Morón: Sacan de la Fiscalía a Claudia Fernández

El 16 de octubre de 2016, Claudia Fernández se hizo conocida por desarrollar un depliegue inusual en el distrito por robo de autopartes. Y el 5 de junio de 2017 secuestró 1.200 kilos de marihuna. La Policía Bonaerense detuvo a tres “mulos” que tenían armas.

Y desde hace meses, tenía en la mira a la abogada señalada de haber sido la entregadora en un doble crimen de un ciudadano mexicano y su hijo colombiano por una supuesta venganza narco: Julieta Bonanno.

La letrada tenía causas abiertas en el Departamento Judicial de Morón, justamente en la fiscalía de Claudia Fernández, donde fue denunciada por venta de influencias, oferta de contactos judiciales y libertades que no fueron tales a cambio de dinero.

La semana pasada, a la abogada de 29 años y recibida en 2014, la sentaron frente al juez federal Adrián González Charvay por el doble homicidio del mexicano Rodrigo Alexander Naged Ramírez (59) y su hijo colombiano, John Naged (30) pero se negó a declarar.

La abogada era testigo, pero quedó imputada luego de que se obtuvieron las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona. }

El jueves 7 de junio fue detenida en su casa de Ituzaingó tras el análisis de videos de cámaras de seguridad, entre ellos el de la entrada al edificio de la avenida Cabildo en el que vivían los dos narcos.

En uno de los videos se la ve llegar a la puerta del edificio y tocar timbre a las 21.40. Pocos segundos después se acercó el sicario vestido con un jean y un buzo con capucha y se colocó detrás de ella.

Tres minutos después, se vio que el hijo de Naged bajó a abrir la puerta y, cuando abrió, el hombre pidió permiso para pasar porque dijo que era un vecino que había olvidado sus llaves. Mientras esperaba en la puerta, la abogada nunca giró para ver al hombre que tenía detrás.

Según el relato de Bonanno en calidad de testigo y no como imputada, ella estuvo reunida con Naged Ramírez y su hijo y cuando le abrieron la puerta para que se fuera apareció el sicario quien los amenazó con un arma y los obligó a ingresar al departamento.

Luego, el sicario la obligó a maniatar a las víctimas y la encerró en el lavadero, tras lo cual asesinó al mexicano y a su hijo de un balazo calibre 9 milímetros cada uno en la cabeza.

Los cuerpos quedaron tendidos en el suelo. En la escena del crimen, la policía secuestró tres vainas servidas y un cuchillo ensangrentado. Con sus gritos, la abogada alertó a los vecinos y llamó al 911 desde el teléfono fijo del departamento.

Pero tres días después pasó de testigo privilegiada a supuesta cómplice del sicario. Celulares y viajes. Personal de la División Investigación de Delitos Violentos (ex Homicidios) de la Policía Federal realizó un allanamiento en la casa de la abogada Bonanno, en la calle Esperanza al 1700 de Ituzaingó, y secuestró nueve teléfonos celulares, blisters de tarjetas SIM, tres discos rígidos, seis pendrives, tres notebooks, una tablet y dos GPS.

Los efectivos también encontraron 4 mil dólares, 30 mil pesos, 500 pesos mexicanos, 387 reales, 50 gramos de cogollos de marihuana y siete cajas con distintos expedientes judiciales.

Además, los investigadores detectaron que dos meses después del operativo antidrogas “Bobinas Blancas” la abogada Bonanno voló a la ciudad mexicana de Cancún entre el 21 de agosto y el 2 de septiembre de 2017.

Según el periodista especializado en casos policiales, Mauro Zseta, el traslado no fue a causa de su enfrentamiento con la abogada Bonanno: