El día que el Príncipe
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Fue un acontecimiento histórico el día que el Príncipe de Gales visitó el Hurlingham Club, a tal punto que los principales periódicos se hicieron eco de la noticia.

EL 22 de agosto de 1925, durante la presidencia de la Nación el Dr. Marcelo T. de Alvear fue el día que el Príncipe de Gales visitó el Hurlingham Club. hizo una visita al país el Príncipe de Gales.

“El Príncipe de Gales hizo una hora y media de práctica con el mallete. No obstante la falta de entrenamiento se mostró un jinete muy hábil – Los ponyes”, titulaban medios como La Nación.

Poco después de las 8 -decía la crónica- el automóvil gris del Príncipe de Gales se detuvo a la puerta del palacio Ortiz Basualdo, y unos minutos después, los contados transeúntes de esa hora pudieron ver al heredero del trono británico, salir rápidamente de su residencia, vistiendo amplio sobretodo gris, calzando botas de montar y tocado por un sombrero blando con el ala derecha echada sobre los ojos», relataban de aquel día.

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Eduardo de gales

El automóvil de Su Alteza, que esperaba con el motor en marcha, partió rápidamente hacía la estación Retiro del Ferrocarril Pacífico, donde llegaron momentos después.

El Administrador de la empresa, Mr. Harry Usher, que había recibido al Príncipe en la puerta de la estación, tenía el tren bajo sus órdenes, y a las 9 el convoy partió con rumbo a Hurlingham, para el el Príncipe pudiera jugar al polo, deporte en el que estaba ávido.

La noticia de que la llegada del Príncipe a la localidad fue ocultada hasta donde pudo serlo, porque el Príncipe, aspiraba a que su diversión fuese completamente en privado y libre, aunque muchos cronistas se enteraron y fueron tras él.

¿Cómo fue la llegada a Hurlingham?

En la pequeña estación no había público y apenas si el Presidente de la Asociación Argentina de Polo, D. Alberto Hind, recibió al viajero, conduciéndolo luego al campo en dos Fords, que manejaban sus propietarios. El Príncipe estaba encantado.

El día que el Príncipe

En el Club se encontraban solamente Luis Lacey, el capitán Leaft, L. R. S. Holway, C. N. Drysdale y algunas damas y niños. Sin más preámbulos, el Príncipe se sacó el sobretodo y apareció en su traje deportista

Su inseparable detective Burt le alcanzó un “jockey” gris y Su Alteza saltó a caballo.

Eduardo de Windsor cabalgaba por primera vez en la Argentina. En el “Locro Bayo” de J, A. Martínez de Hoz, un bien delineado poney.

Mientras tanto habían entrado ya a la cancha Luis Lacey,  J. A. Martínez de Hoz, Jack Nelson, el capitán del ejército británico Leaft, Alberto W. Hinds, el doctor L. R. S. Holway y el secretario del Príncipe Mr. Goldfrey Thomas. Ocho personas en cancha.

Enseguida se lanzaron varias bochas y el Príncipe pegó su primer malletazo, pero no a la pelota precisamente, sino a la tierra junto a ella.

El día que el Príncipe

Hacía cerca de veinte minutos que el príncipe cabalgaba en “Locro”, cuando se acercó a Burke, para cambiar de caballo. Se le dio un alazán de J. Ben, que Jack Nelson trajo de Venado Tuerto y volvió a su trabajo.

Eduardo de Windsor ya había manifestado sus deseo de practicar solamente en el uso del mallete y en la equitación. Jugó después un caballo de Luis Lacey y luego el «Guanaco de J. A. Martínez de Hoz.

Durante un buen rato dio vueltas al ground al paso, pero tras noventa minutos de actividad, dio fin al ejercicio.

La preocupación de llegar a tiempo a la revista militar, lo obligó a desmontar. Se le invitó, entonces, a acercarse a una mesa que había sido colocada al margen del field y se le sirvió un refresco.

Los periodistas aprovecharon para formularle preguntas sobre el tema a pesar de que el Príncipe buscaba evitarlos, pero aprovecharon la alegría del invitado de haber montado aquellos caballos y compartía con el resto de los presentes experiencias de polo.

El día que el Príncipe

“El ensayo de ayer le sirvió para desentumecer sus músculos, descansados durante tres meses. Y ese ejercicio le haría mucho bien, colocándolo en condiciones de resistir la exhuberancia amable del programa de festejos», aseguraban en ese entonces sobre la experiencia del Príncipe en Hurlingham.

Edward of Windsor, Prince of Wales, jugó polo en dos ocasiones el 22 y 29 de agosto de 1925. Asistió a la fiesta de casamiento de Luis Lacey.  Regresó al Club en 1931 en compañía de su hermano el Duque de Kent.

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