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El 7 de junio, Juan Gregorio Díaz (42), se encontró con la muerte sólo por tener una moto TKM 250 Duke. Viajaba con su hijo, B.J., de 15 años. Lo había pasado a buscar por el colegio Santa Marta (Vergara y Juan de Salazar), de Hurlingham.

Los fiscales Claudio Oviedo y Patricio Pagani revisaron todas las redes sociales: Twitter, Facebook e Instagram y también Mercado Libre. Pero no encontraron TKM 250 Duke de Díaz a la venta.

No se resignaron, dieron y dieron información del caso a los medios. «La difusión fue central. Cuando pusimos el caso frente al público con la colaboración de los medios, comenzaron a fortalecerse las líneas de investigación», el dijo Oviedo a Anticipos.

«El tema se sociabilizó, cobró importancia, la gente tomó conciencia. No se puede matar. Comenzaron a sonar los teléfonos. Llamaba desde el que sabía y aportó algún dato hasta el que no sabía pero quería demostrar que no estaba involucrado», narró el Fiscal a cargo de la UFIJ N° 5.

«Hasta que a través del 911, llama un hombre que dice tener una sospecha de los homicidas de Juan Díaz. Este hombre fue clave y valiente, porque lo citamos a la Fiscalía y se presentó. Las denuncias a través del 911 son anónimas. Pero el hombre, ante el pedido nuestro, decidió presentarse. Llamó el domingo 10 de junio, tres días después del asesinato, y habló con nostros», destaca Oviedo.

A partir de la información de esta primera persona, los Fiscales OviedoPatricio Pagani, realizan dos allanamientos. Pero no encuentran la moto robada aunque sí varias desarmadas y motopartes en uno de los domicilios.

Al día siguiente de los allanamientos, el dueño de la casa y padre del joven que tenía las autopartes, se presenta en la Fiscalía de OviedoPagani y entonces cuenta que en el barrio comentan en todas las esquinas sobre dos sospechosos que podrían haber estado involucrado en el asesinato de Juan Gregorio Pérez.

Cinco días después, el hijo del mismo hombre se presenta en la Fiscalía N° 5 y dice: «Tengo información pero pero se la quiero dar al Fiscal», por Oviedo.

El joven, por motivos obvios, esta nervioso, preocupado, no quiere quedar bajo la sospecha de un asesinato que conmocionó a Villa Tesei. El joven cuenta que no tiene nada que ver pero subraya la misma línea que el padre: En todas las esquinas de barrio se comenta quienes fueron.

Los Fiscales OviedoPagani preguntan y repreguntan hasta que obtiene el nombre de los dos presuntos asesinos. Uno de ellos, tiene «ojos claros», tal como lo había señalado el hijo de Juan Gregorio Díaz, B.J..

Realizan los allanamientos y aunque no encuentran ni armas ni la moto, detienen a uno de los sospechosos: Un joven de 16 años de «ojos claros» que reconoce el hijo de Juan Gregorio Díaz como uno de los dos autores del crimen.

Tiene 16 años y esta detenido y no es inimputable. Esta detenido desde el 2 de julio con prisión preventiva y en caso de que lo sentencien la cumple como mayor.

Falta el cómplice, que aquella noche terrible para la familia Díaz, tenía casco. Pero el Fiscal Oviedo espero que el menor detenido «lo sorprenda».

«Todo este recorrido fue por la difusión del tema, por la socialización del hecho. Circuló entre la gente, entre el barrio, ningún barrio quiere vivir inseguro. Y entonces fueron apareciendo actores distintos: El que no sabía nada pero aportó datos para no quedar sospechado y el que sabía y aportó para que no lo señalaran a él», concluyó Oviedo.

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