El Round de las Tijeras. El aire en Buenos Aires hoy tiene ese olor rancio a cuero viejo y desesperación financiera bajo 35 grados de temperatura que no paran. No es el aroma de un taller de costura, es el hedor de un ring de boxeo donde los guantes han sido reemplazados por balances contables y facturas de la AFIP.
Me encuentro sumergido en este frenesí de declaraciones cruzadas, preguntándome si la tela de mi propia camisa es un producto textil o un objeto de contrabando de lujo, mientras Claudio Drescher, el titular de la Cámara de la Indumentaria, decide que ya tuvo suficiente del tilingo de «Toto» Caputo.
Pero él lo eligió, a él le gusto, a él esperanzó y «Toto» Caputo que a lo lejos se nota que es mala persona, que trabaja para él, que no sabe quién vive en lo profundo de Catamarca, El Chaco o Jujuy, «Toto Caputo» le dijo, que él no compra ropa en el país porque es carísima.
Pero resulta que ahora todos nosotros tenemos que defender la industria textil argentina para que, como dice Drescher, 20 millones de personas no se queden sin trabajo.
El mal bicho, endeudador serial de Argentina, «Toto» Caputo se mantiene en las suyas. Mientras que Claudio Drescher no usó un bisturí; usó una motosierra oxidada para responderle al Ministro de Economía. Caputo, con la ligereza de quien vive en una burbuja de aire acondicionado y planillas de excel hechas por hermosas secretarias, soltó en Radio Mitre que «comprar ropa en Argentina es un robo». Un comentario que, para los que sudan en las fábricas, cayó como un lluvia de ácido. Y que a su vez, se preguntar, que sería entonces tomar deuda y más deuda externa.
La respuesta de Drescher fue un gancho directo al mentón de la narrativa oficial:
- La verdadera casta: «Caputo es parte de la casta… una de las figuras repetidas que no han resuelto nada». Pum. La etiqueta se le dio vuelta al gobierno.
- El precio de la inoperancia: Según el empresario, la mitad de lo que pagás por un jean es el costo de lo que los gobiernos —esta «casta»— hacen mal. Si sacás los impuestos y el costo financiero, la ropa cuesta la mitad.
- Mesa de dinero vs. Producción: La frase más ácida fue: «Caputo maneja una mesa de dinero». Lo pintó no como un estadista, sino como un timbero de alto vuelo con poco roce de calle y nulo conocimiento de la economía real.
El diagnóstico del delirio
Drescher suena como un hombre que ha visto demasiados inviernos y demasiadas devaluaciones. Dice que Caputo, en el mundo real de las PyMEs, no duraría ni un segundo. «Si hubiera sido un empresario ya estaría fundido», sentenció, recordándole al ministro sus fracasos en gestiones anteriores.
Es el eterno retorno argentino: un financiero que odia lo que el país produce y un productor que odia cómo el financiero administra el casino nacional.
Desde la Trinchera
Mientras tanto, el ciudadano de a pie camina con las zapatillas gastadas y el miedo de que, la próxima vez que entre a un local de ropa, tenga que dejar un riñón en el probador. Caputo dice que es un robo, Drescher dice que el ladrón es el Estado. Al final, los que estamos desnudos somos nosotros.
La casta, según Drescher, es ese grupo de «expertos» que nunca aciertan, que atacan desde Paolo Rocca hasta la PyME de la esquina, y que solo saben mover números en una pantalla mientras el país real se deshilacha.
Quien es Claudio Drescher?
Es un influyente empresario textil argentino, reconocido por ser el Presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) y uno de los principales referentes del sector en el país.
Su trayectoria se destaca por haber participado en la creación y el desarrollo de algunas de las marcas de ropa más icónicas de Argentina:
- Fundador de Caro Cuore: Marca con la que revolucionó el segmento de la ropa interior femenina que tiene su sede central en Haedo.
- Desarrollador de Vitamina: Otra de las firmas paradigmáticas que ayudó a posicionar en el mercado nacional.
- Socio de Jazmín Chebar: Actualmente es el director estratégico y socio de esta marca de diseño premium, con la que ha logrado expandirse internacionalmente (Uruguay, Chile, Perú, entre otros).
Perfil y postura actual: Además de su rol empresarial, Drescher actúa como el vocero de la industria ante el Gobierno. En el contexto actual (febrero de 2026), se ha convertido en una voz crítica frente a la gestión de Luis Caputo, cuestionando la falta de un plan económico industrial y denunciando que la alta carga impositiva y financiera es la verdadera responsable de que los precios de la ropa sean elevados en Argentina.
Drescher defiende la profesionalización del sector y sostiene que las empresas locales son competitivas en diseño y calidad, pero se encuentran asfixiadas por costos que dependen exclusivamente de las decisiones políticas del Estado.





