La tensión entre los sindicatos del transporte y el Ejecutivo Nacional ha llegado a un punto de no retorno. El gremio de los maquinistas, liderado por Omar Maturano, confirmó un paro total de trenes para el próximo jueves 5 de febrero, una medida que paralizará el movimiento de millones de personas durante 24 horas.
La decisión surge tras el rechazo categórico a la última oferta salarial presentada por las empresas estatales Trenes Argentinos y Belgrano Cargas, la cual fue calificada por el sindicato como una «burda limosna». Este cese de actividades no solo afectará a los trenes de pasajeros en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y los servicios de larga distancia, sino que también impactará de lleno en el transporte de cargas, profundizando una crisis logística y social que se viene gestando desde hace meses.
Los motivos detrás del paro total de trenes: Salarios y seguridad en jaque
El detonante principal de este paro total de trenes es la brecha insalvable en las negociaciones paritarias. Según denunció La Fraternidad, la propuesta oficial consistió en aumentos del 1% y 2%, cifras que resultan insignificantes frente a una inflación que no da tregua. Maturano fue contundente al declarar que los trabajadores ferroviarios han perdido entre un 50% y un 60% de su poder adquisitivo en el último año, ubicando la pérdida real reciente por encima del 35%. Actualmente, el salario básico de un maquinista ronda los $1.136.000, mientras que el de un ayudante se sitúa en $893.000, valores que el gremio considera insuficientes para la responsabilidad del cargo.
Sin embargo, el reclamo salarial es solo la punta del iceberg. El paro total de trenes también busca visibilizar el estado crítico de la infraestructura ferroviaria. Maturano denunció una situación de «desidia y falta de seguridad» por parte del Gobierno hacia el sistema. En declaraciones recientes, el dirigente alertó que «todas las vías están mal» y que en muchos tramos las formaciones deben circular a velocidades mínimas para evitar tragedias. La situación es particularmente grave en el sector de cargas, donde, según el sindicato, los descarrilamientos ocurren varias veces al día debido al abandono de las trazas, generando costos de reparación que superan los ingresos operativos del sistema.
El historial de conflictividad: Dos años marcados por la huelga
Para entender la magnitud de este nuevo paro total de trenes, es necesario mirar hacia atrás. La conflictividad en el sector ferroviario argentino ha sido una constante en el último bienio. En los últimos dos años, Argentina ha registrado un total de 14 paros de trenes de distinta índole, incluyendo huelgas nacionales de 24 horas, paros parciales de actividades y las denominadas «medidas de fuerza por reglamento» (donde se reducen las velocidades de circulación).
Esta frecuencia de paros refleja un conflicto estructural que ha trascendido gestiones de gobierno, aunque se ha agudizado en los últimos meses debido a los recortes presupuestarios y los planes de reforma laboral. Para los usuarios del Tren Sarmiento, Mitre, Roca, San Martín y Belgrano, estas interrupciones se han vuelto una parte lamentable de la rutina, obligando a buscar alternativas de transporte que suelen colapsar ante la ausencia del servicio ferroviario.
Servicios afectados por el paro total de trenes del jueves
La medida de fuerza del 5 de febrero tendrá un alcance nacional y afectará a las principales operadoras del país. Durante toda la jornada del jueves, no circularán formaciones de las siguientes empresas:
- Trenes Argentinos Pasajeros: Afectando todas las líneas metropolitanas (Roca, Mitre, Sarmiento, San Martín y Belgrano Sur) y los servicios de larga distancia.
- Belgrano Cargas: En sus líneas Belgrano, Urquiza y San Martín, afectando el traslado de materias primas y productos industriales.
- Operadoras Privadas: Metrovías S.A. y Ferrovías SAC también verán interrumpidos sus servicios.
Un conflicto con trasfondo político y futuro incierto
El paro total de trenes se inscribe en un escenario de fuerte confrontación política. Maturano ha expresado un rechazo total a la reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei, calificándola como una «falta de respeto» elaborada por dirigentes que, según sus palabras, «nunca trabajaron ni pueden presentar un recibo de sueldo». Este choque ideológico sugiere que el conflicto no se resolverá fácilmente.
El titular de La Fraternidad ya adelantó que, si no hay una respuesta satisfactoria una vez finalizada la conciliación obligatoria, el sindicato evaluará nuevas medidas de fuerza para el mes de marzo. Con el inicio del ciclo lectivo y la normalización de la actividad laboral tras las vacaciones, un nuevo paro podría tener consecuencias aún más graves para la economía y la movilidad de los ciudadanos. Por ahora, el jueves será una jornada de estaciones vacías y calles congestionadas, a la espera de un diálogo que parece estar más lejos que nunca.





