En Buenos Aires
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En la década del treinta, en Buenos Aires hubo un apogeo de transformación urbanística que al día de hoy siguen presentes en el paisaje arquitectónica que caracteriza muchos de los viejos edificios que integran la geografía porteña.

El Kavanagh, en Buenos Aires, fue inaugurado en el año 1936 y de inmediato se llevó el título del edificio porteño más emblemático y en uno de los grandes hitos de la arquitectura mundial ¿Sus creadores? Los arquitectos Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luis María de la Torre.

La edificación fue hecha para Corina Kavanagh, una estanciera de origen irlandés, pero ¿Cómo fueron sus orígenes en Buenos Aires?

María Luisa de las Mercedes Castellanos nació en septiembre de 1840. Fue una señorita de clase alta, educada en París, que al finalizar sus estudios regresó a la Argentina.

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María Luisa de las Mercedes Castellanos y Nicolás Hugo de Anchorena

En 1864 se casó con uno de los hombres más ricos del país: Nicolás Hugo de Anchorena, un comerciante y estanciero. Juntos tuvieron 10 hijos, pero a sus 40 años enviudó y a cargo de la fortuna familiar hizo crecerla notablemente, pero nunca abandonó su labor solidaria.

En ese entonces, el negocio de la carne era muy redituable, hay que recordar que Argentina manejaba el 50% del comercio mundial de productos vacunos.

María Luisa construyó palacios, cascos de estancias, iglesias, asilos y conventos, realizó donaciones a Iglesias y organismos de beneficencia y levantó frente a la Plaza San Martín el Palacio Anchorena para tener su vivienda familiar. Hoy es la sede de ceremonial de la cancillería Argentina.

María Luisa de las Mercedes Castellanos

En sus épocas doradas el lugar fue escenario de bailes y celebraciones, como el Centenario de la Independencia en 1916.

A unos metros de allí, construyó la iglesia del Santísimo Sacramento, una de las más lujosas del mundo. Bajo la misma construyó una cripta para cuando ella y sus hijos murieran.

Palacio Anchorena

Por su servicio a la iglesia, recibió de El Vaticano un título de nobleza y se convirtió en Condesa Pontificia.

Claro que no todo era color de rosas. Se opuso rotundamente al romance de su séptimo hijo, Aarón Anchorena, con la adinerada Corina Kavanagh.

Aarón era un joven inquieto y, como se dice, «picaflor» que se dedicó a la política, el turismo y la aviación.

Con Corina vivieron un flechazo a primera vista y lo ocultaron por varios años. Sin embargo, tras las negativas de su madre abandonó a la joven ¿Qué era lo que no le gustaba a la condesa? Veía en esa mujer una amenaza para el nombre y estatus de toda su familia, ya Corina no pertenecía a una familia patricia, era simplemente una «nueva rica» que no pertenecía a la aristocracia.

Aarón Félix Martín de Anchorena Castellanos

Terminada la relación, María Luisa compró el terreno frente a la iglesia para convertirlo en una extensión de su propio palacio.

Mientras tanto, Corina comenzó a idear su gran venganza: compró todos los terrenos lindantes a la iglesia para quitarle el poderío económico a toda la familia Anchorena.

En tan solo catorce meses edificó una gran mole de cemento, con un estilo atrevido y amenazante, alto y voluminoso. Símbolo de su secreto y amargo resentimiento: El Edificio Kavanagh.

Corina Kavanagh

El edificio ubicado en Buenos Aires que supo ser el rascacielo más alto de Sudamérica con 120 metros logró obstruir la vista de la iglesia de lado a lado y quitarle todo el protagonismo que había tenido.

Edificio Kavanagh

En 1999 fue declarado Monumento Histórico Nacional y desde ese mismo año pertenece al Patrimonio Mundial de la Arquitectura de la Modernidad, por decisión de la UNESCO.

Kavanagh: art déco, sin pileta ni SUM

«Acá vive gente extraña», dice Carlos Maslatón, habitante del edificio Kavanagh amante del movimiento Art déco (El Kavanagh es una obra perteneciente a este movimiento de diseño que entre 1920 y 1940) junto a su esposa, Mariquita Delvecchio, con quien vive allí desde hace 13 años.

En Buenos Aires

Los habitantes aseguran que el edificio no es para familias tipo sino que «vive una clase o sector social no identificable. Es socialmente neutro, pero intelectualmente tiende a tener un nivel más alto«. Incluso la gente ve al Kavanagh como un hotel o un ministerio del Estado por su estilo Art déco ministerial.

Antes de mudarse al Kavanagh este matrimonio vivió en el mismo edificio que habitaba Jorge Luis Borges, en Maipú 994 en Buenos Aires y definen al habitante promedio de este lugar: «Al sujeto con la típica mentalidad de que necesita vivir en un edificio enrejado, como en Puerto Madero, no lo encontrás».

Así define al Kavanagh como «en las antípodas de Puerto Madero», sin pileta y sin SUM, pero se ven maravillados por los espacios y el mármol que hacen de la obra arquitectónica una obra de arte.

Sobre la teoría de la venganza, el matrimonio opina que la Iglesia no fue tapada, «al contrario, una calle la deja ver».

Lo cierto es que desde el único lugar que se puede ver la iglesia es desde un pasaje que bordea el edificio y que, paradójicamente, lleva el nombre de la millonaria despechada.

El piso más caro del Kavanagh y una oferta del 50%

Hace tres años que el millonario francés Lord Alain Levenfiche, quiere vender su propiedad, el piso más caro, el 14 “A” .

En el 2017 lo vendía a USD 3,9 millones y en la actualidad se ofrece a 3,5 millones de dólares. Lo curioso es que en el 2009 costaba USD 6 millones, casi el doble. También se puede alquilar, por USD 5.000 mensuales a los que se le deben sumar el ABL y expensas de más de $90.000.

El 14 “A”
El 14 “A”

Hoy en día el piso del millonario francés Lord Alain Levenfiche of Runhall Popes se ofrece a USD 3,5 millones

Cómo es el departamento

Es una propiedad ubicada en Florida 1065, en Buenos Aires, de 740 metros cuadrados, 251 metros cuadrados otorgados a espacios abiertos que simulan la «proa» del edificio; con cinco suites, una terraza y dos jardines parquizados. De los 31 pisos y 105 departamentos, el 14 «A» es el más icónico.

El 14 “A”

Es la única propiedad del piso con una vista de 360 grados al Río de la Plata, a Retiro, al puerto, a la Plaza San Martín y al corazón centro porteño.

La inmobiliaria Patagonia Synergia publicó la propiedad con la siguiente descripción: cinco habitaciones en suite, comedor para doce comensales, cocina y baños remodelados, con el respaldo de un contundente contenido visual. Las fotos exhiben su panorámica exclusiva y un destacado lujo interior.

El 14 “A”

En su momento, cuando los arquitectos Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luis María De la Torre emplazaron la construcción de la torre en Florida 1065, hace 81 años, por encargo de Corina Kavanagh, quien le da nombre al pasaje que divide el hotel del histórico edificio, ella viviría en el 14 «A».

La importancia del Kavanagh en la historia

Fue el primero en contar con detalles de lujo, como aire acondicionado. Su entorno incluye a una de las plazas más hermosas de la ciudad y para su construcción se demolió un grupo de casas bajas anexo al Hotel Plaza que había sido inaugurado en 1909.

Plano del Edificio Kavanagh – Arquitectos Sánchez + Lagos + De la Torre

Debido a su forma escalonada, pudieron instalarse terrazas jardín. Como avance para la época, además de colocarse el equipo de aire centralizado provisto por la firma estadounidense Carrier, se pusieron talleres de lavado y planchado, cámara frigorífica y sistema telefónico central. No tiene cocheras ni portero eléctrico y posee en total 105 departamentos en Buenos Aires.

En Buenos Aires
Los jardines del Kavanagh

Durante la intendencia de Osvaldo Cacciatore existió el proyecto de continuar la calzada peatonal de Florida por el actual tramo que pasa frente al edificio hasta el cruce con Avda. del Libertador.

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