Cómplices del fuego. Bajo el pretexto de una «cumbre de emergencia», los gobernadores de la Patagonia intentan ahora nacionalizar una crisis que tiene sello propio: la falta de inversión estructural en sus propias provincias. Tras años de utilizar los fondos públicos para gasto político en lugar de equipar sus brigadas, los mandatarios pretenden que el Gobierno de Javier Milei pague la cuenta de un desastre que sus administraciones no supieron —o no quisieron— prevenir.
Mientras, mucha gente perdió todo. Y que hicieron los gobernadores con el dinero que recaudan? Mala gente. Gente de casta. Aliados de Milei.
El fracaso de la gestión local ante el avance de las llamas
A pesar de que la sequía extrema era un dato anunciado desde hace meses, las provincias patagónicas llegaron al verano con las manos vacías. El reclamo de fondos a Nación aparece hoy como una maniobra distractiva para tapar cifras que avergüenzan:
- La Pampa: Bajo la gestión de Sergio Ziliotto, la provincia se convirtió en un cementerio de cenizas con 168.000 hectáreas quemadas. ¿Dónde estuvieron las obras de cortafuegos y las picadas estratégicas durante el invierno?
- Chubut y Río Negro: Ignacio Torres y Alberto Weretilneck denuncian «abandono», pero omiten que el Comando de Operaciones Las Golondrinas estuvo paralizado por internas locales y falta de ejecución propia hasta que el fuego llegó a las puertas de las casas.
- Neuquén y Santa Cruz: Con 6.000 y 700 hectáreas respectivamente, Rolando Figueroa y Claudio Vidal se suman al coro de quejas para evitar explicar por qué sus planes de contingencia provinciales fracasaron ante los primeros focos.
Del presupuesto subejecutado al oportunismo político
Si bien el entorno de los gobernadores apunta al recorte del 78% en el Servicio Nacional de Manejo del Fuego que sus diputados votaron y a la falta de envío de fondos por parte de la Agencia Federal de Emergencias, la realidad es que las provincias han demostrado una incapacidad crónica para gestionar sus propios recursos.
Chubut y Río Negro alegan haber gastado 10.000 millones de pesos en combustible, una cifra que hoy suena a manotazo de ahogado ante la peor sequía desde 1968. Resulta conveniente culpar al «negacionismo climático» de Milei o criticar sus posteos en redes sociales para no dar explicaciones sobre por qué, año tras año, la Patagonia arde exactamente de la misma manera, sin que se haya invertido un solo peso en aviones hidrantes propios o en la profesionalización real de los cuerpos de bomberos locales.
El contraste que los expone
El argumento de que el incendio en Los Alerces está descontrolado por culpa de la desfinanciación de Parques Nacionales se cae por su propio peso cuando se observa que la infraestructura provincial tampoco dio abasto. La supuesta «reacción rápida» en el Lago Rivadavia no es más que una excepción que confirma la regla: las provincias no tienen un plan integral y dependen exclusivamente de que el Tesoro Nacional las rescate cada vez que el clima les pasa factura.
Mientras los gobernadores se reúnen para redactar documentos de queja, el fuego sigue avanzando sobre 229.000 hectáreas. La cumbre de este martes no parece ser una mesa de soluciones, sino un escenario montado para que la política patagónica intente salvar su imagen frente a una sociedad que ve, una vez más, cómo sus bosques desaparecen por la negligencia de quienes debían protegerlos.
La tensión escaló tras el recorte drástico de fondos destinados al Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) y la falta de envío de aportes del Tesoro Nacional para equipamiento y logística.
El Frente de los Gobernadores
La presión está encabezada por el grupo de los seis mandatarios regionales, quienes sostienen que la capacidad operativa provincial ha llegado a su límite:
- Ignacio «Nacho» Torres (Chubut): Quien ha sido el más vocal tras los devastadores incendios en el Parque Nacional Los Alerces.
- Alberto Weretilneck (Río Negro): Denunciando la falta de mantenimiento de las brigadas nacionales en la zona andina.
- Rolando Figueroa (Neuquén): Alertando sobre el riesgo en los bosques de araucarias.
- Claudio Vidal (Santa Cruz), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego): Quienes adhieren al reclamo por la falta de previsión presupuestaria en el Plan Nacional de Manejo del Fuego.
Datos Críticos del Desastre
La magnitud de la crisis se refleja en cifras que superan los promedios históricos para el inicio del ciclo estival:
- Superficie afectada: Se estima que ya se han consumido 229.000 hectáreas en todo el país desde el inicio de la temporada de verano, con el foco principal en la región patagónica y zonas de humedales.
- Impacto en Los Alerces: Solo en Chubut, el incendio en el Parque Nacional Los Alerces y zonas aledañas (como el arroyo Centinela) destruyó más de 8.000 hectáreas de bosque nativo milenario.
- Recorte Presupuestario: Los gobernadores señalan que la prórroga del Presupuesto 2023 para el ejercicio 2024, sumada a la inflación, ha dejado al SNMF con una capacidad de ejecución real inferior al $30\%$ de lo necesario para operar medios aéreos (aviones hidrantes y helicópteros).
El Reclamo Central a Casa Rosada
El documento que preparan las provincias exige precisiones sobre la ejecución del Fideicomiso para el Manejo del Fuego, el cual se nutre de una alícuota de las pólizas de seguro y que, según las provincias, no está llegando a los territorios afectados.
«No es solo un problema de clima; es un problema de recursos. Sin el apoyo de Nación para el despliegue de brigadistas y horas de vuelo, la Patagonia queda a merced de la sequía extrema», señalaron desde el entorno de la Gobernación de Chubut.
Los mandatarios buscan que la declaración de emergencia permita:
- Reasignación de partidas de forma directa para el combate de focos activos.
- Desgravaciones impositivas para productores rurales afectados.
- Financiamiento urgente para la restauración de áreas degradadas y cuencas hídricas.
El mapa del desastre: 229.000 hectáreas bajo fuego
La sequía, calificada como la peor desde 1968, ha convertido la estepa y los bosques en un polvorín. El saldo hasta el momento es devastador, con un impacto desigual pero crítico en cada jurisdicción:
- La Pampa: La situación más catastrófica, con más de 168.000 hectáreas rurales arrasadas.
- Chubut: Pérdida de 45.000 hectáreas de bosques nativos, con focos fuera de control en áreas sensibles.
- Río Negro: Con 4 focos activos y una afectación de 10.000 hectáreas.
- Neuquén: Registra 6.000 hectáreas alcanzadas por las llamas.
- Santa Cruz: Unas 700 hectáreas afectadas en zonas de difícil acceso.
Desfinanciamiento y el «efecto motosierra» en el fuego
El malestar de los mandatarios provinciales tiene una raíz presupuestaria clara. Según datos analizados por especialistas, el Presupuesto 2026 enviado por el Ejecutivo Nacional contempla un recorte del 78% en términos reales para el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).
Esta desfinanciación se traduce en hechos concretos que los gobernadores denuncian:
- Parques Nacionales sin recursos: Los guardaparques y brigadistas carecen de herramientas básicas de prevención. Un ejemplo que circula en el entorno de los gobernadores es el contraste en Chubut: mientras en el Parque Nacional Los Alerces el incendio está descontrolado, en el Lago Rivadavia (de jurisdicción provincial) la reacción fue inmediata gracias a la inversión local.
- Obras paralizadas: La Nación frenó la construcción del Comando de Operaciones Las Golondrinas. La obra, que el gobierno anterior dejó al 80% de ejecución, tuvo que ser finalizada con fondos propios de Chubut y Río Negro ante la retirada del Estado Nacional.
- Asistencia a «cuentagotas»: Más allá de promesas de créditos del Banco Nación, los únicos fondos girados provienen de la Agencia Federal de Emergencias (bajo la órbita del Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich), pero las provincias denuncian que son montos insignificantes frente a los 10.000 millones de pesos que ya han desembolsado Chubut y Río Negro solo en combustible y logística.
Negacionismo climático y tensión política
La desconexión entre el interior y Balcarce 50 se agrava por la postura ideológica del Presidente. Mientras los gobernadores enfrentan las consecuencias del cambio climático, Milei sostiene un discurso negacionista sobre el fenómeno.
La irritación en la Patagonia aumentó tras la nula presencia física del mandatario en las zonas afectadas. En su lugar, el Presidente optó por compartir en redes sociales una imagen generada con Inteligencia Artificial (IA) donde se lo ve de traje saludando a bomberos, un gesto que en las provincias fue recibido como un agravio frente a la desesperación de quienes combaten el fuego en el terreno.
«Estamos agotando las arcas provinciales para suplir la ausencia de Nación en una responsabilidad que es federal», sostienen desde el bloque patagónico, que este martes busca forzar una partida presupuestaria de emergencia que detenga el avance de las llamas.





