José de San Martín no fue solamente el hombre que cruzó Los Andes y desafió a uno de los ejércitos más poderosos de su tiempo: fue el estratega que convirtió lo imposible en una ruta hacia la libertad. Detrás del bronce, del sable y de las victorias que cambiaron el destino de América, existió un hombre atravesado por dolores, renunciamientos y secretos que todavía sorprenden. Estas son veinte historias poco conocidas del héroe que liberó naciones y eligió alejarse del poder.
- Combatió durante más de veinte años en el Ejército español
Antes de convertirse en libertador americano, San Martín sirvió desde muy joven en el Ejército de España. Participó en campañas realizadas en el norte de África, los Pirineos, Portugal y territorio español. Cuando regresó a Buenos Aires en 1812 ya era un militar profesional de extensa experiencia, no un improvisado.
- Luchó contra las tropas de Napoleón
Participó en la guerra contra la ocupación francesa y se destacó en la batalla de Bailén, librada el 19 de julio de 1808. Aquella fue una de las primeras grandes derrotas sufridas por un ejército napoleónico en Europa. Por su actuación fue ascendido y condecorado.

- Su único combate en el actual territorio argentino fue San Lorenzo
Aunque se lo recuerda como el gran militar argentino, San Martín solamente dirigió una batalla dentro de las actuales fronteras nacionales: el combate de San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813. Sus campañas decisivas se desarrollaron en Chile y Perú.

- En San Lorenzo estuvo a punto de morir aplastado
Durante el combate, su caballo cayó herido y le aprisionó una pierna. El granadero Juan Bautista Cabral intervino para liberarlo y resultó mortalmente herido. También participó en el rescate el soldado correntino Juan Bautista Baigorria, cuyo papel suele recibir menos reconocimiento.

- No cruzó los Andes cómodamente montado en un caballo blanco
Las representaciones heroicas muestran a San Martín erguido sobre un caballo, pero sufría serios problemas de salud. Durante algunos trayectos debió desplazarse en mula y descansar con frecuencia. Las mulas eran, además, mucho más seguras que los caballos para atravesar los pasos cordilleranos.

- Planeó el cruce de los Andes como una gigantesca operación de engaño
No se limitó a trasladar un ejército. Difundió informaciones falsas, envió agentes, promovió rumores y abrió diferentes rutas para obligar a los realistas a dispersar sus tropas. La denominada “guerra de zapa” fue una temprana combinación de espionaje, propaganda y guerra psicológica.

- El Ejército de los Andes llevó herraduras de repuesto por miles
La expedición necesitó transportar armamento, alimentos, ganado, medicamentos, herramientas y piezas para reparar equipos en plena montaña. Se prepararon miles de herraduras y clavos porque perder una mula o un caballo podía significar perder también un cañón, municiones o provisiones.
- Parte de los cañones se fabricó con campanas y metales donados
En Mendoza se reunieron objetos de cobre y bronce para fabricar piezas militares. La tarea fue encabezada por el fraile franciscano Luis Beltrán, responsable de una verdadera industria de guerra que produjo y reparó cañones, municiones, carros y herramientas.

- Su ejército dependió del trabajo de miles de mujeres
Las mujeres cuyanas confeccionaron uniformes, prepararon alimentos, reunieron dinero, atendieron heridos y donaron joyas y objetos metálicos. También hubo mujeres que acompañaron a las columnas. La campaña no fue exclusivamente una hazaña masculina, aunque durante décadas se la relató de ese modo.
- Buena parte de sus soldados eran negros, pardos y libertos
Los batallones integrados por afrodescendientes tuvieron un papel decisivo en el Ejército de los Andes. Muchos hombres esclavizados obtuvieron la libertad a cambio de incorporarse al ejército, aunque esa promesa no siempre se cumplió inmediatamente ni en condiciones iguales para todos.

- Después de Chacabuco rechazó gobernar Chile
Tras la victoria del 12 de febrero de 1817, se le ofreció asumir el gobierno chileno. San Martín no aceptó y respaldó la designación de Bernardo O’Higgins como director supremo. Su prioridad era continuar la campaña hacia Perú y no quedar atrapado en la administración política de Chile.
- Fue partidario de una monarquía constitucional para Perú
San Martín no creía que una república pudiera consolidarse inmediatamente en todos los territorios liberados. Impulsó la posibilidad de establecer en Perú una monarquía constitucional independiente y envió una misión a Europa para buscar un príncipe. El proyecto fue abandonado luego de su retiro.

- No proclamó la independencia peruana una sola vez
El 28 de julio de 1821 realizó la proclamación en varios puntos de Lima, no únicamente desde la Plaza Mayor. La declaración había sido adoptada previamente por el Cabildo; San Martín tuvo la función política y ceremonial de hacerla pública.
- Fundó la Biblioteca Nacional del Perú y entregó sus propios libros
Era un lector interesado en historia, geografía, estrategia militar, ciencias naturales y viajes. Al crear la Biblioteca Nacional peruana donó una parte importante de su biblioteca personal y sostuvo que las bibliotecas eran más poderosas que los ejércitos para mantener la independencia. Parte de su colección ha sido estudiada y catalogada.
- Dictó la libertad de vientres en Perú, pero no abolió inmediatamente la esclavitud
Su gobierno estableció que los hijos de mujeres esclavizadas nacidos después del 28 de julio de 1821 serían libres. Fue una medida importante, aunque gradual: no liberó automáticamente a todas las personas sometidas a esclavitud.

- Su histórica entrevista con Bolívar no tiene una versión definitiva
San Martín y Simón Bolívar se reunieron a solas en Guayaquil en julio de 1822. Como no dejaron un acta conjunta detallada, gran parte de lo conversado sigue siendo objeto de debate. Se discutieron el futuro de Guayaquil, la campaña contra los realistas y la organización política de los nuevos Estados.
- Renunció cuando todavía conservaba un enorme prestigio
Después de Guayaquil regresó a Lima, convocó al Congreso peruano y dejó el poder. No fue derrocado militarmente. Consideraba que su permanencia podía profundizar las divisiones internas y dificultar que Bolívar concluyera la guerra.
- Intentó volver a Buenos Aires en 1829, pero no desembarcó
Llegó al Río de la Plata en medio de la guerra civil desatada tras el derrocamiento y fusilamiento de Manuel Dorrego. Permaneció a bordo del barco, se trasladó a Montevideo y finalmente regresó a Europa. No quiso quedar asociado a ninguna de las facciones enfrentadas.

- Legó su sable a Juan Manuel de Rosas
En su testamento dispuso que el sable utilizado durante la guerra de la Independencia fuera entregado a Juan Manuel de Rosas. Explicó que lo hacía por la firmeza con la que Rosas había defendido el “honor de la República” frente a las intervenciones extranjeras. La decisión continúa provocando discusiones políticas e historiográficas.
- Su dormitorio fue reconstruido gracias al dibujo de una nieta
San Martín falleció en Boulogne-sur-Mer, Francia, a las tres de la tarde del 17 de agosto de 1850, acompañado por su familia. Su nieta Josefa Balcarce y San Martín donó muebles y objetos personales y realizó un croquis que permitió reconstruir la disposición exacta de la habitación. Esa ambientación se conserva en el Museo Histórico Nacional.

Un último dato íntimo: durante sus últimos años padeció numerosas enfermedades —entre ellas problemas reumáticos y gástricos— y utilizó opio como paliativo para sus dolores, una práctica medicinal habitual en el siglo XIX. Vivió sus días finales acompañado por su hija, su yerno y sus dos nietas, lejos del territorio cuya independencia había ayudado a conquistar.






