Periodismo cómo herramienta en el Gran Morón
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Periodismo cómo herramienta en el Gran Morón. El jueves 14, el concejal peronista de Unidad Ciudadana, Claudio Román, hizo un recorrido por las figuras del periodistas destacados que ejercieron la actividad, la militancia y la defensa de los conceptos de independencia económica, soberanía política y justicia social.

Periodismo cómo herramienta en el Gran Morón. En su discurso, citó a cuatro grandes del periodismo local: César Albistur Villegas, Jorge Cardoso, Luis Barroso y Claudio Díaz.

Estas fueron sus palabras:

Quiero hacer un recorrido simple para hombres sencillos que dejaron una gran herencia y terminar, sí, en la figura del periodista, militante y pueblo de Claudio Díaz como síntesis de este recorrido.

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  • Quiero empezar con un hombre que fue fundacional en el periodismo político de Morón. Un hombre que de noche escribía las ideas que serían mañana, y ese hombre simple, militante, culto y potente se enfrentó con una de las peores pesadillas del país: el fraude. Hablo de César Albistur Villegas, uno de los tantos hombres que fundó el peronismo de Morón, que llegó a intendente, que fue senador provincial y, obviamente, exiliado por la Revolución Libertadora.

Y hoy lo quiero homenajear como periodista, por esa práctica que asumió a lo largo de toda su vida y se hizo conocida cuando dirigió el prestigioso periódico La Tribuna de Morón.

De ese mismo periódico salió Jorge Cardoso, otro gran periodista, militante y peronista. Un hombre que llegó a ser Secretario de Gobierno, que lo hechó la dictadura genocida de 1976, que fue detenido/desaparecido junto al concejal Ramella por escribir volantes, imprimirlos y distribuirlos en el pueblo. Volantes contra la política económica de Alfredo Martínez de Hoz que sólo pudo instrumentar bajo los fusiles del dictador Jorge Rafael Videla.

Y de ese mismo periódico, que llegó a salir dos veces por semana y a color, también surgió Luis Barroso, El Negro como todos lo conocimos que se hizo popular con su emisión radial «Falta Envido» que cada tarde emitía por radio.

Periodismo cómo herramienta en el Gran Morón

Este recorrido de periodistas, militantes y luchadores conocidos en Morón, anónimos para el resto, tienen un punto de encuentro con el querido Claudio Díaz.

Periodismo cómo herramienta en el Gran Morón

Claudio Nació y creció en el conurbano bonaerense. Peronista, hincha de boca, pero fanático del Gallito de Morón, del cual escribió un libro: «El grito nuestro de cada sábado».

Su corazón tenia sitio para las grandes pasiones argentinas y en su sonrisa. Se sintetizaba el alma de un pueblo que cree en la justicia social, en la independencia económica y la soberanía política.

Falleció en Haedo, el 5 de agosto del 2011, a los 52 años, pero sus textos y su militancia se quedaron en el pueblo.

Claudio ganó a los 12 años de edad el concurso del programa de televisión «Odol Pregunta» al contestar sobre seleccionados de fútbol de Argentina y con el dinero del premio le compró la casa a su «vieja» en Haedo. Claudio era un tipo tierno, de abrazo sincero y sonrisa enorme, tenia cara de pibe, pero no de cualquier pibe, si no del pibe que era, el gran pibe del barrio.

Claudio era periodista, escritor, docente, investigador de temas históricos. Inicio su carrera a los 19 años como periodista deportivo en Crónica. Hacia mediados de la década del ’80, iniciaba su militancia en el peronismo donde fue redactor de las revistas El Despertador, El Periodista, El Porteño y Línea. Durante dos años y medio formó parte del equipo de la Revista JP de la cual fue su jefe de redacción.

Claudio escribía y hablaba mucho, desde sus textos y en cada charla con los compañeros en las unidades básicas, o en alguna mesa de café, donde buscaba responder a la pregunta que abría su memorable libro «Manual del Antiperonismo Ilustrado».

«¿Cómo se escribe la historia, de que esta hecha, que es la política de la historia, que le ponen los que la venden?», decía.

Claudio investigaba, en 1989 recibió el premio latinoamericano de periodismo «José Marti» que le entregara en persona Fidel Castro en la Habana. Fue por un trabajo de investigación sobre sectas pentecostales financiadas por los Estados Unidos en Argentina, junto a Alfredo Silleta.

Claudio era un tipo que no abandono sus convicciones en la puerta de ninguna redacción.

Por eso en el Año 2008 en plena crisis por la resolución 125, escribió una carta abierta titulada «Porqué renuncié a Clarín». 

Claudio decía: «Efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín, y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de canal 13 y TN».

Claudio tenia limites se cansaba de decir «me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.»

Claudio era un laburante que perdió el trabajo por no retractarse como las autoridades del grupo le exigían.

Como si esto no fuera poco, un grupo comando ingresó a su casa de Haedo, donde golpearon y amenazaron de muerte a su madre, buscando no se sabe qué, dónde revuelven absolutamente todo. Esto fue en el 2008 y en el 2009 publica otro gran libro: «Diario de Guerra: Clarín, el gran engaño Argentino»Perón sonríe desde la tapa del libro que denuncia las miserias y secretos del grupo.

Claudio decía: «cada día nos invade la sensación de vivir en un mundo en el que no se permite a la gente pensar, ni mucho menos decir lo que piensa. Estamos autorizados tan solo a informarnos, recibiendo la información que previa y deliberadamente, nos hacen llegar».

Nos impiden que esa información, esos datos suministrados, podamos convertirlos en conocimiento. Se nos prohíbe que transformemos la cantidad (información, datos, noticias) en calidad (conocimiento, saber, cultura).

Claudio amaba la historia y el peronismo. En el año 2010 se publicó su último libro, «El movimiento obrero Argentino». Un libro dirigido fundamentalmente a los jóvenes. Claudio decía conocer la historia de la lucha del sindicalismo era más que una obligación, era una necesidad. Nada de lo que fueron consiguiendo los trabajadores a través del tiempo ha sido natural o producto de un golpe de fortuna. Todo se consiguió con ánimo y espíritu de pelea, convicción, organización, persistencia, sangre, demasiadas lágrimas, y el heroísmo de sus decenas de miles de mártires que dieron la vida para la construcción del país de la justicia social.

Claudio era un compañero con mayúsculas, era ese flaco tierno que sentado en una básica conversaba con los pibes a cerca de cómo convertir una patria más libre, más justa y soberana, era la pluma despiadada a la hora de enfrentarse al monopolio que trata de engañar al pueblo en la mas importante de las batallas, la batalla cultura.

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