Nuevas esquinas de
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Nuevas esquinas de la memoria se inauguran este sábado 16 de marzo a las 11, en Arribeños y Villegas de Hurlingham.

Las nuevas esquinas de la memoria en esta oportunidad homenajean a Hilda Torres y Roque Montenegro; la segunda recuerda a Alfredo y Nicodemus Aspeleiter.

Hilda Torres y Roque Montenegro

En 1984 Abuelas de Plaza de Mayo recibió información acerca de un represor apodado «El Gordo José», quien podría tener en su poder a una niña hija de desaparecidos. Se trataba del coronel Herman Antonio Tetzlaff, jefe del grupo de tareas del centro clandestino «El Vesubio». Junto a su esposa, Carmen Eduartes, había inscripto a la niña como hija propia con un certificado falso. Con la presunción cierta de que la niña era Hilda Victoria Montenegro, en 1988 se inició la acción judicial correspondiente en el Juzgado Federal N° 1 de San Isidro. Este proceso se vio dilatado por el permanente cambio de domicilio de la pareja apropiadora. Finalmente, la joven se analizó y el 5 de julio de 2000 confirmó que era hija de Hilda y Roque. En junio de 2001 se reencontró con su familia biológica.

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Poco a poco, Montenegro fue recuperando su identidad: con ayuda de la familia biológica supo que había nacido a fines de enero de 1976, no en mayo y que su mamá y su papá eran dos jóvenes salteños militantes del PRT-ERP que habían llegado a Buenos Aires escapando del Operativo Independencia, que vivieron los unas semanas en “una casa en William Morris” de la que fueron secuestrados el 13 de febrero de 1976.

Finalmente pudo confirmarlo: la misma estaba ubicada a siete cuadras de la estación de William Morris.

El abogado y representante en la querella de Montenegro en los expedientes judiciales, Pablo Llonto, llevaba esa causa y la investigación de un operativo sucedido en William Morris, en 1976, en el que resultaron secuestrados y desaparecidos Nicodemus y Alfredo Aspeleiter sospechando que la casa de los padres de Montenegro fue el mismo escenario de aquellos hechos.

Alfredo y Nicodemus Aspeleiter

Ambos fueron secuestrados el 9 de abril de 1976 también en William Morris, Hurlingham, de la casa ubicada en General Villegas 2568. Los restos de Alfredo y Nicodemus fueron identificados por el Equipo de Antropología Forense (EAAF) en el año 2017. Sus restos fueron hallados y exhumados del Cementerio de Colonia, Uruguay.

Nicodemus tenía 45 años al momento de su desaparición y Alfredo 22.

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