La medida afecta a paradas de alto tránsito como Ramos Mejía, Haedo, Castelar e Ituzaingó; desde el sector gremial advirtieron que no estaban dadas las condiciones para que el personal permaneciera en determinados puestos de trabajo.
Miles de pasajeros de la línea Sarmiento se encontraron este viernes 11 de septiembre con las boleterías cerradas en buena parte de las estaciones del recorrido entre Once y Moreno. El motivo, según fuentes del sector ferroviario, es tan básico como llamativo: la falta de suministro de agua y las deficientes condiciones edilicias para el personal.
La situación afecta a 12 estaciones y alcanza tanto a la ciudad de Buenos Aires como a distintos puntos del oeste del conurbano bonaerense. En varias de ellas, los pasajeros encontraron las persianas bajas al llegar para tomar el tren.
Las doce estaciones con las boleterías cerradas
Según la información difundida este viernes, las boleterías permanecen cerradas en Caballito, Flores, Floresta, Villa Luro, Ciudadela, Ramos Mejía, Haedo, Castelar, Ituzaingó, San Antonio de Padua y Paso del Rey.
En cambio, continúan operativas las correspondientes a Once, Morón, Merlo y Moreno, mientras que en Liniers la atención funciona de manera parcial.
La situación adquiere particular relevancia en estaciones de intenso movimiento como Ramos Mejía, Haedo, Castelar e Ituzaingó, utilizadas diariamente por miles de pasajeros del oeste del Gran Buenos Aires.
El cierre provocó además inconvenientes entre quienes se acercaron a las ventanillas para realizar operaciones vinculadas con la tarjeta SUBE, entre ellas la carga de saldo antes de comenzar el viaje.
Qué ocurrió en Liniers
El caso de Liniers expone con mayor claridad las condiciones que derivaron en la medida. Las boleterías principales, ubicadas a la altura del andén, permanecen funcionando, pero los puestos instalados sobre el puente metálico fueron cerrados.
De acuerdo con fuentes gremiales del sector ferroviario, la decisión estuvo directamente relacionada con la imposibilidad de mantener al personal trabajando sin acceso a agua potable.
“La medida en el sector del puente de Liniers obedeció exclusivamente a la falta de suministro de agua potable. Resulta humanamente imposible exigir la permanencia del personal en sus lugares de trabajo bajo estas condiciones de insalubridad”, señalaron desde el sector gremial.
La situación puso nuevamente en discusión el estado de la infraestructura destinada tanto a los pasajeros como a los trabajadores de la línea.
El impacto en el oeste del conurbano
Entre las estaciones afectadas aparecen algunas de las principales paradas del corredor ferroviario del oeste. En Ramos Mejía, Haedo, Castelar e Ituzaingó, las boleterías permanecieron cerradas, mientras que Morón mantuvo el servicio.
Más hacia el oeste, también dejaron de funcionar las ventanillas de San Antonio de Padua y Paso del Rey, mientras que Merlo y Moreno continuaron atendiendo.
El cierre de las boleterías no implica, de acuerdo con la información disponible, la interrupción del servicio ferroviario. Sin embargo, suma una dificultad para los usuarios que todavía recurren a la atención presencial, especialmente para cargar la SUBE o realizar consultas antes de viajar.
La falta de agua, un servicio elemental para garantizar condiciones mínimas de higiene y trabajo, terminó así afectando este viernes el funcionamiento de buena parte de las boleterías de una de las líneas ferroviarias más utilizadas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).





