En el corazón del Oeste, existe un rincón que parece detenido en el tiempo, donde el verde de las canchas de polo y la arquitectura británica transportan a cualquier visitante a la campiña inglesa. Se trata del histórico Hurlingham Club, una institución que es símbolo de distinción y deporte desde 1888.
Sin embargo, lo que muchos vecinos desconocen es que ya no hace falta ser socio para disfrutar de su exclusivo entorno. De martes a viernes, la invitación para almorzar en el Hurlingham Club está abierta a toda la comunidad, permitiendo que cualquiera pueda sentarse a su mesa y disfrutar de una propuesta gastronómica cuidada, rodeado de naturaleza y tranquilidad.
Gastronomía y relax: Los secretos de almorzar en el Hurlingham Club
La propuesta del restaurante, ubicado en el imponente Club House, se aleja del ruido de la ciudad para ofrecer un refugio de paz. Al elegir almorzar en el Hurlingham Club, el comensal se encuentra con una cocina que equilibra la tradición con la modernidad. El menú está diseñado bajo el concepto de «cocina cuidada», donde la frescura de los ingredientes y la presentación impecable son los protagonistas. Desde cortes de carne seleccionados hasta pastas artesanales y opciones frescas de estación, cada plato busca estar a la altura de la historia que respiran sus paredes.
El servicio destaca por su calidez y profesionalismo, manteniendo ese estándar de cortesía que caracteriza a los clubes de campo tradicionales. Es el lugar ideal tanto para una reunión de negocios que requiere un clima distendido como para un encuentro con amigos que buscan «almorzar distinto» sin tener que viajar cientos de kilómetros. La vista a los jardines y la cercanía con las canchas de cricket y tenis completan una experiencia sensorial que va mucho más allá de lo estrictamente culinario.
Historia y entorno: El marco ideal para almorzar en el Hurlingham Club
Fundado por la comunidad británica a finales del siglo XIX, el club no solo dio nombre a nuestra ciudad, sino que fue el lugar donde se redactaron las primeras reglas de deportes como el polo en Argentina.
Al almorzar en el Hurlingham Club, uno está inmerso en un sitio declarado Patrimonio Histórico. El restaurante funciona en el edificio principal, una construcción que conserva sus techos altos, maderas nobles y grandes ventanales que permiten que el sol de la tarde ilumine cada mesa.
Además de la propuesta del mediodía, el club es un referente para eventos sociales y corporativos debido a la versatilidad de sus salones. No obstante, el restaurante de martes a viernes se ha consolidado como el secreto mejor guardado. La posibilidad de almorzar en el Hurlingham Club representa, hoy en día, un lujo accesible para quienes valoran la buena mesa y la historia local.
Datos útiles para tu próxima visita
Si ya te decidiste a vivir la experiencia, es importante tener en cuenta que el restaurante está abierto para no-socios de martes a viernes. Es una oportunidad perfecta para conocer las instalaciones y disfrutar de un servicio de catering de primer nivel que se adapta a los paladares más exigentes.
Para asegurar tu lugar o realizar consultas sobre el menú del día, podés comunicarte directamente con el área de gastronomía:
- Correo electrónico: [email protected]
- Teléfono de contacto: (11) 4662-5513
- Ubicación: Avenida Julio A. Roca 1411, Hurlingham.
Para quienes planean visitarlo la ubicación es un punto clave. Se encuentra en el partido de Hurlingham, exactamente a unos 20 kilómetros al noroeste de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El acceso es sumamente sencillo por distintas vías:
- En auto: Se puede llegar rápidamente por la Autopista Buen Ayre o por la Avenida Roca, que conecta directamente con los centros de Morón e Ituzaingó.
- En tren: La cercanía con la estación de la Línea San Martín (Estación Hurlingham) y de la Línea Urquiza (Estación Rubén Darío) lo convierte en un punto accesible para quienes se mueven en transporte público desde Capital o el resto del GBA.
No pierdas la oportunidad de redescubrir este emblema de nuestra identidad zonal. Ya sea por una celebración especial o simplemente para romper la monotonía de la semana, ir a almorzar en el Hurlingham Club es garantía de una jornada inolvidable entre el verde y la tradición.





