Oliveto de Whiskey con escopetas de cazaOliveto y de fondo el local este sábado

El viernes 10 de mayo de 2024 de madrugada en Castelar, a las 04:15, se desató un infierno en el interior de Whiskey, el conocido local de Carlos Casares N° 970. El dueño Whiskey Castelar golpeó, quebró y le puso una arma en la cabeza a su pareja, según consta en la denuncia hecha por la mujer.

Oliveto de Whiskey con escopetas de caza. Gabriel Eduardo Oliveto discutió con quien mantuvo una relación de pareja hasta que en un momento todo se descontroló: le dio una paliza, le golpeó la cabeza contra una heladera, la tiró al piso, la pateó, le quebró una muñeca y le puso una pistola si sin seguro en la cabeza.

Esto es todo lo que le narró a la Fiscal Marina Rueda de la Unidad Funcional de Investigación N° 11 Especializada en Violencia Familiar y de Género del Departamento Judicial de Morón sigue la investigación del caso y pidió los dos allanamientos en los que se encontraron escopetas para cazar. Ni en el comercio (Carlos Casares N° 970) ni en el domicilio (Revoredo N° 1.119) de Oliveto, se encontró una pistola cuyo paradero puede ser desconocido o nunca existió.

- SUSCRIBITE GRATIS -

Hasta el momento Oliveto fue detenido, prestó declaración y fue liberado por más que la mujer lo acusara de darle una golpiza, quebrarle una muñeca y ponerle una pistola en la cabeza. El delito es excarcelable por lo cual la Fiscal Marina Rueda no hizo otro cosa que poner el práctica del Código Procesal.

La Fiscal Rueda lo acusa de «lesiones graves agravadas por resultar la víctima una persona con la que mantenía una relación de pareja mediando violencia de género, amenazas agravadas por el uso de arma de fuego -3 hechos- y amenazas coactivas con arma proferidos en un contexto de violencia de género, todo ello en concurso real entre sí conforme lo normado (…) por el Código Penal.»

Por otro lado, la causa recayó en el Juzgado de Garantías N° 2 a cargo de Ricardo Fraga que sigue todo el proceso para que no haya falla a la hora de sentencia a favor o en contra de Gabriel Eduardo Oliveto que por el momento mantiene su local Whiskey abierto y él mismo trabaja en el lugar.

Según la denuncia hecha por la mujer: «Según el informe judicial, «Gabriel Eduardo Oliveto «la tomó fuertemente de su cuello, la arrinconó contra la heladera y golpeó su cabeza contra ella, seguidamente tomó de debajo del mostrador del bar un arma de fuego (…) que apoyó de forma intimidante en su cabeza quitándole el seguro. Luego le tomó fuertemente sus manos, doblegándola hasta que hizo que (la mujer) cayera al piso mientras le propinó golpes de puntapié, causando con ello una fractura en su mano izquierda, lesión que reviste el carácter de grave, al tiempo que la amenazó refiriéndole ‘te voy a matar a vos y después me mato yo’ (sic) agregando ‘estoy seguro que de acá nos sacan muertos a los dos’ (sic). Luego la obligó a levantarse y caminar delante caso contrario ‘la volaba como un zapallo’ (sic), ante el temor que sentía (la mujer) comenzó a caminar mientras Oliveto la apuntaba con el arma de fuego y la amenazaba refiriéndole ‘no voy adudar en dispararte’ (sic) efectuando seguidamente un disparo en dirección a el escenario del bar con el fin de intimidarla, causando con todo su accionar un temor cierto en su persona.»

La causa no está frenada, ni parada, porque si la mujer que declaró tiene razón su vida puede estar en peligro. Caso contrario Oliveto es inocente y se trató de una discusión. Lo raro es que la mujer termine con su muñeca fracturada a lo que Oliveto respondió en la declaración que se «la autoinflingió». No es fácil quebrarse uno mismo una muñeca. Todo esto deberá probar la Fiscal Marina Rueda. No la tiene fácil. También la mujer declaró que disparó al techo del local sin embargo este medio no pudo acceder hasta el momento a las pericias que confirmen el disparo.

Lo que está claro es que esa noche del 10 de mayo algo ocurrió y no fue bueno. Puede ir desde una discusión violenta hasta una amenaza de muerte. Faltan los testigos entre los que figuran los efectivos de la Comisaría N° 7 de la avenida Alem que aquella anoche estuvieron en el local.

- Publicidad -