La llegada del petrolero VS Promise al Puerto de Ushuaia desató una fuerte reacción del Gobierno de Tierra del Fuego, que calificó el episodio como “inadmisible” y exigió explicaciones a la Nación.
El conflicto tiene un componente adicional: el puerto fue intervenido en enero por el Gobierno de Javier Milei y actualmente se encuentra bajo administración nacional. El secretario de Malvinas fueguino, Andrés Dachary, aseguró que nunca se había producido un hecho semejante y vinculó lo ocurrido con la política exterior de la Casa Rosada.
El VS Promise, un buque tanque dedicado al transporte de petróleo, llegó el lunes 24 de agosto al Puerto de Ushuaia después de haber operado en la terminal de Río Cullen, en el norte de Tierra del Fuego. Allí cargó petróleo crudo antes de trasladarse hacia la capital provincial.
Su ingreso al muelle comercial generó una inmediata controversia política por tratarse de una embarcación de bandera vinculada al Reino Unido, en una provincia que constitucionalmente comprende a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, territorios cuya soberanía reclama la Argentina.
Pero el conflicto adquirió todavía mayor dimensión por otra circunstancia: desde enero, el Puerto de Ushuaia está intervenido por el Gobierno nacional a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN). Por lo tanto, la administración provincial no controla actualmente la terminal donde se produjo el amarre.

El primer repudio del Gobierno de Tierra del Fuego
La reacción del Ejecutivo de Gustavo Melella fue inmediata. La Provincia expresó su “contundente repudio” y rechazó “enérgicamente” la operación del petrolero en el puerto.
El Gobierno fueguino consideró “inadmisible” que una embarcación británica pueda operar en la capital provincial mientras el Reino Unido mantiene el control de las Islas Malvinas y demás territorios del Atlántico Sur reclamados por la Argentina.
El planteo estuvo dirigido directamente hacia la administración de Javier Milei. Tierra del Fuego reclamó que Nación explique “de manera inmediata y pública” cuáles fueron los criterios políticos, estratégicos y administrativos utilizados para permitir la operación.
La Provincia cuestionó además la contradicción que, a su entender, existe entre los argumentos utilizados por Nación para intervenir el puerto y lo sucedido ahora: “Se intervino el puerto invocando razones de soberanía y, una vez intervenido, se adoptan decisiones incompatibles con la sensibilidad soberana que exige nuestro territorio”.

Una intervención que comenzó en enero
La disputa por el VS Promise se superpone así con un conflicto anterior entre Tierra del Fuego y el Gobierno nacional por el control del Puerto de Ushuaia.
La Nación intervino la terminal en enero de 2026, inicialmente por 12 meses, y puso su administración operativa, técnica y administrativa bajo responsabilidad de la ANPyN.
La Provincia rechazó desde el comienzo la medida y llevó el conflicto a la Justicia. Ahora sostiene que la presencia del petrolero británico refuerza sus cuestionamientos contra aquella decisión.
“No había ningún motivo que justifique lo que fue la intervención”, sostuvo Andrés Dachary, secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales.
El funcionario recordó además que Ushuaia había recibido reconocimiento internacional por la actividad de su terminal portuaria y deslizó una acusación todavía más fuerte: después del episodio del VS Promise, aseguró que comienza a comprenderse “la lógica de esta intervención”.
“Es una situación sumamente grave”
Este martes 25 de agosto, con la polémica ya instalada, Dachary profundizó el reclamo durante una entrevista a una radio porteña.
“Para nosotros esta es una situación sumamente grave porque es un hecho inédito que nunca se había suscitado. No había antecedentes de estas características”, sostuvo.
Para el funcionario, la ubicación donde ocurrió el episodio vuelve particularmente delicada la situación. No se trata simplemente del ingreso de una embarcación extranjera a un puerto argentino, sino de una operación británica en la capital de la provincia que incluye dentro de su jurisdicción constitucional a los territorios ocupados por el Reino Unido.
“Vos te imaginás la sensibilidad que debería tener para todo el país una cuestión de estas características y máxime para la provincia de Malvinas”, afirmó.
“Somos una provincia invadida”
Dachary fue todavía más categórico al explicar cuál es la posición institucional que Tierra del Fuego sostiene respecto de las Islas.
“Nosotros no tenemos eufemismos, somos una provincia invadida”, afirmó.
“Yo sé que quizás es un poco duro escuchar una cosa así, pero es la forma en la cual Tierra del Fuego entiende que es la situación de Malvinas”, agregó.
El planteo del funcionario no se limita a la cuestión territorial. También incorporó al conflicto la explotación de los recursos naturales en las áreas bajo administración británica.
“Es una provincia saqueada en sus recursos naturales, principalmente en pesca”, sostuvo Dachary, quien advirtió además sobre el avance de los proyectos de explotación petrolera alrededor de las Islas.
Para el Gobierno fueguino, el desarrollo de hidrocarburos puede modificar sustancialmente la economía malvinense y fortalecer la estructura económica construida por el Reino Unido en el archipiélago.

El VS Promise venía de cargar petróleo en Tierra del Fuego
El recorrido previo del petrolero incorporó otro elemento al conflicto.
Antes de llegar a Ushuaia, el VS Promise había operado en Río Cullen, una instalación hidrocarburífera ubicada sobre la costa atlántica del norte fueguino. La terminal es operada por Total Austral y dispone de infraestructura para tratamiento, almacenamiento y carga de petróleo.
“Es un petrolero que aparentemente venía de Río Cullen, con un destino final a Estados Unidos”, explicó Dachary.
Según el funcionario, Tierra del Fuego busca establecer ahora qué empresa contrató la embarcación y las características completas de la operación.
“Estuvo cargando crudo en la zona norte y no sé cuál es su destino final ni cuál de todas las petroleras que operan aquí lo contrató, pero lo vamos a averiguar”, señaló.
Una discusión sobre la Ley Gaucho Rivero
El caso también abrió una discusión jurídica.
Tierra del Fuego cuenta con legislación destinada a impedir operaciones vinculadas con actividades económicas que puedan favorecer la explotación británica de los recursos naturales en el área de Malvinas.
Desde la Provincia se sostuvo inicialmente que la operación resultaba incompatible con esas normas. Sin embargo, desde el Gobierno nacional apareció una interpretación diferente.
Fuentes nacionales señalaron que la denominada Ley Gaucho Rivero no prohíbe indiscriminadamente el ingreso de cualquier embarcación británica, sino aquellas relacionadas con exploración o explotación de recursos naturales en la Cuenca de Malvinas. Como el VS Promise habría cargado crudo en Río Cullen y no provenía de las Islas, Nación sostiene que la prohibición no resultaría aplicable en este caso.
Ese punto introduce una diferencia importante entre el repudio político y soberano formulado por Tierra del Fuego y la discusión estrictamente jurídica acerca de si el buque incumplió o no la legislación provincial.
“Con un Presidente que tiene de ídola a Thatcher esto no iba a terminar bien”
Dachary vinculó directamente el episodio con la posición de Javier Milei respecto del Reino Unido y con las declaraciones del Presidente sobre Margaret Thatcher, primera ministra británica durante la Guerra de Malvinas de 1982.
“Nosotros sabíamos desde un principio que si el país había elegido a un Presidente que su ídola era Margaret Thatcher esto no iba a terminar bien”, afirmó.
Y añadió: “Había que ser extremadamente optimista para pensar que iba a haber un giro en ese sentido, pero uno jamás imaginaría que iba a haber una entrega de estas características”.
Las declaraciones forman parte de una crítica más amplia de la administración fueguina a la política exterior del Gobierno nacional.
“Hay un cúmulo de situaciones que tienen que ver con la soberanía”
Para Dachary, lo sucedido con el petrolero no constituye un episodio aislado.
El funcionario recordó la presencia del entonces jefe del Comando Sur de Estados Unidos durante una visita presidencial a Tierra del Fuego y también un episodio reciente protagonizado por una embarcación militar británica en aguas de la región.
“Hay un cúmulo de situaciones que tienen que ver con la soberanía”, sostuvo.
Y consideró que el caso del VS Promise representa un escalón adicional: “Hemos llegado a este extremo que, desde el puerto de Ushuaia, hay un buque británico transportando petróleo”.

Nación respondió y rechazó que exista una infracción
El Gobierno nacional, sin embargo, rechazó la interpretación fueguina y aseguró que la embarcación no violó ninguna ley.
Según la explicación difundida desde Nación, el barco venía de operar dentro de la propia Tierra del Fuego y la legislación provincial apunta específicamente contra embarcaciones vinculadas con la explotación de recursos naturales en la Cuenca de Malvinas.
Fuentes de la Armada consultadas por TN también señalaron que no encontraban razones legales para impedir el amarre porque el petrolero no procedía de las Islas Malvinas.
La respuesta abrió entonces dos discusiones paralelas: una estrictamente legal, acerca del alcance de las restricciones provinciales, y otra política, vinculada con la conveniencia de permitir que un petrolero británico opere en Ushuaia teniendo en cuenta la disputa de soberanía.
El buque abandonó Ushuaia durante la madrugada
Después de permanecer en la terminal y en medio del creciente conflicto político, el VS Promise abandonó Ushuaia poco después de la medianoche del martes 25 de agosto.
Durante la madrugada navegaba por el Canal Beagle rumbo al Paso Picton, después de superar Isla Gable y las zonas de Puerto Almanza y Puerto Williams.
La partida del petrolero, sin embargo, no puso fin al conflicto.
Tierra del Fuego exige recuperar inmediatamente el puerto
Después del episodio, el Gobierno provincial volvió a exigir el cese de la intervención nacional y la restitución inmediata de la administración del Puerto de Ushuaia.
El Ejecutivo fueguino aseguró que continuará además con las acciones judiciales iniciadas contra una intervención que considera lesiva de su autonomía.
La Provincia cerró su pronunciamiento con otra fuerte advertencia hacia la Casa Rosada: “Tierra del Fuego no permanecerá indiferente frente a decisiones adoptadas unilateralmente desde el poder central que comprometan sus competencias, sus recursos y los intereses estratégicos argentinos en el Atlántico Sur”.
El episodio del VS Promise terminó así concentrando en un mismo conflicto varios asuntos que ya venían generando tensión entre Tierra del Fuego y la Nación: la intervención del Puerto de Ushuaia, la política argentina hacia el Reino Unido, la explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur y, por encima de todos ellos, una disputa de soberanía que permanece abierta desde hace casi dos siglos.





