Lucía Belén Vergara Leiva, de 28 años, era buscada por su familia desde el domingo 30 de agosto de 2026, cuando salió de su casa de Ramos Mejía alrededor de las 16 y dejó de responder mensajes y llamadas. Dos días después se conoció su fallecimiento. La información difundida posteriormente permitió establecer que su cuerpo había sido encontrado en las vías del ferrocarril Sarmiento, en Floresta, y que su identidad se confirmó mediante huellas dactilares.
El cuerpo había sido encontrado antes de que se conociera su identidad
El hallazgo ocurrió durante la noche del mismo domingo que había salido de su casa, después del impacto de una formación ferroviaria cerca de la estación Floresta. Como la joven no llevaba documentación ni pertenencias que permitieran reconocerla, el cuerpo quedó registrado inicialmente como NN. Posteriormente, los peritos establecieron su identidad y vincularon el caso con la denuncia por averiguación de paradero presentada en Ramos Mejía.
Esta secuencia permite precisar el alcance de las primeras noticias sobre las “48 horas de búsqueda”: transcurrieron aproximadamente dos días entre la salida de su casa y la comunicación de su fallecimiento, pero el cuerpo ya había sido encontrado durante ese período. En las fuentes consultadas no se informa dónde permanecen actualmente sus restos ni si fueron entregados a la familia.
Con quién vivía y cómo comenzó la búsqueda
Lucía compartía su vivienda con su madre. Su hermano Nahuel, quien habló mientras todavía la buscaban, relató que aquella tarde habían tenido una discusión que describió como menor, vinculada con la convivencia. La madre pensó inicialmente que podía haberse ido a la casa de alguna amiga, pero la preocupación aumentó cuando no regresó y al día siguiente tampoco se presentó a trabajar.

Según ese testimonio, los mensajes no llegaban y las llamadas tampoco permitían comunicarse con ella. Nahuel explicó que su hermana nunca se había ausentado de esa manera y que sus amigas tampoco tenían noticias. Mientras su madre realizaba gestiones ante la fiscalía y la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI), él permanecía en la vivienda familiar por si llegaba información sobre su paradero.
La denuncia fue radicada el lunes 31 de agosto en la Comisaría Segunda de Ramos Mejía. Hubo, por lo tanto, una búsqueda familiar, difusión pública y actuaciones policiales. Sin embargo, las publicaciones consultadas no detallan cuántos efectivos participaron, qué recorridos realizaron ni si se organizaron rastrillajes: las 48 horas mencionadas no permiten afirmar que existió un operativo territorial continuo durante dos jornadas.
Su familia y su vínculo con Ramos Mejía
Los testimonios públicos permiten confirmar que Lucía vivía con su madre y tenía un hermano llamado Nahuel. No se encontraron datos corroborados sobre su padre, posibles hermanas u otros hermanos, ni sobre el resto de sus familiares. Tampoco se pudo establecer desde qué año residía en Ramos Mejía o si había nacido en esa localidad; las noticias la identifican como vecina, sin reconstruir su historia familiar.
En cuanto a su formación, estudiaba el Profesorado de Educación Inicial Sara Eccleston y a comienzos de 2026 había ingresado como pasante al Jardín de Mi Pequeña Ciudad, dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Allí colaboraba en la sala de lactarios.
La facultad comunicó su fallecimiento el 1 de septiembre y acompañó a sus familiares, compañeras y a la comunidad del jardín. En la despedida destacó su “dulzura, calidez y su actitud contenedora”, cualidades con las que la recordaban quienes compartían sus tareas cotidianas.
Qué se sabe sobre las hipótesis
Se investigaban distintas posibilidades, entre ellas un accidente, un suicidio o la eventual participación de terceros. Pero no son conclusiones acreditadas en un informe judicial al que se haya podido acceder. Tampoco se localizó una actualización verificable que permita establecer cuál de ellas fue confirmada o descartada.
Por eso, resulta más preciso hablar de circunstancias pendientes de esclarecimiento en la información pública. Está informado el hallazgo y la identificación del cuerpo; lo que permanece sin una explicación concluyente en las fuentes consultadas es cómo llegó Lucía hasta Floresta y en qué condiciones ocurrió el episodio ferroviario. La discusión familiar relatada por su hermano, por sí sola, no permite explicar su muerte ni atribuir responsabilidades.





