La secuencia comenzó el jueves 13 de agosto, a las 22.23, sobre calle 1325, entre 1344 y 1348, en el barrio El Alpino, de Florencio Varela. Los tres amigos estaban reunidos en la vereda cuando apareció una Volkswagen Suran gris ocupada por cuatro personas y uno de sus integrantes abrió fuego.
Los disparos alcanzaron a Ariel Macchi, Franco Herrera y Sebastián Ortiz. Macchi murió en el lugar, mientras Herrera fue trasladado de urgencia al Hospital Mi Pueblo, donde falleció poco después debido a la gravedad de las heridas. Ortiz también recibió varios impactos y quedó internado.
El paso del vehículo y las detonaciones fueron registrados por una cámara de seguridad de la zona. Los investigadores intentan identificar a las cuatro personas que viajaban en la camioneta y establecer quién efectuó los disparos.

El verdadero objetivo habría sido otra vivienda
La principal hipótesis sostiene que los atacantes no buscaban asesinar a los tres amigos. El objetivo habría sido una vivienda ubicada a pocos metros, señalada por vecinos e investigadores como un presunto punto de venta de drogas manejado por un hombre conocido como “Johny”.
Las dos propiedades están situadas sobre la misma cuadra. Los investigadores creen que los ocupantes de la Volkswagen Suran se equivocaron de casa y dispararon contra el lugar donde se encontraban Macchi, Herrera y Ortiz.
Los tres habían quedado en medio de una disputa con la que no tendrían ninguna relación. Estaban conversando y esperando unas herramientas que necesitaban para trabajar al día siguiente cuando fueron sorprendidos por la ráfaga de disparos.

Sebastián Ortíz continúa internado
Sebastián Ortíz permanece internado y estable después de haber sido operado por las heridas de bala. Su pareja, Adriana, aseguró que el joven trabaja como albañil desde adolescente y rechazó cualquier vinculación con actividades delictivas.
“Él no es soldadito de nadie, es un pibe de barrio”, afirmó la mujer. También explicó que Sebastián vive con ella y con su hija y que, por recomendación de los médicos, todavía no le comunicaron que sus dos amigos murieron.
La familia permanece junto al joven mientras espera su recuperación. “Él estaba en el lugar y en el momento equivocado”, resumió una de sus tías al referirse a la hipótesis de que los agresores confundieron el blanco.

La protesta terminó con un incendio y otra muerte
Después de confirmarse la muerte de Franco Herrera, alrededor de 200 vecinos se movilizaron para reclamar justicia y exigir una respuesta ante la venta de drogas en el barrio. La protesta comenzó de manera pacífica, pero luego un grupo ingresó en la casa señalada como el presunto búnker, la saqueó y la incendió.
Durante la madrugada siguiente, Cintia Caballero (30) fue perseguida cuando intentaba escapar del lugar y murió después de recibir varias puñaladas. Su pareja también fue atacada y sufrió heridas de gravedad, mientras el hombre conocido como “Johny” logró escapar.

La secuencia ocurrida entre el ataque a tiros y la represalia dejó así tres personas muertas y otras dos heridas. La Justicia debe determinar quién asesinó a Caballero y si todos los episodios tuvieron como origen la misma disputa vinculada con el narcomenudeo.
Muertos (3): 1) Ariel Macchi (29), falleció en el lugar; 2) Franco Herrera (23), murió en el hospital; y 3) Cintia Caballero (30), asesinada a puñaladas durante la represalia.
Heridos (2): 1) Sebastián Ortíz (25), internado y estable tras recibir varios disparos; y 2) la pareja de Cintia Caballero, herida durante el ataque posterior.}

Una disputa por la venta de drogas
Fuentes de la investigación consideran que detrás de los hechos existiría una pelea entre pequeños grupos dedicados a la venta de drogas. En principio, descartaron la intervención de una organización de gran escala y apuntaron a una disputa territorial entre vendedores de la zona.
Una semana antes de la balacera, integrantes de un grupo conocido como “Los Paisa” habrían irrumpido a tiros en la misma vivienda y golpeado a “Johny” y a su pareja. Según la reconstrucción preliminar, les exigieron que dejaran de comercializar drogas en el barrio.
“Esto es un supermercado. Ves cómo hacen fila, cómo compran, todo”, describió Javier, uno de los vecinos. La Policía había solicitado un allanamiento de la propiedad a partir de las denuncias sobre el funcionamiento de un supuesto búnker, pero la medida no había sido autorizada por la Justicia.
En otros procedimientos realizados durante los últimos meses en la zona de El Paraná, los efectivos habían secuestrado cientos de envoltorios con pasta base y cocaína. Los investigadores analizan si esos operativos guardan alguna relación con el grupo señalado por el ataque.

La causa no tiene detenidos, aunque la Policía de Florencia Varela y la Justicia insumen recursos millonarios
Hasta el momento no hay detenidos por el doble homicidio de Macchi y Herrera, el ataque contra Ortiz; ni por el asesinato de Caballero. Tampoco fueron identificados oficialmente los cuatro ocupantes de la Volkswagen Suran. O sea que están en cero.
El pacto de silencio instalado en el barrio constituye uno de los principales obstáculos para la investigación. Los vecinos evitan identificar al autor del ataque contra la mujer y tampoco quieren aportar información sobre los grupos que disputarían el control de la venta de drogas.
El temor a posibles represalias ya había impedido reunir testimonios en investigaciones anteriores. Ahora la fiscalía intenta reconstruir una trama que comenzó con tres amigos acribillados aparentemente por error y terminó, dos días después, con una vivienda incendiada y una tercera muerte.





