Internas del PJ Morón: siguen los cruces. Luego de que la Lista 2 Perón Vuelve ganara las internas con Claudio Román a la cabeza y el apoyo del intendente Lucas Ghi, desde ese espacio cuestionaron fuertemente a Martín Sabbatella por apoyar la Lista 4 que lideró Paula Majdanski.
El mismo domingo que ganó el PJ Román, Lucas Ghi salió a decir entre otras cosas: “Acá en Morón no hay lugar para discusiones estériles, para enroscarnos en discusiones que no conducen a ningún lado. Hoy más que nunca tenemos que estar en la calle, tenemos que ser un solo músculo, tener la cabeza fría para obtener esa mayoría que nos permita renovar el mandato que legítimamente adquirió este espacio. Y así consolidar la fuerza a nivel provincial con el liderazgo del Gobernador Axel Kicillof y también ganar a nivel nacional como consecuencia. No tenemos dudas y este es el camino”.
Fue mediante un comunicado de prensa que llegó a nuestra redacción el lunes 16 de marzo a las 01:15 AM, inicio de la madrugada.
Y agregó: «Este resultado representó un fuerte respaldo de los afiliados y afiliadas al espacio impulsado por el intendente y, al mismo tiempo, significó una derrota contundente para el sector político que responde a Martín Sabbatella, quien fue el gran derrotado de la jornada, en lo que para muchos marca además el fin de un ciclo político en el distrito».
Y esa misma noche, al ser consultado por Diario Anticipos, Claudio Román expresó: «Fue una interna entre peronista que legitima a la Lista 2 con el 70% de los votos. Y Martín Sabbatella perdió. Que la cuente como quiera, pero Martín Sabbatella perdió. Eso hay que decirle. Y a los peronistas les digo que estamos todos juntos, que nuestra lista por un motivo se llama Perón Vuelve, por que es el único que puede volver, el peronismo, todo juntos, porque también saludo a cada uno de los integrantes de la Lista 4 y a aquellos que la votaron. Le hago extensivo el saludo a todos y cada uno, porque todos sabemos que el que gana conduce y el que pierde acompaña, pero también que todos juntos triunfaremos. Así que a partir del lunes (16 de marzo de 2026), vamos a ponernos a armar un espacio potente y sólido para combatir el ajuste furioso y la falta de sensibilidad del Gobierno de La Libertad Avanza en todos sus órdenes.»

Todo esto se cruzó el domingo 15 de marzo de 2026 y hoy, 20 de marzo de 2026, cinco días después, parece que la ex concejal Nadia Diz, integrante del Consejo del Partido Justicialista, perdió la paciencia y salió a responder.
«Un intendente que no es peronista, que no está afiliado a ningún partido político, que no cree en la militancia y tardó seis años en reunirse con sus concejales (por Lucas Ghi), apoya una lista de la interna del Peronismo en Morón», dijo y se trata de la Lista 4 Perón Vuelve que encabezó Claudio Román.
Y agreró: «Pero el creador y conductor de un partido político afín al peronismo, kirchnerista, que fue intendente tres veces, diputado nacional, candidato a vicegobernador y secretario de estado (por Martín Sabbatella) no puede bancar a la otra lista. ¿Explíquenme esto porque no lo entiendo?», preguntó la ex concejal.
«Mientras tanto -añadió-, con los ex funcionarios de (Juan Carlos) Rousselot, con los ex funcionarios del (ex intendente) Ramiro Tagliaferro, con ex legisladores de (Francisco) De Narváez, con ex intendentes que perdieron sus distritos (por Juan Zabaleta), con ex candidatos de Florencio Randazzo (por Vanina Moro), con concejales del PRO Morón, de Somos de Hurlingham y de Luis Barrionuevo (por Alfonso Martínez) van a escribir nuevas canciones y hacer grande al Peronismo. No me la contés», fue el cierre irónico que le dio a su texto en la cuenta X.
Lo cierto que esto así, termina mal. No tiene otro destino. Si la misma noche comienzan los reproches y perduran, que el kirchnerismo local con el axelismo de Morón trabajen junto va a ser muy difícil y le abren la venta del Palacio Municipal a La Libertad Avanza.
En fin, obviamente es una simple opinión de alguien que la mira de afuera y es un atrevido. Pero ahí así está el debate de un lado que dispara el del otro lado. ¿En algún momento llegará a su fin?
El PJ Morón está en un momento clásico de encrucijada: o ordena, sintetiza y construye poder real, o sigue fragmentado y funcional a otros espacios. No es solo una discusión de nombres, es de estrategia, identidad y conducción.
El Partido Justicialista de Morón atraviesa una etapa de tensión silenciosa pero persistente, donde la disputa de poder ya no se expresa solo en elecciones internas sino en el funcionamiento cotidiano del espacio. Lejos de mostrar una estructura ordenada, el peronismo local aparece hoy atravesado por múltiples líneas internas que conviven sin síntesis política clara.
Referentes vinculados a distintas etapas del distrito —desde el rousselotismo hasta sectores que orbitan en torno al massismo, el randazzismo y el kirchnerismo— conforman un mosaico heterogéneo que dificulta la construcción de una estrategia común. En ese escenario, la unidad formal muchas veces encubre desacuerdos de fondo que resurgen en cada instancia electoral.
Conducción en disputa y liderazgo difuso
El rol del intendente Lucas Ghi aparece como central desde lo institucional, pero insuficiente para ordenar la totalidad del peronismo local. Su gestión sostiene el gobierno municipal, aunque no logra consolidarse como eje indiscutido de conducción política dentro del PJ.
En paralelo, figuras con peso histórico como Martín Sabbatella mantienen influencia en el armado, pero sin capacidad de hegemonizar al conjunto. El resultado es un esquema donde las decisiones se negocian permanentemente y donde ningún actor logra sintetizar al espacio en su totalidad.
Este vacío de liderazgo configura un escenario de conducción fragmentada, donde cada sector preserva autonomía y condiciona cualquier intento de ordenamiento.
Una identidad en crisis: ¿qué peronismo representa Morón?
A la falta de conducción se suma un problema más profundo: la ausencia de una identidad política definida. El PJ Morón oscila entre distintas expresiones sin terminar de consolidar un perfil claro ante la sociedad.
Conviven, en tensión, un peronismo de gestión municipal, una identidad alineada al kirchnerismo y sectores que buscan ampliar hacia posiciones más moderadas o de centro. Esta indefinición impacta directamente en la capacidad del espacio para interpelar a un electorado cada vez más volátil.
Sin un discurso unificado en torno a ejes como seguridad, producción, empleo y cercanía territorial, el peronismo local corre el riesgo de perder densidad política frente a nuevas demandas sociales.
El territorio, la deuda pendiente
Otro de los puntos críticos es el debilitamiento del trabajo territorial. Históricamente, el peronismo construyó poder desde los barrios, pero en Morón esa estructura muestra signos de desgaste.
Unidades básicas con menor actividad, militancia intermitente y una desconexión creciente con sectores medios y populares configuran un escenario preocupante para cualquier proyecto electoral. En un contexto donde el votante se vuelve menos ideológico y más pragmático, la falta de presencia cotidiana puede resultar determinante.
2027 en el horizonte: sin orden, no hay competitividad
Aunque el calendario electoral aún ofrece margen, en el PJ Morón ya se proyecta la discusión hacia 2027. La principal advertencia que surge desde distintos sectores es clara: sin unidad real y estrategia común, las chances electorales se reducen significativamente.
El desafío no se limita a definir candidaturas, sino a construir un esquema que integre a los distintos espacios del peronismo, incluyendo al Frente Renovador, el sindicalismo y los movimientos sociales. Las fugas hacia expresiones vecinales o peronismos “no alineados” aparecen como un riesgo latente.
Entre la rosca y la realidad social
Mientras la dirigencia discute posicionamientos internos, en la calle crece el desencanto con la política tradicional. La aparición de nuevas expresiones y el fortalecimiento del voto anti-política obligan al PJ a revisar su lógica de funcionamiento.
La tensión entre la “rosca” interna y la necesidad de dar respuestas concretas a los problemas cotidianos de los vecinos se vuelve cada vez más evidente. En ese marco, el peronismo local enfrenta una disyuntiva de fondo: reconstruirse como fuerza con capacidad de representación o continuar atrapado en su propia fragmentación.





