Una niña de 10 años fue sometida a una compleja cirugía para extirpar un tumor ubicado en la base del cráneo. Los profesionales del Hospital Garrahan llegaron hasta la lesión a través de las fosas nasales, sin necesidad de abrirle el cráneo.
Una técnica poco frecuente en pacientes pediátricos
La operación se realizó mediante una cirugía endoscópica endonasal, una técnica poco frecuente en pacientes pediátricos que puede favorecer una recuperación más rápida. Los equipos de Neurocirugía y Otorrinolaringología trabajaron en conjunto y utilizaron un neuronavegador para localizar con precisión la zona que debía ser intervenida.
Desde el hospital señalaron que la modernización de los quirófanos amplía su capacidad para realizar procedimientos de alta complejidad. Detrás de la intervención estuvieron la experiencia de los profesionales, la tecnología y una familia que esperaba, junto a una niña que hoy representa una enorme esperanza.

Qué se operó y por qué era necesario
La niña de 10 años fue intervenida en el Hospital Garrahan para extirpar un craneofaringioma, un tumor benigno pero de localización crítica en la base del cráneo, cerca de la hipófisis y el hipotálamo. Si no se operaba, el tumor podía generar complicaciones a largo plazo por su proximidad a estructuras que regulan la visión y el sistema endócrino (hormonas), con riesgo de alteraciones visuales, trastornos hormonales, cefaleas y cambios en el crecimiento, el peso, la sed o la frecuencia urinaria.

Cómo se realizó la operación (técnica y paso a paso)
Técnica: cirugía endoscópica endonasal (acceso por las fosas nasales), sin incisiones externas ni apertura del cráneo.
Equipos involucrados: trabajaron de manera conjunta los servicios de Neurocirugía y Otorrinolaringología.
Tecnología clave: se utilizó un neuronavegador, incorporado al Garrahan hace aproximadamente un año, que permite localizar con precisión el tumor y las estructuras anatómicas durante la intervención, guiándose con estudios previos (p. ej., resonancias).
Secuencia típica de un abordaje endoscópico endonasal para base de cráneo (resumen técnico):
- Preparación y posicionamiento de la paciente bajo anestesia general.
- Introducción del endoscopio por la nariz para visualizar la vía natural hacia la base del cráneo.
- Uso del neuronavegador para identificar en tiempo real la ubicación exacta del tumor y estructuras de riesgo.
- Diseción y resección del tumor por vía endonasal, preservando estructuras críticas (nervios ópticos, hipófisis, vasos).
- Control hemostático y reconstrucción del defecto de base de cráneo (según corresponda).
- Retiro de instrumental y cuidados inmediatos posquirúrgicos.
Nota: las fuentes consultadas no detallan minuto a minuto este caso concreto; el paso a paso arriba refleja la práctica estándar de esta técnica tal como la describen los reportes del Garrahan y literatura especializada.

¿Cómo se realizó la ciruía?
Con el Z-touch®, fabricado por la empresa médica Brainlab, un puntero láser utilizado en neurocirugía y en cirugías maxilofaciales y craneales guiadas por imágenes. Su función es registrar y calibrar la posición del paciente en los sistemas de neuronavegación.
Durante el procedimiento, el cirujano proyecta el láser sobre el rostro y la cabeza del paciente. Como la medición no requiere contacto, evita presionar o deformar los tejidos blandos. El sistema capta los puntos reflejados y construye un mapa tridimensional de la superficie.
Luego, esa reconstrucción se coteja con las tomografías o resonancias realizadas antes de la operación. Así, el equipo quirúrgico puede ubicar en tiempo real el instrumental dentro del cráneo, como si utilizara un GPS, sin colocar un marco estereotáctico invasivo ni marcadores adhesivos previamente.
Duración de la cirugía y cantidad de médicos
Las notas públicas no especifican cuánto duró exactamente la cirugía ni la cantidad total de médicos que participaron en quirófano en este caso puntual. Lo que sí confirman es la participación de los equipos de Neurocirugía y Otorrinolaringología, con uso de neuronavegación y endoscopía.
Respecto a nombres y especialidades, la única identificación explícita en las fuentes es la del doctor Javier González Ramos, jefe de Neurocirugía y coordinador del Centro Quirúrgico del Garrahan, quien se refirió a la intervención y a la importancia de difundir estos tratamientos. Los demás integrantes del equipo no fueron individualizados en los materiales de prensa disponibles.

Postoperatorio y recuperación
El abordaje endonasal es menos invasivo que la craneotomía tradicional y, en pediatría, se asocia a una recuperación más rápida y menor impacto quirúrgico.
El hospital destacó que la modernización de quirófanos (tecnología + trabajo interdisciplinario) amplía la capacidad para procedimientos de alta complejidad y mejora la atención de pacientes que llegan de todo el país.
En términos generales, el postoperatorio de estas cirugías incluye vigilancia de posibles complicaciones endocrinológicas y visuales, control de fístula de líquido cefalorraquídeo, manejo del dolor y seguimiento por endocrinología y oftalmología, aunque los detalles específicos de esta paciente no fueron publicados.

¿Fue un éxito y cómo será la vida de la niña en adelante?
Las fuentes describen la intervención como exitosa y enmarcan el caso como un hito de alta complejidad en el Garrahan. El pronóstico a largo plazo depende de la resección completa del tumor, del estado de las estructuras adyacentes (hipófisis/hipotálamo/nervios ópticos) y de la necesidad (o no) de terapias complementarias y seguimiento endocrinológico.
En muchos casos de craneofaringioma, incluso tras una resección exitosa, se requiere seguimiento prolongado (imágenes y evaluación hormonal) y, en algunos pacientes, tratamiento de reemplazo hormonal si hay afectación hipofisaria. El hospital subrayó que, aunque son tumores benignos, su no tratamiento puede traer complicaciones; por eso la cirugía es clave.

Qué tecnología usa el neuronavegador del Garrahan
El Garrahan incorporó hace aproximadamente un año un sistema de neuronavegación que funciona como un “GPS de alta precisión” para neurocirugía: permite localizar los instrumentos dentro del cráneo con una precisión de alrededor de 1 milímetro y mostrar esa posición en tiempo real sobre imágenes médicas previas de la paciente.

Cómo funciona (tecnología de base)
El neuronavegador se apoya en tres componentes tecnológicos principales:
Sistema informático (hardware + software): una computadora con software especializado que carga y fusiona estudios de imagen (por ejemplo, resonancia magnética y/o tomografía computarizada) para construir un modelo tridimensional del cerebro y la base del cráneo.
Sistema de localización espacial: utiliza sensores/cámaras y marcadores (en el instrumental y/o en el paciente) para rastrear la posición de los instrumentos quirúrgicos en el espacio y proyectarla sobre el modelo 3D.
Interfaces/actuadores externos: monitores y consolas que muestran al cirujano, durante la operación, dónde está la punta del instrumento respecto a estructuras críticas (tumores, vasos, nervios, hipófisis, etc.).
En la práctica, esto permite “navegar” dentro del cráneo de manera virtual: el equipo ve en pantalla la ubicación exacta del instrumental en relación con la patología y las zonas de riesgo, lo que reduce el margen de error y el daño a tejidos circundantes.

Por qué fue clave en este caso
En la cirugía de la niña de 10 años con craneofaringioma, el neuronavegador permitió:
Planificar el abordaje endoscópico endonasal con base en las imágenes de la paciente.
Guiar en tiempo real la resección del tumor por vía nasal, minimizando el riesgo sobre estructuras adyacentes (nervios ópticos, hipófisis/hipotálamo, vasos).
Reducir la invasividad y favorecer una recuperación más rápida, al evitar una apertura craneal amplia.
El Garrahan ya había sumado previamente tecnologías afines (por ejemplo, software de fusión de resonancias y tomografías para neurocirugía), y la incorporación del neuronavegador se enmarca en la modernización de sus quirófanos para procedimientos de alta complejidad.
Cómo funciona el sistema de localización espacial de Brainlab
Los sistemas de neuronavegación de Brainlab (como VectorVision, Curve o Kick) funcionan como un GPS quirúrgico: registran la anatomía del paciente en 3D a partir de estudios de imagen previos (RM/TC) y, durante la cirugía, rastrean en tiempo real la posición de los instrumentos respecto a esa anatomía.
Principio tecnológico básico
Brainlab ofrece dos modalidades de localización, según el modelo y la configuración:
Seguimiento óptico (infrarrojo): el más clásico.
Se colocan marcadores reflectantes (esferas o adaptadores) en el instrumental, en el microscopio y/o en un referencia fija en el paciente.
Un sistema de cámaras (generalmente dos cámaras en un brazo articulado) emite flashes infrarrojos y capta la luz reflejada por esos marcadores.
Mediante triangulación, el sistema calcula la posición 3D de cada instrumento y la proyecta sobre las imágenes del paciente (RM/TC) cargadas en la workstation.
Seguimiento electromagnético (EM): disponible en plataformas como Curve EM o Kick EM.
Un generador de campo electromagnético, montado en un brazo articulado, crea un campo alrededor de la zona de interés.
Los instrumentos llevan sensores EM pequeños; el sistema mide su posición y orientación dentro del campo y las muestra en el mapa de imágenes.
Esta opción evita la necesidad de “línea de visión” directa entre cámara e instrumento, útil en abordajes muy angostos o con mucho instrumental.
Flujo de trabajo típico (resumen)
Adquisición de imágenes: antes de la cirugía se obtienen RM/TC (y a veces angio-RM/angio-TC) que se cargan en el software de Brainlab.
Registro del paciente: el sistema “empalma” el mundo real (paciente en quirófano) con el mundo virtual (imágenes).
Puede hacerse con marcadores adhesivos o con métodos sin marco como Z-touch/Softouch, que usan un puntero o láser para hacer coincidir puntos de la superficie de la piel con la reconstrucción 3D.
Navegación intraoperatoria:
Las cámaras (óptico) o el generador de campo (EM) rastrean continuamente los instrumentos marcados.
En el monitor (y a veces en los oculares del microscopio) se ve, en tiempo real, la posición de la punta del instrumento sobre cortes axiales, sagitales, coronales y reconstrucciones 3D.
Por qué importa en neurocirugía de base de cráneo
En tumores de base de cráneo (como craneofaringiomas), la precisión es crítica porque hay estructuras vitales muy próximas (nervios ópticos, hipófisis, hipotálamo, vasos). El sistema de localización de Brainlab permite:
Planificar la vía de abordaje (por ejemplo, endonasal) sobre imágenes 3D.
Navegar con precisión milimétrica durante la resección, reduciendo el riesgo de dañar tejido sano.
Integrar, en algunos entornos, funciones avanzadas (p. ej., sugerencias basadas en IA sobre trayectorias o escenarios quirúrgicos) para anticipar resultados y minimizar imprevistos.
Si necesitas un párrafo listo para publicar (estilo nota periodística) o una explicación más técnica para un recuadro de “cómo funciona”, dime y te lo dejo en el tono que usás en el portal.
Qué ocurre en quirófano
En el sistema óptico, un instrumento puede estar perfectamente colocado, pero si el brazo de un integrante del equipo bloquea la cámara infrarroja, la pantalla deja de actualizar su ubicación hasta recuperar la visual. Es el problema conocido como oclusión de línea de visión.
En el sistema electromagnético, esa oclusión no importa: el instrumento lleva un sensor y puede seguir navegándose dentro del campo generado por el equipo. Por eso Brainlab presenta sus plataformas EM —como Kick EM— como una alternativa para eliminar las limitaciones de visibilidad de los sistemas ópticos.
Precisión: no hay un “ganador” absoluto
En condiciones controladas, los sistemas ópticos suelen mostrar una precisión y reproducibilidad algo superiores; una comparación en cirugía de base anterior de cráneo concluyó que el sistema óptico fue más preciso y confiable que el electromagnético. Sin embargo, el electromagnético mantuvo una precisión y fiabilidad consideradas excelentes para ese tipo de cirugía.
En neurocirugía real, la exactitud final no depende sólo del rastreo. También influye:
La calidad de la resonancia o tomografía cargada en el sistema.
El registro entre las imágenes y la anatomía real del paciente.
La fijación del paciente y del marco de referencia.
La eventual deformación o desplazamiento del cerebro durante una cirugía abierta (“brain shift”).
La presencia de objetos metálicos cerca del campo EM.
La literatura revisada señala que los métodos modernos de neuronavegación sin marco pueden alcanzar una precisión intraoperatoria de aproximadamente 2 a 3 milímetros, comparable a la estereotaxia con marco en muchos usos clínicos.

Aplicación al caso del Garrahan
Para una cirugía endoscópica endonasal de base de cráneo, el seguimiento electromagnético tiene una ventaja práctica evidente: permite localizar instrumentos en una vía anatómica profunda y estrecha sin que el endoscopio, las manos o el equipo bloqueen una cámara.
Pero no corresponde afirmar que el Garrahan haya usado específicamente el modo electromagnético sólo a partir de los comunicados difundidos: esos reportes confirman el uso de un neuronavegador, pero no precisan públicamente el modelo, la marca ni si el rastreo fue óptico o EM.

Los profesionales que intervinieron
El doctor Javier González Ramos, jefe del Servicio de Neurocirugía y coordinador del Centro Quirúrgico del Garrahan, quien fue el vocero médico que describió la intervención y la importancia de la tecnología y el trabajo interdisciplinario.garrahan.
Los equipos de Neurocirugía y Otorrinolaringología.
En el organigrama del Garrahan, la jefa de Neurocirugía es Beatriz Mantese, y entre los jefes de clínica del servicio figura también Javier González Ramos, junto a Romina Argañaraz.





