El famosísimo bailarín de El Palomar que ya nadie recuerda
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El famosísimo bailarín de Ciudad Jardín Lomas del Palomar que ya nadie recuerda. Jorge Donn nació El Palomar, Ciudad Jardín, Municipio de Tres de Febrero.

El famosísimo bailarín de Ciudad Jardín Lomas del Palomar que ya nadie recuerda llegó a la vida un 28 de febrero de 1947. Desde niño mostró fascinación por la danza. Y su madre, Rosa Donn, lo apoyó desde el principio y de ella adoptaría el apellido por el que sería conocido artísticamente.

Fue uno de los cuatro hijos de Mauricio Itovich Rosa Donn quien a los 4 años empezó a tomar clases con una profesora del barrio que lo vio nacer y partir: Ciudad Jardín.

Tres años después, a los 7 años de edad, ingresó a la escuelas del Teatro Colón un año antes de lo reglamentario, ya que se podía ingresar recién a los 8 años.

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En el Teatro Colón se formará en danza clásica durante nueve años con Aída Mastrazzi, Jorge Tomín, Michel Borowski y María Ruanova.

Y al mismo tiempo tomaría clases de danza moderna (entonces muy mal vista en el Teatro Colón), con Renate Schottelius lo que lo moldearía como un bailarín versátil e inclasificable.

La vida y (Donn)

Durante la visita del Ballet del Siglo XX a la Argentina tomó una clase con el director, el coreógrafo francés Moris Bejart. Pese a quedar conforme, Bejart finalmente le dijo que no había lugar para él en el Ballet del Siglo XX. Pero Jorge Donn insistió e insistió pero fue de todos modos rechazado.

En 1963 se mudó a Bruselas, Bélgica, buscando un lugar en la compañía del ballet de Bejart, aunque éste le había repetido que no tenía espacio para él.

Sin embargo, no cesó en su empeño y en 1966, cuando uno de los bailarines del elenco se enfermó, Bejart le dio una oportunidad que no desaprovechó.

Ese mismo año, Donn protagonizó Romeo y Julieta. Y para 1967, era el primer bailarín de Béjart, quién compuso más de treinta obras para él.

La vida y (Donn)
Donn y Bejart

Allí adquiriría reconocimiento bailando junto a algunas de las máximas figuras de la danza de la época. En los años ’70 participó con papeles menores en cinco películas para cine y televisión en Francia y en Italia.

El famosísimo bailarín de Ciudad Jardín Lomas del Palomar que ya nadie recuerda

En 1976, fue invitado por George Balanchine a bailar como primera figura del New York City Ballet. En ese año, ya Béjart lo había ascendido a codirector artístico, y en 1979 lo presentaba como su bailarín estrella. Paradójicamente sus compatriotas argentinos solo llegarían a valorarle y apreciarle popularmente por una película: Los unos y los otros, de reconocido director Claude Lelouch de la que también participaban con James Caan y Geraldine Chaplin.

El famosísimo bailarín de El Palomar que ya nadie recuerda
Los unos y los otros, de reconocido director Claude Lelouch

Su participación en la película estrenada en 1981 le daría fama internacional justamente al bailar de manera poética «El bolero de Ravel» la pieza por la que sería reconocido por el resto de su carrera. 

Desde los años ’80 intentó varias aventuras en solitario y de a poco se alejó de su compañía madre, entendiendo que el relevo generacional había llegado.

A partir de entonces, su figura brillo en todos los escenarios, desde el Teatro Real de la Moneda a los Jardines de Boboli; desde el Teatro Colón al Festival de Baalbeck; desde la Opera de Paris hasta el Bolshoi de Moscú. Fué partenaire de Maia Plissetskaia en su creación de “Leda”; de Ekaterina Maximova en “Romeo y Julieta«, y de Natalia Makarova en “Mefisto”.

Fundó el ballet de Verdún que duró poco y luego hizo breves giras al frente de una pequeña compañía donde alternaba fragmentos de su repertorio histórico a escala de cámara con sus propios inventos creativos.

A finales de los ’80 se enteró de que había contraído el virus del sida. Pese a eso, durante dos años presentó en distintos países la obra “Nijinsky, clown de Dios”, junto a al actriz Cipe Linconvsky.

Pero su mayor frustración profesional era que el reconocimiento internacional que había conseguido no se había replicado en la misma medida en su propio país, sentía que en la Argentina había sido reconocido poco y tarde.

1987, cuando la Compañía de Bejart, el Ballet del Siglo XX, se traslada a Lausana, Donn se radicó en la misma ciudad de Suiza y comenzó a dedicarse a la docencia y a tratar de separarse profesionalmente de su maestro.

Béjart justificaba la separación de su primer bailarín, diciendo que “Donn necesitaba independencia”. Pero maestro y discípulo nunca pudieron separarse.

En 1990, ya muy enfermo, fue una vez más el cuerpo del creador belga en “Nijinsky, clown de Dios”, junto a Cípe Lìncovsky. Y en una gira mundial comenzaba su despedida artística y también humana.

En febrero de 1992 ya la enfermedad conspiraba en su contra, pero hizo una última presentación en Buenos Aires interpretando la obra “Danza del fuelle” con música del tango Raúl Garello.

En diciembre del 1992 en la misma ciudad donde anunciaban su separación, junto a su maestro, Jorge Donn finalmente encontró la muerte a los 45 años.

El famosísimo bailarín de Ciudad Jardín Lomas del Palomar que ya nadie recuerda

Béjart compuso más de treinta obras para él:

“Divertimento” (1964)
“Romeo y Julieta” (1966)
“Novena Sinfonía” (1967)
“Mathilde” (1967)
“Baudelaire” (1968)
“Bhakti” (1968)
“Lettera Amorosa” (1969)
“Los ganadores” (1969)
“Serait-ce la mort?” (1970)
“Sonate Nº 5” (1969)
“La Consagración de la Primavera” (1971)
“Una ofrenda coreográfica” (1971)
“Las flores del mal” (1971)
“Nijinsky Clown de Dios” (1971)
“Homenaje a Jean Cocteau” (1972)
“Golestan: el jardín de las rosas” (1973)
“Lo que el amor me dice” (1974)
“Nuestro Fausto” (1975)
“Leda” (1978)
“El amor del poeta” (1978)
“Bolero” (1979)
“Erotica” (1979)
“Adagietto” (1981)
“Messe pour le Temps futur” (1983)
“Vie et Mort d’ une marionette humaine” (1983)
“Dionysous” (1984)
“El Concurso” (1985)
“Dibouk” (1988), entre otras tantas.

El famosísimo bailarín de Ciudad Jardín Lomas del Palomar que ya nadie recuerda

Sus frases

“Maurice Béjart me enseñó a bailar con muy pocas palabras. Debo ser el discípulo con el que menos hablo. Un día se acercó hasta donde estaba practicando y me dio una bofetada. Ni siquiera me explicó por qué.

“Lo cierto es que yo entendí lo que me había querido decir. Desde ese memento comencé a aprender. Esa es también mi forma de enseñar. No conozco otra ”

“Para un artista -solía repetir-, su país es aquél en  que puede expresarse”.

“Odio el confort. Es una trampa, es enemigo del esfuerzo; de la voluntad.”

“Si tengo un lugar en el mundo fue porque sufrí para tenerlo. Voy a seguir teniéndolo, aunque me cueste más de lo que preveo. Un prejuicio considera que un bailarín termina su carrera a los 40 años. ¿Quién pone ese limite?, La sociedad. Bueno, yo no lo acepto. Siento que recién empiezo. Y. estoy dispuesto a empezar.”

“La danza se hace de a dos, como el amor. Allí es donde se funden el creador y el intérprete”.

“Pienso seguir bailando todo lo que pueda y dedicarme a la enseñanza en la nueva escuela de Béjart. En el fondo, en lo Único que pienso, es en dar todo lo que pueda de mí”.

“Lo más importante que aprendí de la vida es a morir. Todos los días aprendo a aceptar un poco más mi muerte. Todos los días, por lo tanto, vivo-un poco mejor.”

El Día del Bailarín en conmemoración de Jorge Donn

Incluso, todos los 28 de febrero, en Argentina, se celebra el Día del bailarín, en honor al nacimiento de Jorge Donn. Este artista nació en 1947 en El Palomar; estudió danza clásica con María Fux en la Escuela del Teatro Colón y con tan sólo 15 años debutó en la compañía de Maurice Béjart en Bruselas.

A partir de 1976 fue el director artístico del Ballet del Siglo XX, y para 1988, el bailarín ya había creado su propia compañía, L’Europa Ballet, que perduró un corto período de tiempo. En 1989, la Fundación Konex le entregó un reconocimiento por su exitosa trayectoria, caratulándolo como uno de los 5 mejores bailarines de la historia en la Argentina hasta la fecha.

Considerado uno de los más icónicos de la danza del siglo XX, fue intérprete e inspiración del arte coreográfico de Maurice Bèjart y partenaire de bailarinas rusas como Maya Plisetskaya y Natalia Makarovna.

Numerosas obras de Béjart han sido creadas para él, entre ellas se encuentran: Bhakti, Nijinski; Clown de Dios; Golestan: El Jardín de las Rosas; Lo que el Amor me Dice; Nuestro Fausto; Leda y Adagietto, entre otras.

Donn fue visto bailar por última vez en 1986, en el Palacio de Deportes de la Comunidad en Madrid, en el cual hizo el Bolero y un fragmento de Diva dentro de un festival de otoño. Su última aparición pública fue en el mes de junio de ese año dentro del modesto Festival le Sens de l’Humour, cerca de París.

Desde los años ochenta, Jorge Donn intentó varias aventuras en solitario y poco a poco se alejó de su compañía madre. Fundó el Ballet de Verdún, que duró poco, y luego hizo breves giras al frente de una pequeña compañía donde alternaba fragmentos de su repertorio histórico a escala de cámara con sus propios intentos creativos.

Finalmente, Jorge Donn falleció el 30 de noviembre de 1992, en Lausanne (Suiza) a causa de complicaciones por SIDA, a los 45 años de edad.

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