Cómo funcionaba la maniobra denunciada
Un grave episodio de violencia sexual digital sacudió al Colegio Privado Thomas Alva Edison de Ituzaingó, luego de que se conociera que cuatro estudiantes de cuarto año, de entre 15 y 16 años, fueron señalados por presuntamente utilizar herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para modificar fotografías de sus compañeras y producir imágenes falsas en las que aparecían desnudas o en situaciones de contenido sexual.
Según las denuncias, los adolescentes habrían obtenido fotografías que las estudiantes compartían en sus perfiles personales de Instagram y las procesaban mediante aplicaciones de IA. El resultado eran imágenes manipuladas que conservaban la identidad visual de las alumnas, pero representaban situaciones que nunca habían ocurrido. El material habría circulado en Telegram, una plataforma de mensajería que permite crear grupos y distribuir archivos digitales.
La investigación también apunta a una posible comercialización de las imágenes, una circunstancia especialmente grave porque implicaría que los responsables no solamente vulneraron la intimidad de sus compañeras, sino que habrían obtenido beneficios económicos mediante su distribución. Sin embargo, todavía no se informó oficialmente cuánto dinero habrían recaudado, cuántas imágenes vendieron ni quiénes fueron sus compradores.
Una adolescente recibió mensajes de desconocidos y descubrió las fotografías
Uno de los episodios que permitió conocer la situación comenzó cuando una alumna de 15 años recibió mensajes provenientes de tres números telefónicos desconocidos. Los remitentes intentaban contactarla y le explicaban que habían conseguido su teléfono mediante un grupo de Telegram. Incluso le enviaron un enlace que la condujo hasta un espacio donde se difundían imágenes pornográficas falsas en las que aparecía representada.
La adolescente habló con sus compañeros y, según consta en la denuncia, uno de ellos, también de 15 años, le habría reconocido que descargó fotografías de su perfil de Instagram, las modificó con Inteligencia Artificial y posteriormente las publicó en el grupo. Su madre acudió a la Justicia para denunciar los hechos y solicitar que cesara el hostigamiento contra su hija.
Dos denuncias judiciales y un fiscal de Morón a cargo de la investigación
Las actuaciones comenzaron con una denuncia presentada por la madre de una alumna afectada ante la Comisaría de la Mujer de Ituzaingó. Posteriormente, el director del establecimiento, Rodrigo Herrera, realizó una segunda presentación judicial. Ambas denuncias quedaron radicadas en la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil N.º 2 del Departamento Judicial de Morón, a cargo del fiscal Pablo Cabrejas.
La investigación busca establecer cuántos adolescentes participaron efectivamente, cuántas estudiantes resultaron afectadas, cuál fue el alcance de la difusión de las imágenes y si existió una organización destinada a comercializarlas.
Qué delito se investiga y qué penas establece el Código Penal
La causa fue encuadrada inicialmente en el artículo 128 del Código Penal argentino, que contempla delitos relacionados con la producción, distribución, divulgación y otras conductas vinculadas con representaciones sexuales de personas menores de 18 años. La calificación informada por la fiscalía es la de representaciones sexuales de menores de 18 años con fines de distribución o comercialización.
La figura prevé, para determinadas conductas de producción y distribución, penas de prisión de tres a seis años. La legislación también contempla agravantes cuando las víctimas son menores de 13 años, circunstancia que podría resultar relevante si se confirma que entre las imágenes investigadas aparece una niña de 7 años. La aplicación concreta del artículo a representaciones sintéticas creadas con IA deberá ser determinada por la Justicia.
No obstante, existe una diferencia fundamental entre la pena prevista para un delito y la responsabilidad penal de los adolescentes investigados. Como los señalados tienen entre 15 y 16 años, su situación debe analizarse conforme al régimen penal juvenil aplicable, atendiendo a la edad de cada uno al momento de los hechos. La presentación de una denuncia no implica que exista una condena ni que todos los estudiantes hayan tenido idéntica participación.
Los alumnos denunciados dejaron de asistir presencialmente al colegio
Las autoridades del Colegio Thomas Alva Edison adoptaron medidas internas después de conocerse los hechos. De acuerdo con las publicaciones periodísticas, los cuatro estudiantes señalados dejaron de concurrir presencialmente a clases mientras se desarrolla la investigación y se aborda el conflicto institucional.
Esto no significa necesariamente que hayan sido expulsados. Hasta el momento no se difundió una resolución oficial que confirme la expulsión definitiva, el traslado a otro establecimiento o las condiciones concretas en las que continuarán su escolaridad. La suspensión de la presencialidad debe distinguirse de una eventual sanción disciplinaria definitiva.
El colegio reconoció la circulación de imágenes de estudiantes de distintos cursos
El jueves 8 de octubre, las autoridades del establecimiento enviaron una comunicación a las familias en la que reconocieron la existencia de una situación vinculada con la edición y circulación de fotografías de estudiantes. El comunicado indicó que los primeros hechos detectados correspondían a cuarto año, pero que posteriormente surgieron elementos relacionados con alumnos de otros cursos.
La dirección sostuvo que era necesario reforzar las medidas de protección de la privacidad y la integridad de los estudiantes. Para el viernes 9 de octubre se convocaron reuniones con las distintas divisiones del nivel secundario, destinadas a informar sobre la situación y establecer criterios de intervención y cuidado. No se difundieron públicamente las conclusiones de esos encuentros.
Qué herramienta de Inteligencia Artificial utilizaron y quiénes fueron denunciados
Aunque las denuncias describen la utilización de Inteligencia Artificial generativa para modificar fotografías, no se identificó públicamente una aplicación o plataforma específica. Tampoco se confirmó si los involucrados utilizaron un único servicio o varias herramientas diferentes. Lo que sí aparece documentado es la utilización de fotografías extraídas de Instagram y su posterior circulación por Telegram.
Respecto de los responsables, las publicaciones consultadas identifican a cuatro adolescentes de entre 15 y 16 años. Al tratarse de menores de edad involucrados en una investigación por imágenes sexuales, corresponde preservar su identidad, incluso mediante iniciales cuando puedan facilitar su identificación dentro de la comunidad escolar.
Existe además una diferencia entre los cuatro alumnos señalados en la investigación general y el estudiante de 15 años que, según una de las denunciantes, habría reconocido personalmente la manipulación de sus fotografías. Hasta el momento no se estableció públicamente el grado de participación individual de cada adolescente.
Qué dijeron las familias y si intervinieron organizaciones de mujeres
Una madre identificada públicamente como M.E., cuya hija concurre al establecimiento, expresó su preocupación por la dimensión que habría alcanzado la circulación de las fotografías. En declaraciones televisivas, señaló que los adolescentes podían haber desarrollado un sistema de contactos y difusión de imágenes que excedía ampliamente el ámbito escolar.
La mujer también mencionó llamadas telefónicas, contactos con desconocidos y la posible circulación de números personales de alumnas a través de Telegram. Sus afirmaciones constituyen testimonios que deberán ser contrastados con las pruebas reunidas en el expediente.
Hasta la información publicada este 9 de octubre de 2026, no se pudo verificar un pronunciamiento específico sobre el caso de Ituzaingó por parte de Ni Una Menos, organizaciones feministas locales, organismos provinciales de género o autoridades educativas bonaerenses. La ausencia de declaraciones identificadas en las fuentes consultadas no significa que esas instituciones no hayan intervenido.
Una investigación que recién comienza
El caso del Colegio Thomas Alva Edison se conoció durante la misma semana en que trascendieron denuncias semejantes en el Colegio Modelo Lomas, de Lomas de Zamora, donde familias denunciaron la manipulación y difusión de imágenes sexuales falsas de numerosas alumnas. Aunque ambos episodios presentan características similares, corresponden a investigaciones distintas y no hay información que permita vincular a sus responsables.
En Ituzaingó, la investigación deberá determinar quiénes produjeron las imágenes, qué herramientas utilizaron, quiénes las difundieron, si existió comercialización y cuántas estudiantes fueron afectadas. También será necesario establecer qué medidas de protección y acompañamiento se adoptaron para las víctimas y sus familias.
El episodio vuelve a colocar en discusión los límites del uso de la Inteligencia Artificial, la protección de niños y adolescentes frente a la violencia digital y la responsabilidad de las instituciones educativas cuando la intimidad de sus estudiantes resulta vulnerada.





