Burkina Faso está en el interior de África occidental, entre el Sahara y las regiones tropicales más húmedas del sur. Limita con Malí al norte y al oeste; Níger al este y noreste; Benín al sureste; Togo y Ghana al sur; y Costa de Marfil al suroeste. Su capital es Uagadugú, también llamada Ouagadougou.
El país no tiene costas marítimas y su superficie es de 274.200 kilómetros cuadrados. La ONU estimó su población en unos 24,1 millones de habitantes en 2025; para el comercio exterior, depende de rutas terrestres y de puertos de países vecinos.

Un territorio de mesetas, sabanas y lluvias irregulares
El paisaje está formado principalmente por mesetas, llanuras y sabanas. En el norte predominan los ambientes más secos del Sahel; hacia el centro aparecen zonas de transición, y el sur tiene más vegetación y lluvias. El punto más alto del país es el monte Ténakourou, de unos 749 metros, en el suroeste.
El Sahel es una vasta franja geográfica y bioclimática del continente africano que funciona como zona de transición entre el desierto del Sáhara, al norte, y las sabanas más fértiles de la región de Sudán, al sur.
Su nombre proviene del árabe sāḥil (ساحل), que significa «costa» o «borde», haciendo alusión al desierto como si fuera un inmenso mar de arena cuya «orilla» marca el inicio de la vegetación.
El clima es cálido y las precipitaciones varían mucho entre regiones. La temporada de lluvias suele concentrarse entre junio y septiembre, mientras que buena parte del año es seca; el harmattan, un viento que llega desde el Sahara, transporta polvo durante los meses secos. Entre los principales cursos de agua se encuentran el Mouhoun, el Nakambé, el Nazinon y el Oti.

Una sociedad diversa y multilingüe
El pueblo mossi es el grupo más numeroso de Burkina Faso. También viven allí comunidades peul o fulani, gourmantché, bobo, gurunsi, senufo, bissa, lobi, dagara y diula, entre otras. En el país se hablan numerosas lenguas, vinculadas a sus pueblos y regiones.
Cada uno de los pueblos conserva su propia lengua o variedad lingüística (la inmensa mayoría pertenecientes a la gran familia Níger-Congo, principalmente a las ramas Gur y Mandé):
- Mossi: Hablan moré (o mòoré). Es la lengua nativa mayoritaria del país, hablada por más del 50% de la población.
- Peul o Fulani: Hablan fulfulde (o peul). Es una lengua atlántica extendida por toda África occidental debido al carácter históricamente pastoral y nómada de esta comunidad.
- Gourmantché (o Gurma): Hablan gulmancema (o gourmanchéma), lengua de la rama Gur predominante en el este de Burkina Faso.
- Bobo: Hablan bobo (o bobo madaré), que pertenece a la familia mandé.
- Gurunsi: Hablan diversas lenguas gurunsi (subgrupo de las lenguas Gur), entre las cuales destacan el lyélé, el kassena y el nuni.
- Senufo: Hablan distintas variantes del conjunto lingüístico senufo (como el senari o el karaboro), en el suroeste del país.
- Bissa: Hablan bissa (o bisa), una lengua de la rama mandé oriental hablada en el centro-sur y sureste.
- Lobi: Hablan lobi (o lobiri), clasificada dentro de las lenguas Gur.
- Dagara: Hablan dagara, hablada en el suroeste (en la frontera con Ghana) y perteneciente a la rama Gur/Oti-Volta.
- Diula (o Jula): Hablan diula (o dyula). Es una lengua mandé que cumple un rol central: es la principal lengua franca comercial en el oeste del país y en los mercados urbanos, mutuamente inteligible con el bambara de Malí.
Una reforma constitucional reconoció las lenguas nacionales como oficiales y estableció el francés y el inglés como lenguas de trabajo. El nombre Burkina Faso combina palabras del moré y del diula, y suele traducirse como “la tierra de las personas íntegras”.
La mayoría de la población es musulmana; también hay comunidades católicas y protestantes, además de personas que practican religiones tradicionales africanas. En muchas zonas, las creencias y las costumbres locales conviven con las distintas tradiciones religiosas.

Música, cine y artesanía
La cultura burkinesa se expresa en la música, la percusión, las danzas, las máscaras y la narración oral. También tiene una larga tradición de artesanías en madera, bronce, cuero y tejidos, y de construcciones realizadas con adobe y otros materiales locales.
Uagadugú es sede del Festival Panafricano de Cine de Uagadugú (FESPACO), una de las principales citas cinematográficas del continente. La capital también alberga el Salón Internacional de Artesanía de Uagadugú (SIAO), una feria dedicada a la producción artesanal africana.

Una economía apoyada en la agricultura y el oro
La agricultura y la ganadería sostienen buena parte de la actividad económica, aunque dependen de lluvias irregulares y están expuestas a sequías, inundaciones y problemas de seguridad. Entre los cultivos se encuentran el algodón, el sorgo, el mijo, el maíz, el arroz, el maní, el sésamo y el karité.
El algodón fue durante décadas uno de los principales productos de exportación. En los últimos años, el oro ganó peso y se convirtió en una fuente central de ingresos para el país. También son importantes el comercio regional, la ganadería y la producción artesanal, aunque persisten altos niveles de pobreza y dificultades de acceso a servicios en muchas zonas rurales.

De Alto Volta a Burkina Faso
Durante el período colonial francés, el territorio fue conocido como Alto Volta. Obtuvo la independencia en 1960 y, en 1984, el entonces presidente Thomas Sankara cambió su nombre por Burkina Faso. Sankara impulsó campañas de alfabetización y vacunación, promovió la producción local y defendió una mayor participación de las mujeres.
Sankara fue asesinado en 1987 durante un golpe encabezado por Blaise Compaoré, quien gobernó durante casi tres décadas. En 2014, Compaoré dejó el poder tras protestas masivas contra un intento de modificar la Constitución para prolongar su mandato.

Un gobierno militar y nuevas alianzas regionales
El capitán Ibrahim Traoré asumió el poder después del golpe militar de septiembre de 2022 y continúa al frente del país. En 2024, una reforma de la Carta de la Transición extendió ese período por cinco años a partir del 2 de julio; en marzo de 2026, la Asamblea aprobó una nueva Carta de la Revolución, que reemplazó el marco anterior. En enero de ese año, el gobierno había disuelto los partidos políticos.
En el plano regional, Burkina Faso, Malí y Níger adoptaron en julio de 2024 el tratado para crear la Confederación de Estados del Sahel, conocida como AES. La salida de los tres países de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) se hizo efectiva el 29 de enero de 2025.

La crisis de seguridad y su impacto humanitario
Burkina Faso atraviesa desde 2019 una crisis humanitaria vinculada a la inseguridad, los desplazamientos y las dificultades para sostener servicios esenciales. La violencia persiste sobre todo en el norte y el este, y también se intensificó en el oeste; sus efectos alcanzan la vida cotidiana, la producción agrícola y el acceso a alimentos y atención sanitaria.
La Unión Europea estima que 4,5 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria en 2026. El desafío para Burkina Faso es enfrentar esa emergencia mientras busca sostener sus instituciones, proteger a la población y reducir la vulnerabilidad de una economía expuesta a la sequía y al conflicto.





