Deportivo Morón derrotó 1 a 0 a Almirante Brown este domingo 7 de junio de 2026 en el Estadio Nuevo Francisco Urbano, conservó el liderazgo de la Zona A de la Primera Nacional y volvió a demostrar que su ubicación en la tabla responde a una construcción colectiva y no a una racha pasajera.
Los clásicos suelen admitir explicaciones emocionales. El de esta tarde también ofrece argumentos futbolísticos. El equipo de Walter Otta volvió a exhibir orden, convicción y una identidad reconocible para quedarse con tres puntos de enorme valor frente a uno de sus rivales históricos.
La jornada tuvo además un marco especial. El estadio lució colmado desde mucho antes del inicio del encuentro y el recibimiento de los hinchas estuvo a la altura de la expectativa que genera este presente del Gallo. Antes del pitazo inicial se realizó un minuto de silencio en homenaje a Carlos «Indio» Solari, mientras las tribunas ofrecían una postal impactante de apoyo al líder del campeonato.

Un golazo que decidió la tarde
El encuentro se resolvió muy temprano. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando una acción ofensiva encontró participación de Franco Toloza y dejó la pelota a disposición de Juan Manuel Olivares. El experimentado volante ofensivo encontró un balón suelto a unos 25 metros del arco y sacó un derechazo extraordinario que se incrustó en el ángulo derecho de Bruno Galván.
La definición fue impecable. La pelota ingresó en un rincón imposible para el arquero visitante y desató la fiesta en el Nuevo Francisco Urbano. Fue una acción individual de enorme jerarquía que terminó definiendo una tarde que Morón controló durante largos pasajes.
A sus 37 años, Olivares volvió a demostrar por qué es uno de los jugadores más determinantes del plantel. El autor del gol apareció cuando el partido recién comenzaba y terminó inclinando definitivamente una historia que el Gallo supo administrar con inteligencia.

El dominio del líder
El conjunto dirigido por Walter Otta aprovechó el contexto para imponer intensidad, recuperar rápido la pelota y disputar gran parte del encuentro lejos de su propio arco.
No fue una exhibición de lujo, pero sí una actuación sólida y convincente. Durante buena parte del primer tiempo, Morón manejó el desarrollo, anuló los circuitos ofensivos de Almirante Brown y mostró por qué llegó a la fecha como uno de los equipos más regulares de la categoría.
La única preocupación llegó a los 24 minutos cuando Braian Salvareschi debió abandonar el campo por lesión. Su reemplazante, Leonel Cardozo, ingresó para mantener el equilibrio defensivo de un equipo que volvió a mostrarse confiable en todas sus líneas.

Morón manejó la ventaja con inteligencia
Con el resultado a favor desde el inicio, el equipo de Walter Otta eligió no apresurarse. Cedió parte de la responsabilidad a Almirante Brown y buscó lastimar cada vez que encontró espacios para acelerar.
La velocidad de Franco Fagúndez y Gonzalo Berterame se transformó en una de las principales herramientas ofensivas del Gallo durante buena parte de la tarde. Morón administró el desarrollo sin resignar ambición y cada avance visitante encontraba una respuesta ordenada de la estructura local.

Las estadísticas explican la victoria
Más allá de la diferencia mínima en el marcador, los números reflejaron una superioridad local más amplia de la que indicó el resultado. Morón terminó con diez remates totales contra cinco de Almirante Brown y registró cinco disparos al arco frente a ninguno de la visita.
La posesión estuvo repartida, pero las situaciones de peligro tuvieron un dueño claramente identificado. El equipo de Otta generó más, llegó con mayor claridad y obligó a Bruno Galván a convertirse en una de las figuras del encuentro para evitar una derrota más amplia.

Salvá también sostuvo la victoria
Si bien Almirante Brown generó poco peligro, tuvo una oportunidad importante antes del cierre de la primera etapa. Un remate de Ramón González encontró una buena respuesta de Julio Salvá, que evitó el empate y sostuvo la ventaja construida por Olivares en el comienzo.
Esa intervención terminó teniendo un valor determinante en un encuentro que se mantuvo abierto hasta los minutos finales.
Del otro lado, Salvá volvió a transmitir seguridad cada vez que fue exigido y terminó siendo una de las figuras silenciosas de una victoria que tuvo mucho trabajo colectivo.

Las polémicas que encendieron el clásico
Con el correr de los minutos aparecieron las discusiones alrededor del arbitraje de Juan Pablo Lousteau.
Algunas decisiones del juez elevaron la temperatura de un partido que hasta entonces transitaba por carriles relativamente tranquilos. Desde el banco local reclamaron acciones dentro del área visitante que entendieron como infracciones sancionables, mientras que el árbitro decidió dejar seguir.
Los fallos generaron protestas en las tribunas y aportaron tensión a una tarde que ya estaba cargada por la importancia del resultado.

Morón tuvo oportunidades para liquidarlo
En el segundo tiempo, Almirante adelantó sus líneas y procuró modificar la tendencia del encuentro. Sin embargo, las situaciones más claras siguieron siendo para el dueño de casa.
El ingreso de Santiago Kubiszyn aportó frescura por la banda derecha y permitió generar nuevas llegadas. Una de las más claras terminó en los pies de Franco Toloza, que no logró aprovechar una posición inmejorable frente al arco.
A esas ocasiones se sumaron otras intervenciones decisivas de Bruno Galván, quien evitó goles de Leonel Cardozo, Ezequiel Bulacio y Gastón González, sosteniendo a Almirante Brown dentro del partido hasta los minutos finales.

La expulsión que condicionó a la visita
A los 34 minutos del complemento, Ramiro Fernández vio la segunda tarjeta amarilla y dejó a Almirante Brown con diez jugadores.
La expulsión parecía simplificar el tramo final para Morón, aunque el marcador siguió abierto. La diferencia de apenas un gol mantuvo viva la incertidumbre hasta los últimos instantes.
La ocasión más peligrosa de la visita llegó cerca del final, cuando un remate de Luciano Pascual pasó apenas por encima del travesaño de Julio Salvá, generando un lógico sobresalto entre los hinchas locales.
Una campaña que empieza a ilusionar
El resultado tiene un valor inmediato y otro de mayor alcance.
El inmediato es evidente: Morón volvió a ganar un clásico frente a su gente en un Nuevo Francisco Urbano colmado. El más importante aparece en la tabla de posiciones. Con esta victoria alcanzó los 31 puntos y continuará una fecha más en la cima de la Zona A.
Además, el equipo de Walter Otta sumó su tercer triunfo consecutivo y ratificó una regularidad que lo mantiene como uno de los principales candidatos de la categoría. Del otro lado, Almirante Brown acumuló su quinto partido sin victorias, una realidad que ayuda a explicar la distancia actual entre ambos equipos.
En una categoría históricamente marcada por la paridad, sostener una diferencia en la cima suele ser una tarea compleja. Morón no sólo lo está consiguiendo, sino que además lo hace respaldado por una idea de juego reconocible y por rendimientos individuales que aparecen en los momentos decisivos.

La palabra de Olivares
Tras el encuentro, el autor del único gol de la tarde prefirió mantener la cautela pese a la euforia que generó la victoria.
«Estoy contento por el gol y porque sirvió para ganar. Lo más importante es que nos quedamos con un partido muy importante. Los clásicos son duelos aparte y no importa cómo llega uno y cómo llega el otro», señaló Olivares.
El volante también pidió mantener la calma frente al gran presente del equipo: «Queda mucho todavía. Tenemos que seguir peleando arriba», afirmó.
Fiesta en el Urbano y una ilusión que crece
El pitazo final desató el festejo de miles de hinchas que acompañaron al equipo en una jornada especial. La victoria en el clásico, el liderazgo sostenido y el rendimiento colectivo alimentan una ilusión que ya no parece una simple expresión de deseo.
Morón ganó porque golpeó rápido, porque defendió con firmeza y porque entendió cómo debía jugar el partido. Y eso, muchas veces, es la mejor explicación de por qué un equipo mira a todos desde arriba.

SÍNTESIS:
DEPORTIVO MORÓN: Julio Salvá; Elías Contreras, Braian Salvareschi, Franco Vázquez e Iván Vaquero; Gonzalo Berterame, Mauro Burruchaga, Mariano Bíttolo; Juan Manuel Olivares; Franco Fagundez y Franco Toloza. DT: Walter Otta
ALMIRANTE BROWN: Bruno Galván; Pedro Velurtas, Máximo Levi, Gustavo Cabral y Ramiro Fernández; Gabriel Altamirano, Leonardo Jara, Nazareno Bazán y Tomás Almada; Ramón González y Javier Martínez. DT: Andrés Montenegro
GOLES: 2’ Juan Manuel Olivares (Morón)
CAMBIOS: 24′ Leonel Cardozo por Braian Salvareschi (Morón); 45’ Santiago Kubiszyn por Gonzalo Berterame (Morón) y Santiago Vera por Gabriel Altamirano (Almirante Brown); 58’ Luciano Pascual y Tobías Zárate por Javier Martínez y Tobías Almada (Almirante Brown); 69’ Ezequiel Bulacio por Franco Toloza (Morón); 71’ Joaquín Borja Velázquez y Ulises Abreliano por Pedro Velurtas y Ramón González (Almirante Brown); 75’ Thiago Lauro y Gastón González por Mariano Bíttolo y Juan Manuel Olivares (Morón).
EXPULSADO: 79’ Ramiro Fernández (ALM).
ÁRBITRO: Juan Pablo Lousteau
Cómo se juega la Primera Nacional 2026
La Primera Nacional 2026 reúne a 36 equipos distribuidos en dos zonas de 18 clubes cada una. Durante la fase regular, los participantes se enfrentan todos contra todos en partidos de ida y vuelta, completando un extenso calendario que definirá tanto los ascensos como los descensos.
Una vez finalizada esa etapa, los equipos que terminen en el primer lugar de cada grupo disputarán una final en cancha neutral para determinar al campeón del torneo. El ganador de ese encuentro obtendrá el primer ascenso a la máxima categoría del fútbol argentino.
El segundo boleto a la Liga Profesional se resolverá mediante un Reducido por eliminación directa. Participarán el perdedor de la final por el título y los equipos ubicados entre el segundo y el octavo puesto de cada zona, que buscarán quedarse con la última plaza disponible para subir de categoría.
En la parte baja de la tabla también habrá definiciones importantes. Los dos últimos de cada zona perderán la categoría de manera directa. Según su afiliación a la AFA, los clubes descenderán a la Primera B Metropolitana o al Torneo Federal A.
Así quedó la Zona A tras la fecha 17
Deportivo Morón se mantiene como líder de la Zona A de la Primera Nacional con 31 puntos. Por su parte, Almirante Brown ocupa el noveno puesto con 20 unidades y sigue cerca de los lugares de Reducido.
| Equipo | Pts. |
|---|---|
| 1) Morón | 31 |
| 2) Ferro | 28 |
| 3) Ciudad Bolívar | 27 |
| 4) Los Andes | 26 |
| 5) Colón | 26 |
| 6) Godoy Cruz | 25 |
| 7) Deportivo Madryn | 24 |
| 8) Defensores de Belgrano | 20 |
| 9) Almirante Brown | 20 |
| 10) Estudiantes (BA) | 20 |
| 11) San Miguel | 20 |
| 12) Acassuso | 18 |
| 13) Mitre (SE) | 17 |
| 14) Racing (C) | 17 |
| 15) San Telmo | 16 |
| 16) All Boys | 16 |
| 17) Central Norte | 14 |
| 18) Chaco For Ever | 9 |
La pelea por la cima sigue muy ajustada. Morón aventaja por tres puntos a Ferro y por cuatro a Ciudad Bolívar, mientras que entre el octavo y el undécimo puesto hay apenas diferencias mínimas que mantienen abierta la lucha por ingresar al Reducido.
El triunfo en el clásico le permitió al Gallo sostenerse en lo más alto y llegar con confianza a la próxima jornada, cuando defenderá el liderazgo de la categoría.





