Un equipo del Hospital Presidente Perón de Avellaneda evitó la amputación de la pierna derecha de un hombre de 65 años que presentaba graves obstrucciones arteriales y úlceras. Ante la falta de alternativas convencionales, los especialistas realizaron una intervención que combinó la apertura de arterias bloqueadas con el uso de una vena profunda para llevar sangre hacia el pie.
El paciente evolucionó favorablemente y recibió el alta a las 48 horas, sin complicaciones informadas. Los profesionales destacaron la complejidad del abordaje, aunque advirtieron que el resultado requiere cuidados y controles estrictos para sostenerse.
Un cuadro grave y pocas alternativas
El hombre tenía antecedentes de enfermedad arterial crónica y había sido sometido a un bypass en esa misma pierna tres años antes. Cuando regresó al hospital, presentaba un deterioro importante: la circulación estaba comprometida desde la bifurcación de la aorta y las lesiones en el miembro derecho habían avanzado.
El director ejecutivo del establecimiento, Fabián Crespo, explicó que la sangre no llegaba adecuadamente a la rodilla ni al pie. A ese cuadro se sumaba la ausencia de arterias disponibles para realizar una reconstrucción convencional, una situación que colocaba a la amputación entre las opciones más probables.
Cómo consiguieron recuperar la circulación
La intervención reunió a los servicios de Cirugía Cardiovascular, encabezado por Alejandro Trainini, y Hemodinamia, dirigido por Martín Rodrigo. El equipo organizó un procedimiento híbrido, con distintas técnicas destinadas a resolver tanto la obstrucción inicial como la falta de una vía para transportar sangre hasta el pie.
En una primera etapa, los profesionales trataron mediante catéteres el bloqueo ubicado donde la aorta se divide hacia las piernas. Para esa reconstrucción emplearon la técnica CERAB, con la colocación de stents cubiertos que permitieron restablecer el paso de la sangre.
La técnica CERAB (Covered Endovascular Reconstruction of Aortic Bifurcation o Reconstrucción Endovascular Cubierta de la Bifurcación Aórtica) es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo diseñado para tratar la enfermedad oclusiva aortoilíaca compleja o extensa (clasificaciones TASC II tipo C y D).

Fue desarrollada en 2013 por el cirujano vascular belga Peter Goverde como una alternativa a la cirugía abierta (bypass aortobifemoral) y como una evolución superadora de la técnica clásica de kissing stents.
Después abordaron el problema más complejo: cómo hacer llegar ese flujo al pie derecho cuando no había arterias útiles. La solución consistió en utilizar una vena profunda como recorrido alternativo, mediante un procedimiento de arterialización venosa.
Una vena como camino alternativo hasta el pie
Los cirujanos implantaron una bioprótesis Omniflow entre la arteria ilíaca externa y la vena poplítea, ubicada detrás de la rodilla. Ese conducto permitió conectar la circulación arterial recuperada con el sistema venoso profundo para dirigir la sangre hacia la zona afectada.
El procedimiento también incluyó una intervención sobre las válvulas venosas y la colocación de un stent en la vena tibial posterior. De acuerdo con la explicación del equipo, esas maniobras permitieron acondicionar el nuevo recorrido para que la sangre pudiera alcanzar el pie.
Trainini sostuvo que la combinación de la bioprótesis Omniflow como conducto de arterialización venosa y el stent en la vena tibial posterior constituye un procedimiento inédito a nivel mundial. Esa caracterización corresponde al equipo tratante, que destacó el abordaje conjunto como la clave para conservar la extremidad.
El alta y los controles posteriores
Tras la operación, se restableció la circulación hacia el pie y el paciente pudo dejar el hospital a las 48 horas. La evolución inicial fue favorable, pero Crespo remarcó que el alta no significa que los riesgos hayan desaparecido ni que el tratamiento haya concluido.
El director señaló que el hombre deberá cumplir estrictamente las indicaciones médicas y sostener los controles. Según explicó, el abandono de esos cuidados podría comprometer la mejoría obtenida y volver a poner en riesgo tanto la pierna como su estado general.
El valor de la atención en un hospital público
Desde el establecimiento destacaron que la intervención fue posible por la articulación entre especialidades, la capacitación de los profesionales y el acceso a tecnología. El Hospital Perón recibe pacientes de distintos distritos bonaerenses y de otras provincias, y funciona como centro de referencia en atención cardiovascular.
“La salud no es un gasto, es una inversión”, afirmó Crespo. En sus declaraciones, el director cuestionó la política sanitaria del gobierno de Javier Milei y reivindicó la continuidad del trabajo provincial bajo las gestiones de Axel Kicillof y del ministro de Salud, Nicolás Kreplak.
Otro antecedente de alta complejidad
La publicación también recordó que, en mayo, el hospital realizó una intervención de revascularización carotídea transcarotídea, conocida como TCAR, para prevenir un accidente cerebrovascular. La paciente fue una mujer de 68 años, vecina de Wilde, que recibió el alta al día siguiente.
Según la información difundida, se trató del primer procedimiento de ese tipo dentro del sistema público bonaerense. Ese antecedente y la reciente cirugía vascular muestran la capacidad del establecimiento para abordar casos complejos mediante la coordinación de equipos y la incorporación de técnicas especializadas.





