Trenes Argentinos puso en marcha una prueba piloto para supervisar de manera permanente el funcionamiento de los pasos a nivel del Tren Sarmiento. El sistema permite detectar anomalías, emitir alertas automáticas y conservar un registro de lo ocurrido en cada cruce, con el objetivo de mejorar la seguridad y acelerar la respuesta ante desperfectos.
La iniciativa se desarrolla en el marco de la Emergencia Ferroviaria y combina supervisión, transmisión de datos a distancia y almacenamiento de información. Su incorporación busca que las áreas operativas cuenten con información inmediata para intervenir cuando se detecta una falla.
Cómo funciona el monitoreo de las barreras
El dispositivo opera durante las 24 horas y controla distintos componentes de los pasos a nivel: la posición de los brazos de las barreras, la ocupación de los circuitos de vía, la alimentación eléctrica y las señales asociadas a cada cruce. La información permite seguir el estado de estos elementos en tiempo real.
Cuando identifica una anomalía, envía alarmas automáticas al Centro de Control y a las Bases de Señalamiento, responsables de coordinar la intervención. De esta manera, la detección de un desperfecto deja de depender exclusivamente de un aviso manual o de una recorrida de inspección.
El propósito es reducir el tiempo que transcurre entre la aparición de una falla y la respuesta operativa. La disponibilidad de estos datos facilita que los equipos de mantenimiento y el personal involucrado en la circulación conozcan la situación y puedan adoptar las medidas correspondientes.

Tren Sarmiento: cómo se organiza el control de señales y su mantenimiento
La Base Operativa Castelar, en Morón, concentra el control de la circulación del Tren Sarmiento. El mantenimiento de señales, barreras y aparatos de vía se distribuye entre bases y cuadrillas ubicadas a lo largo del recorrido.
Castelar, centro del control ferroviario
El Centro de Control de Trenes (CCO) funciona dentro del predio ferroviario de Castelar, junto a los talleres y la estación, con acceso sobre avenida Rivadavia. Desde ese edificio se comanda y monitorea en tiempo real la circulación de los servicios eléctricos entre Once y Moreno, además de los ramales diésel.
El centro también concentra las comunicaciones operativas con los conductores y el personal de vía. En la terminal de Once, en tanto, continúan funcionando dependencias auxiliares destinadas al control de plataformas y una cabina para las maniobras de cabecera.
Cómo se mantiene el sistema de señales
El departamento de Señalamiento cuenta con bases y cuadrillas distribuidas por distintos sectores de la traza. Su tarea comprende el mantenimiento y la atención de fallas en las señales, los aparatos de vía y las barreras automáticas, con una organización territorial que permite intervenir cerca del lugar donde se presenta cada inconveniente.
Las bases en el oeste del conurbano
En Haedo, la base se encuentra dentro del predio ferroviario y de talleres, mientras que en Castelar está integrada al complejo técnico de la base operativa. El esquema se completa con instalaciones de señalamiento en Liniers, Once y Moreno, además de una cuadrilla auxiliar en Merlo.

Una “caja negra” para reconstruir incidentes
Una de las principales características del sistema es su registrador histórico, que cumple una función similar a la de una caja negra. Cada cambio de estado queda almacenado con su fecha y hora, lo que permite reconstruir la secuencia de funcionamiento de los equipos.
Ese registro puede aportar evidencia técnica para auditorías e investigaciones de incidentes. Por ejemplo, permite revisar en qué momento cambió la posición de una barrera o se produjo una anomalía eléctrica, y contrastar esos datos con otros antecedentes del episodio analizado.
Qué cambia en el mantenimiento
La herramienta también permite incorporar información concreta a la planificación de las tareas preventivas. Además de las inspecciones periódicas, los equipos técnicos pueden utilizar los eventos registrados por el dispositivo para identificar problemas y organizar las intervenciones.
Los datos acumulados sirven para elaborar estadísticas sobre los tiempos de cierre de las barreras y los niveles de ocupación de las vías. Esa información puede contribuir a establecer prioridades de mantenimiento y distribuir los recursos de acuerdo con el funcionamiento observado en cada cruce.

Los accidentes recientes en el Sarmiento
La puesta en marcha de la prueba se conoce después de distintos siniestros en la línea. El 24 de agosto, una formación arrolló a una mujer de 60 años en la estación Liniers, lo que provocó la interrupción del servicio durante varias horas. La víctima fue trasladada por el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) al Hospital Santojanni, donde lograron estabilizarla.
Cuatro días antes, un repartidor que circulaba en bicicleta murió al ser embestido por un tren en el cruce de la calle Granaderos, en Flores. Según la información difundida sobre el hecho, había intentado atravesar las vías con la barrera baja. Estos episodios forman parte del contexto de seguridad del ramal, aunque no se informó que estuvieran vinculados con fallas de los equipos que supervisa el nuevo sistema.
La prueba podría extenderse a otras líneas
Trenes Argentinos prevé una incorporación progresiva de esta tecnología en otras líneas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) si los resultados de la experiencia son satisfactorios. Por el momento, la iniciativa tiene carácter de prueba piloto y su ampliación está condicionada a esa evaluación.
La información difundida no precisa cuántos pasos a nivel integran la prueba ni cuáles son sus ubicaciones. Tampoco detalla un calendario para extender el sistema, por lo que todavía no es posible determinar qué otros cruces recibirían el equipamiento.

Repuestos para los frenos de más de 700 coches
En paralelo, la empresa ferroviaria avanzó con la adquisición de repuestos originales para los sistemas de frenos de más de 700 coches eléctricos de las líneas Sarmiento, Mitre y Roca. Los componentes permitirán realizar tareas de mantenimiento integral en formaciones que llevan alrededor de diez años en funcionamiento.
La compra incluye válvulas, compresores, grifos, discos, calipers, pastillas y paneles de control, entre otros elementos. Se trata de insumos destinados a intervenir sobre uno de los sistemas centrales para la seguridad de los trenes, cuya conservación resulta necesaria para sostener las condiciones de operación.





