La renovación de una de las principales arterias del centro de Morón fue anunciada por el intendente Lucas Ghi durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, realizada el 2 de marzo de 2026. En aquel discurso, el jefe comunal habló de la puesta en valor de once cuadras de la calle 25 de Mayo, desde las vías del ferrocarril Sarmiento hasta Hipólito Yrigoyen.
Posteriormente, el secretario de Planificación Estratégica de Morón, Guillermo Pascuero, aseguró que la intervención había sido licitada por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires y que comenzaría durante agosto. En esa oportunidad, el funcionario indicó que serían doce cuadras e incluyó dentro del proyecto la repavimentación, el arreglo de veredas y el recambio de las luminarias.

Morón: ¿comenzó la repavimentación de 25 de Mayo?
Hasta el cierre de esta nota, los canales públicos consultados no difundieron una comunicación que confirme el comienzo material de la repavimentación de las doce cuadras. Tampoco se informó una fecha concreta para la instalación del obrador, el levantamiento de los adoquines o la primera interrupción del tránsito. Así se maneja la Subsecretaria de Comunicación a cargo de Martín Molinari.
El último comunicado oficial del Municipio sobre las obras en el centro de Morón fue publicado el 23 de junio. Desde entonces no hay novedades. Allí se detallaron intervenciones en diferentes cruces céntricos y se señaló que la obra de 25 de Mayo se realizaría “en los próximos meses”, en articulación con el Gobierno bonaerense.
La fecha de agosto fue informada posteriormente por Guillermo Pascuero, quien aseguró que el proceso licitatorio provincial ya había finalizado. Sin embargo, el anuncio conocido el 1° de julio no precisó qué día comenzarían los trabajos, qué empresa tendría a cargo la ejecución ni cuánto tiempo demandaría completar todo el corredor.

¿Son once o doce cuadras de intervención?
También existe una diferencia entre los anuncios oficiales. Durante la apertura de sesiones, Lucas Ghi habló de la renovación integral de once cuadras. Meses después, Guillermo Pascuero sostuvo que la obra comprendería doce cuadras, desde Hipólito Yrigoyen hasta Sarmiento.
El tramo general no está en discusión, pero resta precisar cuántas cuadras serán efectivamente repavimentadas y si toda la extensión recibirá las mismas intervenciones. El proyecto anunciado contempla no solamente la calzada, sino también veredas, iluminación, señalización y otros componentes de la puesta en valor urbana.
La obra atravesará además unas cinco cuadras del centro comercial de Morón, donde cualquier cierre prolongado puede afectar la carga y descarga de mercadería, el ingreso a los negocios, la circulación de colectivos y el desplazamiento de miles de peatones.
Cómo serán los desvíos durante la obra
El Municipio informó que realiza trabajos de bacheo sobre calles cercanas para que puedan recibir parte del tránsito que dejará de circular por 25 de Mayo. Sin embargo, todavía no se difundió un mapa específico de desvíos, ni se precisó si la intervención avanzará cuadra por cuadra o si se cerrarán simultáneamente varios sectores.
Tampoco se comunicaron los horarios de trabajo, los accesos que permanecerán habilitados para residentes y comerciantes, las modificaciones en las paradas de colectivos ni los recorridos alternativos que deberán seguir los servicios de transporte público que llegan a la estación.
La ausencia de ese esquema resulta especialmente importante en el tramo cercano a Sarmiento, Rivadavia y Almirante Brown, uno de los puntos con mayor concentración de vehículos, peatones y líneas de colectivos del centro moronense. Antes del comienzo de los trabajos, el Municipio deberá informar con precisión los cortes, las calles alternativas y la duración estimada de cada etapa.
Dónde se reutilizarán los adoquines de 25 de Mayo
El destino del empedrado constituye otro interrogante. Guillermo Pascuero confirmó que los adoquines serán reutilizados en espacios públicos de Morón, pero reconoció que todavía no estaba definido el lugar donde serían colocados.
“Hay algunas calles pintorescas en las que estamos planteando proyectos para poder ubicarlos”, explicó el funcionario. Hasta el momento no se identificaron esas calles ni se informó si los adoquines serán destinados a plazas, veredas, paseos históricos u otros sectores del distrito.
Aunque el empedrado de 25 de Mayo no esta protegido por una ordenanza específica, forma parte del paisaje histórico de la ciudad. Por ese motivo, su retiro debería estar acompañado por un inventario que permita conocer cuántas piezas serán levantadas, dónde quedarán almacenadas y qué organismo tendrá su custodia hasta que se concrete la reutilización.

Las respuestas que todavía debe dar el Municipio
Antes de iniciar una intervención de esta magnitud, todavía deben conocerse varios datos: 1) la fecha efectiva de comienzo; 2) la empresa adjudicataria y el plazo contractual; 3) las etapas y los desvíos de tránsito; 4) las modificaciones en los recorridos de los colectivos; 5) el inventario y lugar de almacenamiento de los adoquines; y 6) los espacios públicos donde finalmente será reconstruido el empedrado.
La repavimentación de 25 de Mayo puede mejorar una arteria fundamental y renovar parte del centro de Morón. Pero también implica intervenir sobre un elemento de la identidad urbana y alterar durante meses la circulación en una zona especialmente sensible. Por eso, además del anuncio, será necesario que el Municipio publique el cronograma completo y garantice que los adoquines históricos permanezcan dentro del patrimonio de la ciudad.
El adoquinado que transformó al antiguo Partido de Morón
En 1937, durante la intendencia de Rafael Alfredo Amato, comenzó uno de los programas de pavimentación más ambiciosos de la historia local. La primera etapa comprendió más de 1.600 cuadras, aunque los balances generales de su gestión —extendida entre 1934 y 1940— elevan la intervención a más de 2.000 cuadras. La obra alcanzó distintos puntos del antiguo Partido de Morón, un territorio que entonces también incluía a las actuales jurisdicciones de Ituzaingó y Hurlingham.
Los adoquines eran bloques regulares de granito colocados manualmente, uno junto a otro, sobre una base previamente nivelada y compactada. En el centro de Morón sustituyeron antiguos sectores de empedrado irregular, mientras que en los barrios y las demás localidades permitieron pavimentar calles que todavía eran de tierra. Su instalación redujo el barro durante los días de lluvia y el polvo en los períodos secos, además de facilitar la circulación de carros, colectivos y automóviles.
El adoquinado formó parte de un programa más amplio de transformación urbana financiado, en buena medida, con recursos aportados por la Provincia de Buenos Aires, gobernada entonces por Manuel Fresco. Las obras incluyeron también el arbolado público, la nivelación de veredas, la remodelación de plazas, la ampliación del alumbrado con lámparas de mercurio y la construcción del actual Palacio Municipal. Esa modernización se desarrolló, sin embargo, dentro del régimen conservador de la llamada Década Infame, caracterizado por el fraude electoral y la exclusión de las fuerzas opositoras.





