La historia de Fanta

¿Conocés la historia de Fanta? Nació en 1940 durante la Segunda Guerra Mundial. Al principio era utilizada como endulzante para comidas.

Para contar la historia de Fanta hay que remontarse al 1923 cuando Roberto Woodruff asumió como presidente de The Coca-Cola Company.

Hasta ese momento, la bebida se había posicionado como un ícono norteamericano, pero no funcionaba en otros mercados.

Para poder expandirse, la empresa inauguró 27 plantas embotelladoras alrededor del mundo y uno de esos destinos fue Alemania donde el encargado fue Ray Rivington Powers, un expatriado estadounidense.

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La historia de Fanta

Al principio la filial tuvo una gran performance, pero el ejecutivo descuidó las finanzas y desde la casa matriz decidieron cambiar el rumbo. El elegido para tomar las riendas fue el alemán Max Keith quien decidió posicionar a la gaseosa entre la clase trabajadora.

El resultado fue exitoso, las ventas se multiplicaron y llegaron a comercializar alrededor de 5 millones de botellas de vidrio por año.

Cada filial internacional era supervisada por Coca-Cola Export Corporation, una entidad que exportaba el jarabe a los distintos países y cada país se encargaba de elaborar la bebida con materias primas locales.

Con la llegada al poder de Adolf Hitler y la conformación del Tercer Reich, el gobierno nazi estaba interesado en nacionalizar la bebida para apropiarse de la fórmula.

La historia de Fanta

Cuando los Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial tras el bombardeo a Pearl Harbor en 1941, el bloqueo comercial llevó a Coca-Cola a cortar relaciones con su filial alemana y le dejó de exportar su jarabe.

Con su provisión embargada la fábrica dejó de operar, pero Keith tuvo la idea de lanzar un nuevo producto con los insumos que tenían a mano: suero lácteo y pulpa de frutas lo que dio un producto parecido al ginger ale.

¿Por qué Fanta? Se cree que se buscó acortar la palabra «fantasie» o «fantastisch».

La recepción fue positiva, pero las ventas aun estaban muy por debajo de las de Coca Cola.

Cuando finalizó la guerra, la filial alemana volvió a fusionarse con su casa matriz en Atlanta, Georgia y se relanzó este invento alemán en 1955 en Nápoles, Italia, recien ahora de color anaranjado. Cinco años después llegó a los Estados Unidos.

Hoy en día hay variantes como uva, ananá, durazno y frutilla.

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