcionar y el predio fue intervenido para recuperar su carácter original de espacio público verde. La decisión la tomó el intendente Martín Sabbatella e implicó un nuevo cambio de paradigma urbano: de la lógica del tránsito a la del encuentro ciudadano.


Pasaron 15 años que Plaza La Roche fue inundada de locales comerciales de todo tipo que la gente que bajaba del Ferrocarril Sarmiento a tomar transporte público, aprovechaba para realizar compras.

Hoy, Plaza La Roche volvió a ser plaza. Pero bajo el césped renovado y los árboles que vuelven a dar sombra, persiste la memoria de aquellas estructuras de hormigón y del bullicio de los colectivos entrando y saliendo en diagonal.
La historia de este espacio resume, en pequeña escala, la evolución urbana de Morón: crecimiento, modernización, congestión y, finalmente, recuperación del espacio público como lugar de convivencia.

Quién fue Abel Costa, el intendente que impulsó la modernización del centro de Morón en los años 60
En plena expansión del conurbano bonaerense, Morón vivió a comienzos de los años 60 una transformación que cambió para siempre su fisonomía. Bajo la intendencia de Abel Costa, el distrito dejó atrás su escala intermedia para integrarse de lleno al pulso metropolitano, con obras que marcaron una época y redefinieron el corazón urbano de la ciudad. Eran tiempos en que peronismo estaba proscripto.
A comienzos de la década de 1960, en un contexto de fuerte expansión urbana en el oeste del conurbano bonaerense, Abel Costa ocupaba la intendencia del partido de Morón. Su gestión coincidió con un período de crecimiento demográfico sostenido y transformación comercial que redefinió el perfil de la ciudad.
Costa asumió en una etapa en la que Morón comenzaba a consolidarse como un núcleo urbano estratégico dentro del entramado metropolitano. El aumento del flujo de pasajeros y la intensificación de la actividad comercial en torno a la estación ferroviaria obligaron a repensar el ordenamiento del tránsito y la infraestructura pública.
Durante su administración se impulsaron obras clave vinculadas a la modernización del centro cívico. La iniciativa más emblemática fue la creación de la Terminal de Ómnibus Plaza La Roche, inaugurada el 24 de febrero de 1962 junto al entonces gobernador bonaerense, Oscar Alende.
La construcción de las dársenas diagonales y los techos de hormigón frente a la estación marcó un cambio profundo en el paisaje urbano. Aquella intervención no solo reorganizó el tránsito, sino que simbolizó el pasaje de una ciudad de escala intermedia a un centro urbano plenamente integrado al Gran Buenos Aires.
La gestión de Costa quedó así asociada a una etapa de transformación estructural, en la que Morón redefinió su identidad urbana y su rol dentro de la región metropolitana.

Concejo Deliberante de Morón (1958–1962)
Mayorías, renovación y caída institucional
| Año | Contexto político | Fuerza mayoritaria en el HCD | Distribución aproximada de bancas | Situación institucional |
|---|---|---|---|---|
| 1958 | Elecciones tras la proscripción del peronismo | UCRI | UCRI: 12UCRP: 6PSD: 2 | Abel Costa asume como intendente con mayoría propia |
| 1960 | Renovación parcial del Concejo | UCRI pierde mayoría absoluta | Composición más equilibrada entre UCRI y UCRP | Mayor tensión política local |
| 1962 | Crisis nacional y provincial | — | — | Golpe de Estado: intervención municipal y disolución del HCD |
1958: cuando la UCRI concentró el poder político en Morón
La elección municipal de 1958 marcó un punto de inflexión en la historia política de Morón. En el marco del retorno institucional tras la proscripción del peronismo, los comicios consagraron a Abel Costa como intendente bajo la bandera de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI).
El triunfo no se limitó al Ejecutivo. La UCRI logró también el control del Honorable Concejo Deliberante (HCD), donde obtuvo 12 bancas, frente a 6 de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP) y 2 del Partido Socialista Democrático. Esa composición le garantizó mayoría propia y respaldo legislativo para impulsar su agenda de gobierno.
En términos políticos, la UCRI concentraba así el poder institucional del distrito: intendencia y mayoría legislativa en un contexto de fuerte reorganización del sistema partidario argentino.
Entre los concejales de ese período se destacó Gregorio “Macho” Vidal, militante radical electo en 1958, quien integró el bloque oficialista durante la gestión de Costa (1958–1962) y posteriormente alcanzó una banca en la Legislatura bonaerense. Su trayectoria refleja el peso que el radicalismo intransigente tuvo en la política local y provincial en aquellos años.

Calles, empedrados y drenajes
Uno de los frentes más visibles de su gestión fue la apertura y alineación de calles en el casco urbano. Se avanzó en el empedrado de arterias estratégicas, especialmente en las inmediaciones de la estación Morón y en ejes comerciales como Buen Viaje. También se desarrollaron obras de cordón cuneta y sistemas de zanjeo para mejorar el drenaje pluvial, una necesidad urgente en una región propensa a anegamientos.
Estas intervenciones permitieron consolidar el centro urbano y facilitar la conexión con barrios en expansión.

Plazas y espacio público
Además de Plaza La Roche, se promovieron mejoras en la Plaza General San Martín de Morón, con tareas de forestación, trazado de senderos y equipamiento urbano. También se trabajó en la organización de espacios verdes en Castelar y Haedo, localidades que comenzaban a adquirir identidad propia alrededor de sus estaciones ferroviarias.
La parquización y el arbolado público fueron parte de una política que buscaba dotar al distrito de una imagen ordenada y moderna.
Edificios y estructura institucional
La gestión de Costa también impulsó mejoras en la sede municipal y acompañó la construcción y ampliación de escuelas públicas en el casco urbano y zonas aledañas. En un contexto de fuerte inmigración y crecimiento poblacional, la infraestructura educativa y administrativa resultaba clave para sostener el desarrollo local.

Un intendente en tiempos de expansión
La administración de Abel Costa coincidió con la consolidación del oeste bonaerense como área residencial vinculada a la Ciudad de Buenos Aires. Su enfoque combinó obra pública básica, ordenamiento territorial y fortalecimiento institucional.
Más allá del símbolo que representa Plaza La Roche, el verdadero legado de Costa fue haber sentado las bases materiales del Morón moderno: calles trazadas, plazas forestadas, servicios organizados y un centro urbano estructurado en torno al ferrocarril.

El giro de 1960 y la caída institucional
El escenario comenzó a modificarse en 1960, cuando la renovación parcial del Concejo alteró el equilibrio de fuerzas y la UCRI perdió la mayoría absoluta. El cambio coincidió con un clima de creciente tensión política a nivel nacional, que terminaría impactando de lleno en la vida institucional del distrito.
En marzo de 1962, el golpe de Estado que derrocó al presidente Arturo Frondizi provocó la intervención de numerosos gobiernos locales y provinciales. Morón no fue la excepción: la comuna fue intervenida, el Concejo Deliberante disuelto y las autoridades reemplazadas por comisionados hasta la normalización institucional de 1963.
Así, el ciclo iniciado con el amplio triunfo de 1958 concluyó abruptamente en medio de una crisis que alteró el rumbo político del país y también el de Morón.

¿Quién fue La Roche y por qué un francés defendió Buenos Aires?
Un francés, una invasión británica y el germen de la independencia argentina: detrás del nombre de Plaza La Roche se esconde una historia poco conocida que conecta a Morón con las batallas que cambiaron para siempre el destino del Río de la Plata.
Cada día, miles de personas pasan por la Plaza La Roche, en pleno centro de Morón, sin detenerse a pensar quién fue el hombre que le dio nombre a ese espacio histórico. La respuesta nos lleva más de dos siglos atrás, a un episodio clave que cambió para siempre el destino del Río de la Plata: las Invasiones Inglesas.

Un francés en la defensa de Buenos Aires
Diego de La Roche fue un militar de origen francés que participó en la defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807. A primera vista, puede parecer extraño: ¿por qué un francés lucharía por una ciudad que entonces pertenecía al Imperio español?
La explicación está en el contexto geopolítico de la época. A comienzos del siglo XIX, España y Francia eran aliadas frente a un enemigo común: Gran Bretaña. El conflicto que se libraba en el Río de la Plata era parte de una disputa mayor entre potencias europeas.
Buenos Aires, por entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, era una ciudad portuaria dinámica y cosmopolita. En sus calles convivían españoles peninsulares, criollos, africanos esclavizados y libres, y también numerosos inmigrantes europeos, entre ellos franceses dedicados al comercio, la navegación y los oficios urbanos.
Cuando las tropas británicas desembarcaron, la defensa no fue solo tarea de soldados regulares. Se organizaron milicias voluntarias integradas por vecinos: Patricios, Gallegos, Vizcaínos, Catalanes. Extranjeros residentes también se sumaron a la resistencia. Defender la ciudad significaba defender sus hogares, sus negocios y su forma de vida.
Las Invasiones que cambiaron la historia
Las Invasiones Inglesas no solo fueron un episodio militar. Su desenlace tuvo consecuencias profundas: la expulsión de las tropas británicas fortaleció la idea de que los habitantes del Río de la Plata podían defenderse sin depender exclusivamente de la metrópoli española.
Ese espíritu de autonomía sería decisivo pocos años después, en 1810, durante la Revolución de Mayo.

De héroe militar a nombre de plaza
A fines del siglo XIX y comienzos del XX fue habitual bautizar plazas y espacios públicos con nombres vinculados a episodios fundacionales o figuras militares destacadas. Morón adoptó el nombre de La Roche para su plaza central, que con el tiempo se transformaría en el corazón urbano de la ciudad y en sede de su histórica terminal de colectivos.
Hoy, el nombre sigue allí, visible en carteles y referencias cotidianas. Pero detrás de esa denominación late una historia que conecta al oeste bonaerense con las grandes disputas imperiales del siglo XIX y con los primeros pasos hacia la independencia.





