El Pan Peronismo nada sin rumbo en medio del desconcierto

(por Andrés Llinares).- Se vive de la esparanza de construir una fuerza política que influya y gane. Pero la atraviesa por primera vez una pelea callejera y el “ordenador” sigue siendo Mauricio Macri. 

¿Qué sabemos de Cristina? Que Máximo necesita renovar su banda a diputado nacional y Florencia cobertura jurídica. ¿Qué sabemos de Felipe Solá? Que quiere se candidato a Presidente. ¿Qué sabemos de la Liga de Gobernadores?Que la quiere conducir el cordobés Juan Manuel de La Sota. ¿Qué sabemos de la Liga de Intendentes Bonaerenses? Que están divididos entre cristinistas y no cristinistas.

Sigamos para arrancar. ¿Qué sabemos de Sergio Massa, el líder de otra vertiente del peronismo, el Frente Renovador? Que no quiere ser candidato a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Se lo sugirió en tres ocasiones el cordobés José Manuel de la Sota que cuando no la conchetea con su marca de ropa “El Hombre”, le mete “chasquibums a despiempo” al gobernador de su provincia, Juan Schiaretti, y entusiasmo a los intendentes del conurbano para que peleen a Cristina.

Esta es la estrategia De La Sota: Liderar la Liga de Gobernadores contra Cristina. Pero como no tiene referente en Provincia de Buenos Aires, llama a Massa.

Es una cadena de faltas, de carencias lo que une al no cristinismo. A la Liga de Gobernadores le falta candidato a Presidente, acá entra De La Sota. A De La Sota, candidatos a gobernadores, y acá entra Massa. Y a Massa, jefes comunales, y acá entra la mitad de la Liga de los Intendentes del Conurbano.

Nadie esta convencido del otro. Digo, de juntarse y ganarle a Cristina. Por eso la pelea sigue siendo callejera: sin reglas, sin tiempos, sin objetivos.

De La Sota toma el celular dos veces por semana para conversar con Massa y le pide que sea candidato en la Provincia de Buenos. Pero Massa le repite por celular “no me bajés el precio” porque el de Tigre también quiere competir por la Presidencia de la Nación. Massa corta y lo llama a uno de sus diputados de gran prestigio: Daniel Arroyo. Y le dice: “Lanzate como candidato a gobernador. Yo me encargo del resto”. Y qué hace Arroyo, ¿qué va a hacer? Se lanza. Que mensaje envía Massa, nosotros, el Frente Renovador, tenemos un candidato a Gobernador: Daniel Arroyo.

Schiaretti que sabe que De La Sota arma con los intendentes del conurbano y lo quiere a Massa de Gobernador. Entonces cuando el Presidente Mauricio Macri firma el acuerdo con el F.M.I., Schiaretti ve una luz para que iniciar una pelea de todos contra todos en territorio bonaerense. Volvemos a las disputas del siglo XVIII.

El Gobernador de Córdoba, Schiaretti le dice al Presidente Macri que si quieren que se cumplan las metas fiscales en las provincias, que las cumplan todas. Hay que ser equitativos. Y le propone a través de los medios de comunicación que AySA, Edenor, Edesur y los subsidios al transporte ya no corran más a cuenta del Estado Nacional sino que pasen a la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma.

Acto seguido se reúnen los intendentes y le dicen “Ni locos, Macri, aceptamos” y se paran, al menos en este punto, en la misma vereda que la Gobernadora María Eugenia Vidal.

Todos en off side y Cristina de 9 para el inicio de una batalla más dentro de la Gran Guerra que finalizará en octubre o noviembre del 2019, cuando se elija Presidente de la Nación.

Los intendentes que se agruparon para poner un gritito en el cielo son justamente los que tienen diálogo con De La SotaJuan Zabaleta, de Hurlingham; Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora; Gabriel Katopodis, de San Martín; Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas; Julio Zamora, de Tigre; Alberto Descalzo, de Ituzaingó; Andrés Watson, de Florencio Varela; Fernando Gray, de Esteban Echeverría; Aníbal Regueiro, de Presidente Perón; y Mariano Cascallares, de Almirante Brown.

De estos 10 intendentes, 4 ya almorzaron con De La Sota en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires exactamente en el Resto Bar del Club Francés la última semana de mayo.

Durante el almuerzo hablaron de armar y armar y armar vaya a saber bien qué para enfrentar a Cristina. O sea, que no vuelva a ser candidata a Presidenta de la Nación.

Pero la charla con De La Sota le salió cara a los intendentes bonaerenses. Schiaretti ahora les sumó un dolor de cabeza más: si AySA pasa a la Provincia de Buenos Aires, es el fin de las cloacas. Y los intendentes ya las prometieron en 2015, en 2017 y lo van a hacer en 2019. Schiaretti obliga a la Liga de Intedentes, pedirle a la Gobernadora de Macri que interceda ante Macri. Lo metió de lleno en el mundo de Cambiemos. Un capo.

Del “armado De La Sota” del que nadie esta convencido, los intendentes hipercristinistas están en el otro extremo. Verónica Magario (La Matanza), Mario Secco (Ensenada) Mario Ferraresi (Avellenada).

Y llega el mensaje desde el Instituo Patria a través de Oscar Parrilli. Del armado en la Provincia de Buenos Aires nos encargamos los de la Provincia de Buenos Aires.

Se prenden las alarmas. El Instituto Patria esta en Ciudad de Buenos Aires, el Club Francés en Ciudad de Buenos Aires, Cristina en Ciudad de Buenos Aires, Macri en Ciudad de Buenos Aires. La Ciudad de Buenos Aires manda sobre el conurbano. Volvimos a la Generación del ´80. Ilustrados del cristinismo, ilustrados del macrismo, saben lo que es mejor para el país sentados en los bares, restaurantes, clubes y de la Ciudad de Buenos Aires.

Pero el peronismo cimarrón, pardo y orillero esta cansado de recibir instrucciones provenientes de la Ciudad de Buenos Aires. Pero el peronismo blanco, instruido y burgués nacido y criado en la provincia, acepta el destino sin construir un líder territorial que logre pelear por un la autonomía de la provincia.

Acá coinciden Cambiemos y Unidad Ciudadana. Estiraron la General Paz hasta el segundo cordón del corbuno que en zona oeste podríamos estaquearlo en Luján. Bajo la aspiración de una candidatura nacional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires llega hasta la Basílica.

Para ordenar este guiso, surge la idea de la Gran Primaria peronista. Todos adentro y el que gana, gana. Imposible.

Ahora bien, tal com van las cosas, el que quiera la boleta del PJ tendrá que sentarse con Luis Barrionuevo. El sindicalista también tendrá influencia en Buenos Aires porque amaga con intervenir el PJ Bonaerense que conduce el intendente de Merlo, Gustavo Menéndez. Menéndez aguanta, pero aguanta las embestidas del kirchnerismo y de los ortodoxos gracias a los salvatajes de la Gobernadora María Eugenia Vidal.

Como las Primarias son abierta, se pueden hacer bajo un gran lema, un nombre nuevo, supongamos: Frente Patriótico Nacional, en el que se presenten como competidores el PJ (La Liga de los Gobernadores y los intendentes del Conurbano), Unidad Ciudadana (Cristina) y el Frente Renovador (Sergio Massa). Entonces cada espacio pasaría a ser una línea interna.

¿Esto es posible? Sí, claro. Unidad Ciudadana, antes Frente para la Victoria, participó de una sola Primaria. En 2005 cuando se enfrentó al PJ de Eduardo Duhalde. A su vez, el PJ esta intervenido por el poderoso Luis Barrionuevo y el Frente Renovador quedó encerrado en la Provincia de Buenos Aires.

Las Gran Primaria es una fantasía de los que no manejan ni espacios políticos, ni territorios. Les doy uno: Felipé Solá. Otro, Martín Sabbatella. ¿Preguntale a Verónica Magario, la jefa comunal de La Matanza si esta de acuerdo?

La otra opción es dejar la derrota de Cristina en manos de Macri como si el ingeniero lo único que supiera es de planillas Excel. Si alguien le va a poner un pulmotor, transfundirle sangre y en el peor de los casos, hasta donarle un órgano a Cristina es justamente Macri.

Si Cristina es un problema, el problema es del peronismo, no de Macri. ¿Por que se va a hacer cargo Cambiemos de solucionarle el problema el PJ? Por el PJ vive desconcertado y no sabe qué hacer. ¿Le importa a Macri? En absoluto. Que se arreglen. ¿O acaso el peronismo le va a solucionar el “Problema Carrió” a Macri?

Por todo esto, la Gran Primaria es humo. No habrá una Gran Primaria por el simple hecho de que el divorcio conlleva el conflicto. Si no hay conflicto, entonces no hay poder. Y para sostener el poder, es necesario pelear. Así que todo el mundo entra a la pelea. Pero cada uno por su cuenta porque es la manera de retener algo espacios. ¿Como se traduce el poder acá? Los gobernadores, intendentes y legisladores nacionales y provinciales consiguiendo cada uno su reelección. Y más, o menos, bancas.

Este es el escenario ideal para Cambiemos. Y claro, lo va a modificar, ahre. Es muy de Tincho pensar esto.

La modalidad de “ir por fuera” la la inauguró Antonio Cafiero en 1985 cuando logró a instancias de Julio Mera Figueroa que la Jueza Electoral María Servini de Cubría le habilitara la boleta “Frente Justicialista Renovador Democracia y Participación” para competir por fuera de la boleta “Frente Justicialista”. Y aunque ese peronismo dividido perdió ante la UCR, Cafiero le ganó a los ortodoxos, se erigió como “lo nuevo” y se puso en dirección a la Gobernación de la Provincia de Buenos que ganaría dos años después.

Y se repitió en las Presidenciales 2003, cuando el peronismo presentó por separado tres de los cinco candidatos. Fueron: Carlos Menem (Frente por la Lealtad), Néstor Kirchner (Frente para la Victoria) y Adolfo Rodríguez Saá (Movimiento Popular Unión y Libertad). Más Ricardo López Murphy (Movimiento Federal Recrear) y Elisa Carrió (Agrupación por una República de Iguales).

A partir de entonces, vino a blanquear todo la Ley de Primarias. Con los avales necesarios, y no las fichas de afiliación, cada uno puede presentarse por fuera o por dentro, para fortalecerse en la derrota.

Esta pelea callejera del peronismo actual es producto de la carencia de conductores. Pero un intendente no puede conducir toda una provincia, como intenta hacerlo Menéndez (Merlo) o Magario (La Matanza).

Por otro lado, si el ordenador del peronismo es Mauricio Macri, los votos que se obtengan serán opositores. Quiero decir: el peronismo vuelve a perder junto o separado porque si se reúne, lo hace el espanto y no el proyecto. Ni qué hablar con el As que tiene Cambiemos: María Eugenia Vidal, aunque con raspones, llega mejor que nadie al 2019.

Entre la actual pelea callejera del peronismo y el norte que no es otro que el factor ordenador, o sea, Macri, la construcción de una base electoral se fragmenta, se desparrama, se atomiza. Esto es el Pan Peronismo.

La verdadera construcción es la proyección de intereses y no de valores. Lo valores están en la Biblia o en los Manueles de Instrucción Cívica que se leían en los colegios durante la época de la dictura. Acá se trata de intereses.

Este es el punto que le cuesta ver al peronismo. La gente, el pueblo, el movimiento obrero, el ciudadano, el votante, el elector, cómo quieran llamarlo, hay cosas que ya no se banca más y demanda para hoy promesas de ayer. Mientras la clase política lee los diarios con las noticias de ayer, o hace zapping para saber qué ocurrió durante el día, la gente vive el día a día por las redes sociales.

Y es esa gente la que quieren que le cumplan y la sorprendan. No quiere que la hagan llorar, les digan que los quieren y le priven de bienes, derechos y soluciones como cloacas, seguridad, pelea contra el narcotráfico, créditos hipotecarios.

Por lo tanto, el peronismo en sus tres versiones deberá entender primero, la demanda, y, segundo, construir una propuesta.