Australia, Reino Unido, Indonesia, Malasia y Emiratos Árabes Unidos ya avanzan con regulaciones para limitar el uso de plataformas digitales entre menores.
El avance de las redes sociales y el uso cada vez más temprano de teléfonos celulares entre niños y adolescentes encendieron las alarmas en distintos países del mundo. Frente a un escenario marcado por la exposición constante a contenidos violentos, interacciones riesgosas y problemas de salud mental, varios gobiernos comenzaron a implementar restricciones para limitar el acceso de los menores a estas plataformas.
La preocupación no es nueva, pero en los últimos años se profundizó a partir de numerosos estudios que vinculan el uso excesivo de pantallas con trastornos del sueño, dificultades para concentrarse, conductas adictivas, ansiedad y depresión en niños y adolescentes. Ante este panorama, y frente a la escasa efectividad de los mecanismos de autorregulación impulsados por las propias empresas tecnológicas, los Estados comenzaron a intervenir con normativas más estrictas.
Uno de los casos más recientes es el de Emiratos Árabes Unidos, que anunció la prohibición del uso de redes sociales para menores de 15 años. La medida impedirá que los adolescentes creen o administren cuentas personales y obliga a las compañías a adaptar sus servicios en el plazo de un año. Para garantizar el cumplimiento, el país prevé implementar sistemas de verificación de identidad y controles digitales más rigurosos.
Australia, pionera en la regulación
Australia se convirtió en uno de los países más avanzados en esta materia. Desde diciembre de 2025 está vigente la prohibición del uso de redes sociales para menores de 16 años, una medida que busca disminuir los riesgos a los que los jóvenes están expuestos en el entorno digital.
Las restricciones alcanzan a plataformas como Facebook, Instagram, TikTok, Snapchat, X, YouTube, Reddit y Threads, entre otras. Además, el gobierno australiano estableció multas millonarias para las empresas que no implementen mecanismos efectivos de control.
Reino Unido y Asia también endurecen medidas
Siguiendo el mismo camino, Reino Unido dispuso que, a partir de 2027, los menores de 16 años no podrán abrir cuentas ni utilizar redes sociales tradicionales. La decisión fue tomada luego de una amplia consulta pública que reflejó la preocupación social por el impacto del uso intensivo de celulares en la infancia y la adolescencia.
No obstante, la normativa permitirá el acceso a aplicaciones de mensajería y plataformas con fines educativos o infantiles, como WhatsApp, Signal, YouTube Kids y Google Classroom.
En Asia, Indonesia ya aplica restricciones para menores de 16 años en plataformas consideradas de alto riesgo por su potencial adictivo, mientras que Malasia adoptó medidas similares y prevé sanciones económicas para las compañías que incumplan las nuevas exigencias.
Un debate que se extiende en todo el mundo
Francia, España, Dinamarca, Grecia, Turquía y Canadá también avanzan en distintas iniciativas para reforzar la protección de niños y adolescentes en el ámbito digital. En América Latina, Chile trabaja en un proyecto de ley propio y México abrió un debate nacional sobre la regulación del uso de celulares e inteligencia artificial entre menores.
En Argentina, si bien no existe una legislación nacional específica sobre redes sociales, varias jurisdicciones avanzaron con restricciones al uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas. Tanto en la Ciudad como en la provincia de Buenos Aires se implementaron medidas orientadas a mejorar la atención en las aulas, fortalecer la convivencia entre estudiantes y favorecer los procesos de aprendizaje.
Sin embargo, la aplicación efectiva de estas normativas continúa siendo un desafío. Las empresas tecnológicas sostienen que los sistemas de verificación de edad podrían afectar la privacidad de los usuarios, mientras que numerosos especialistas advierten que las restricciones solo serán efectivas si están acompañadas por el compromiso conjunto de las familias, las escuelas, los gobiernos y las propias plataformas.
El debate continúa abierto, pero la tendencia global parece clara: cada vez más países consideran que la protección de la salud mental de niños y adolescentes requiere establecer límites en el uso de las redes sociales.





