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Argentina necesitará financiamiento por 22.000 millones de dólares en 2019, dijo el viernes el ministro de Finanzas, Luis Caputo.

Un día después, anunció el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para lograr una línea de crédito por 50.000 millones de dólares.

La deuda pública de Argentina alcanzó 320.935 millones de dólares en 2017.

Esa cifra representa un 57,1% por ciento del Producto Bruto Interno del país y un aumento del 33,3% de la deuda desde el 10 de diciembre de 2015.

La deuda de la tercera economía de América Latina había marcado su nivel más bajo en 2011, cuando representaba un 38,9 por ciento del PIB.

Pero se produjo una fuerte fuga de capitales por tratarse de un año electoral. La gestión de entonces aplicó restricciones conocidas como «cepo cambiario».

El Presidente Macri llegó hace dos años a un acuerdo con los «fondos buitres» que reclamaban el cobro de bonos que Argentina había dejado de pagar tras la crisis financiera doméstica de 2001-2002.

El acuerdo permitió al país retornar a los mercados internacionales de deuda.

Según datos de la consultora FIEL, el ratio Deuda-PIB de Argentina se ubica levemente por encima del de Chile y Perú, en un nivel similar al de México y por debajo de los de Colombia y Uruguay.

Pero lo que se destaca es que el 70% de la deuda argentina es en moneda extranjera.

Argentina cerrará el 2018 con un 70% de su deuda global nominada en moneda extranjera, muy por encima del 5 por ciento de Brasil y del 18 por ciento de Chile.

Este es el aspecto de vunerabilidad que asusta con un dólar en alza.

A su vez, más del 40 por ciento de la deuda pública de Argentina es con acreedores privados y en moneda extranjera.

Desde la crisis de 2002, la mayoría de la deuda en divisas era con el propio sector público, lo que limitaba el impacto de los vaivenes financieros externos.

Por estos motivos, el FMI exigirá una aceleración del ajuste. Por eso, el Gobierno anunció una meta de déficit más dura para este año y también reducirá su objetivo para 2019 y 2020.

El Gobierno aspira a que el préstamo del FMI brinde financiamiento suficiente hasta el final del mandato de Macri, en diciembre de 2019, lo que le ahorraría riesgos.

Es muy fuerte el déficit de la cuenta corriente del Estado Nacional lo que hace que el requerimiento de divisas sea muy importante ya que el Banco Central no quiere imprimir billetes para no generar inflación, por más que esta duplique las estimaciones previstas en diciembre de 2016.

El 3% de crecimiento que se preveé para este año será re calculado considerando los costos en dólares. Y se suma la sequía que generó millonarias.

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