La regla alcanza a celulares, tabletas y otros dispositivos personales. Deben permanecer guardados y en silencio durante las clases, salvo por razones de salud o accesibilidad, o si el docente propone una actividad pedagógica. La medida se suma a regulaciones que avanzaron en CABA y la Provincia.
El Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA) prohibió el uso de celulares, tabletas y dispositivos electrónicos personales durante el dictado de clases. La medida fue aprobada por el Consejo Escolar Resolutivo mediante la Resolución 12/2026 y formalizada por la rectora, Valeria Bergman, con la Resolución 712/2026, que incorporó la prohibición al reglamento interno.
El uso de los equipos queda exceptuado cuando responde a necesidades de accesibilidad, a condiciones de salud debidamente acreditadas o a una actividad pedagógica propuesta por el docente a cargo. El Colegio informó que el incumplimiento puede derivar en sanciones disciplinarias y anunció una campaña para promover un uso responsable de la tecnología.
La norma no impide llevar el teléfono a la escuela ni establece que haya que entregarlo al ingresar. Según una recorrida de La Nación, los estudiantes pueden conservarlo en la mochila, en silencio, y usarlo en los recreos y las horas libres. Algunos docentes disponen de cajas para guardarlos durante la clase, pero su utilización no es obligatoria.
Qué datos respaldan la medida
El comunicado del CNBA cita los resultados de PISA 2022: el 54% de los estudiantes argentinos reportó distraerse al usar dispositivos digitales en las clases de Matemática, frente al 30% promedio de la OCDE. Además, el 46% dijo distraerse por el uso que hacen sus compañeros, contra el 25% en el promedio de la organización. Son respuestas de estudiantes de 15 años y se refieren a dispositivos digitales en general, no exclusivamente a celulares.
Un informe de Argentinos por la Educación encontró una asociación entre la distracción digital y resultados más bajos en Matemática, pero advirtió que esos datos no demuestran una relación causal.
Como antecedente local, una encuesta de la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa (UEICEE) de CABA reunió respuestas de 2.738 estudiantes, docentes y directivos de 199 escuelas en agosto de 2025. Entre los estudiantes secundarios, el 61,3% señaló que prestaba más atención y el 65,6% que conversaba más con sus compañeros tras la regulación. Entre los docentes, el 54,8% identificó cambios moderados o considerables en la atención y el 51,8% en las interrupciones. Son percepciones de los encuestados: en secundaria, solo el 24,6% de los equipos directivos registró una mejora considerable en los aprendizajes.
La diferencia entre el CNBA y las escuelas porteñas
El CNBA depende de la Universidad de Buenos Aires. En los fundamentos de su resolución, el propio Consejo Escolar Resolutivo señaló que las normas del Gobierno porteño no alcanzaban directamente al Colegio y que, por eso, adoptó un marco institucional propio.
En CABA, la Resolución 258/MEDGC/2026 sustituyó el anexo de la Resolución 2075/2024 y fijó aulas libres de dispositivos personales durante las clases en escuelas estatales y privadas de los niveles inicial, primario y secundario. La norma prevé que las actividades pedagógicas digitales se realicen con equipamiento de la escuela; el uso de dispositivos personales se contempla como apoyo de accesibilidad. En secundaria, cada institución define las pautas para los recreos. En marzo, la ministra Mercedes Miguel había anunciado en X la ampliación de la medida a los tres niveles.
En la Provincia de Buenos Aires, la Legislatura dio sanción definitiva el 20 de octubre a una iniciativa para extender las restricciones al nivel secundario, en escuelas públicas y privadas, y permitir el uso de dispositivos con autorización docente para fines pedagógicos. La Provincia ya contaba con la Ley 15.534 para el nivel primario. Ese marco provincial es distinto de la resolución propia del CNBA.





