por qué ganamos
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Fernando Torrillate*

En las recientes elecciones generales en Morón logramos revertir la derrota sufrida el 13 de agosto, cuando Unión por la Patria quedó detrás de Juntos por el Cambio a una distancia de 1,7 puntos porcentuales en la categoría Intendente. Entre las PASO y el 22 de octubre ocurrieron algunas cosas, se tomaron algunas decisiones y desplegamos algunas acciones que explican, en gran medida, nuestro triunfo en los comicios generales por más de 12 puntos sobre la propuesta del macrismo.

Usted…, preguntará por qué ganamos. Los mencionaré sin orden de relevancia y sin ocultar mi pertenencia al espacio que gobierna y que resultó ganador de estos comicios.

Massa y su capacidad de romper la tendencia de Alberto

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Entre una y otra elección, se dieron algunos reacomodamientos a nivel nacional que impactaron en nuestro distrito. El cambio de estrategia comunicacional de UP, pero sobre todo las decisiones político-institucionales de Sergio Massa favorecieron enormemente la mejor performance que tuvimos en octubre.

Medidas económicas como el Compre sin IVA o la quita de Ganancias, entre otras, significaron mejoras directas en los bolsillos de miles de familias moronenses y alteraron favorablemente el humor social. El beneficio electoral de esa recomposición fue doble: por un lado, Massa apareció como capaz de mejorar el poder de compra de los salarios golpeados por la inflación. Pero, además, esa condición de candidato ministro eficaz (a pesar de la suba de precios) lo construyó como un dirigente político que no solo prometía cambios, sino que era capaz de llevarlos a cabo inmediatamente, recuperando el valor de la palabra oficial.

También se empezó a percibir entre las PASO y las generales el deterioro de las opciones de derecha. Milei detuvo fuertemente el crecimiento como producto de su alta e innecesaria exposición con declaraciones agresivas y proyectos delirantes. Bullrrich parecía imposibilitada de interpelar al electorado más blando que no la había acompañado en la interna, pero tampoco podía crecer mucho en el más duro, que se encontraba seducido por La Libertad Avanza. Los dos opositores se mostraron (y se muestran) como incapaces de organizar una estrategia funcional y aparecer como una alternativa superadora del presente.

Tanto los termómetros de la política como la sensación térmica indicaban que Massa subía, Milei se estancaba y Bullrrich caía. Ese escenario se nos presentaba ideal para revertir los 4 mil votos de diferencia que nos dejaron debajo de Juntos por el Cambio en las primarias, sin temor a que las garras de La Libertad Avanza se posaran sobre el Palacio Municipal. Y un escenario así de esperanzador alimenta la energía militante imprescindible para interpelar a la sociedad.

Se decía paloma y se disfrazó de halcón; pero le comió las alas el león

El dirigente opositor con mayor conocimiento en Morón es el exintendente Ramiro Tagiaferro. Su paso por el Municipio lo hizo conocido pero los déficits de gestión tiñeron de marrón esa fama. El temor a una derrota probable extinguió cualquier chance de que él fuera por un repechaje en Morón. De modo que Ramiro respaldó a su amigo, vecino y compañero Leandro Ugartemendia, un ex rugbier y actual concejal sin experiencia eficiente de gestión y poco destello en el Concejo Deliberante, donde se sienta desde hace 6 años.

El edil de Castelar norte se alistó rápido entre las “palomas” que volaban tras el candidato a presidente Horacio Rodríguez Larreta, línea en la que también militó Tagliaferro y su otrora esposa, vecina y gobernadora, María Eugenia Vidal. Pero no fue el único candidato cambiemita en Morón. De la mano de un discurso más duro se le animó su compañera de bancada Analía Zappulla, una concejal de Patricia Bullrrich muy cercana a Gerardo Millman, con quien trabaja su marido.

La campaña del macrismo fue pareja, sin sobresaltos, muy llena de operaciones en las redes sociales tratando de explotar la inseguridad y con escasa presencia en la vía pública. No faltaron fakenews y algo de notas pagas en medios nacionales, que desde UP respondimos debidamente. Todo con baja intensidad, por el poco volumen público de ambos candidatos.

Finalmente, en las PASO locales se impuso Ugartemendía por mil votos, y Zappulla volvió masticando rabia a su nido, tras no lograr quedarse en la boleta de octubre con los halcones Bullrrich y Grindetti.

Así las cosas, “El Vasco” –ya candidato a intendente de la fuerza más votada en las primarias- se encontró con tres problemas: 1) la falta de apoyo de los “halcones” locales; 2) la necesidad de extremar su discurso para sintonizar más con la exministra de Seguridad y 3) el cierre del grifo de financiamiento que venía por el ya devaluado y deprimido Rodríguez Larreta.

Sin plata, con poco conocimiento, militancia enojada y un discurso que se diluía por derecha, Ugartemendia intentó instalarse vía denuncias públicas -casi todas vinculadas al tema inseguridad-, el remanido proyecto del Aeropuerto de El Palomar y algún respaldo modesto del intendente paseador Diego Valenzuela, de Tres de Febrero.

En los días previos al 22 de octubre, dado el declive de la performance de Bullrrich, el candidato paloma, devenido halcón sin alas, avaló una estrategia ineficaz de corte, reparto de boletas de otras fuerzas con su candidatura e introducción de boletas de UP sin Ghi en el cuarto oscuro.

El corte apadrinado por Ugartemendia le sirvió, pero solo para restarle votos a Bullrrich, no para mejorar su performance de agosto. De los 65.500 respaldos que el par de concejales habían sumado en las PASO, el ex jugador de Matreros consiguió retener 64.400. Pero de los 66.600 que Bullrrich y Larreta habían logrado en Morón, Pato solo pudo quedarse con menos de 62 mil. Si se lo ve en porcentajes, el panorama es peor: el macrismo se había impuesto en las PASO, en la categoría Intendente, con el 36,36% de los votos y quedó segundo en las generales con 31,55%. En el tramo Presidenciales, consiguió 34,33% en agosto y cayó a 29,15% en octubre.

¿Por qué tanta diferencia porcentual si la cantidad de electores no se redujo tanto, al menos para intendente? Porque el número de votantes fue mucho mayor y no pudo cooptarlo Juntos.

Por su parte, Milei no tuvo un gran desempeño local en las PASO. Su candidato local Ariel Diwan es un joven productor televisivo y martillero, con fama ya diluida en el mundo de los chimentos. La población de Morón no lo conoce, como a la mayoría de los dirigentes locales, con la excepción de quienes son o fueron intendentes. Pero es contrafáctico afirmar que un candidato de La Libertad Avanza con más conocimiento hubiera logrado subir el 21,9% que Diwan consiguió en las primarias.

Su campaña fue modesta, sin presencia mediática y tenue en la vía pública. Montó a pelo del caballo ganador y esperó ser beneficiario del crecimiento de Milei, que tampoco descolló en las PASO (el libertario orilló 22 puntos y medio en Morón).

A diferencia de Ugartemendia, Diwan no promovió el corte. Pero el tijeretazo se dio al revés que en JxC. El productor televisivo perdió 2.200 votos en las generales, mientras que el economista despeinado sumó 4.300.

Usted…, preguntará por qué ganamos

El batacazo local lo dimos, sin dudas, desde Unión por la Patria. En la categoría Intendente, pasamos de menos de 65.500 votos a más de 89.300. Es decir, aumentamos más de un tercio de lo conseguido en las primarias. En porcentajes, pasamos de estar segundos con el 34,1% a quedar primeros con el 43,8%.

De la mano de una campaña intensa y mucha recorrida por el distrito, nuestro candidato Lucas Ghi apareció como una figura pública con acción, propuestas y mucha cercanía. Si bien hubo algo de corte a favor del candidato local de UP, no se destacó por encima de lo que ocurre en cualquier municipio. Y tampoco afectó el desempeño local de Massa: UP había logrado 58.400 votos (30%) en las primarias y subió hasta más de 85.700 (40,4%).

¿De dónde salieron esos nuevos respaldos que conseguimos en Morón? Indudablemente, el mayor caudal vino de votantes que no habían participado en las PASO. Veamos.

De los casi 290 mil moronenses en condiciones de votar, en agosto se presentó solo el 68%, mientras que en octubre lo hizo el 76,3%. Nominalmente, significa que el 22 de octubre se presentaron a las mesas de votación alrededor de 24 mil personas más que el 13 de agosto. Curiosamente, UP Morón logró en las generales 24 mil votos más que en las PASO. No significa que todos y todas los nuevos votantes lo hicieron por Lucas, Axel y Massa, pero algo de eso pasó.

Si se analiza cuáles fueron los barrios en los que más aumentó el porcentaje de votantes se verá que es en aquellos donde mejor desempeño tuvo UP y peor le fue a JxC y LLA. Se trata de los barrios más populares, los de nivel socioeconómico medio y bajo. En esos barrios de laburantes es donde se había registrado el mayor ausentismo en las PASO, en contraste con los rincones donde habitan los moronenses con más recursos.

¿Qué pasó entre una elección y otra para que esos sectores se sintieran llamados a votar? Es difícil ser concluyente. Se puede especular que hubo motivos para hacerlo; algunos de orden simbólico (como el temor al triunfo de la derecha negacionista o la valoración a Lucas y el Gobierno local) y otros de orden material (como la mejora del poder adquisitivo por la quita del IVA o de Ganancias, la concreción de obras como las cloacas o el miedo a tener que pagar servicios de Salud si triunfaba Milei).

Pero más allá de esos cálculos que merecen otra reflexión, lo que sin dudas hubo en Morón es una comunicación concreta y personalizada de esos motivos materiales y simbólicos que conducen a la adhesión o el rechazo de las propuestas electorales. Es decir, la población de Morón se enteró por qué había que ir a votar, más allá de la obligación legal.

Unión por la Patria cuenta en el distrito con un despliegue territorial amplísimo, fruto de una presencia geográfica muy grande, con muchas organizaciones y partidos involucrados. Su participación excede los tiempos electorales. Pero desde julio, esa militancia estuvo muy activa con acciones concretas y planificadas, destinadas a interpelar a la sociedad y conseguir el voto de los electores.

Con una fugaz pausa luego de las PASO, el trabajo militante apuntó -en esta última etapa- a contactar y convencer a quienes no habían ido a votar el 13 de agosto. Se le dieron motivos para hacerlo el 22 de octubre y llevar a las urnas la boleta de UP. Tanto en esos vínculos personalizados como en los contactos más generales en la vía pública, las y los militantes se sirvieron de insumos diversos en los que se promocionaron propuestas y candidatos y se destacaron las acciones que desarrolla el Gobierno local, sin desatender los avances logrados con Axel y las propuestas-acciones de Massa. Había mucho que mostrar y contar, y se hizo.

La tarea militante fue complementada con una estrategia propagandística metódica y profesionalizada, diseñada por el Comité de Campaña que comandó el ex intendente, presidente de Nuevo Encuentro y referente nacional kirchnerista Martín Sabbatella, en articulación con la dirigencia de todas las fuerzas de UP. Desde allí, con la experiencia de muchas campañas y la asistencia de dos agencias, se debatieron, diseñaron, corrigieron y aprobaron todos los pasos que se dieron a partir de mediados de año, desde la producción y distribución de afiches, volantes y piezas audiovisuales hasta la organización de actos, recorridas, plenarios, instalación de mesas, relevamientos y jornadas puerta a puerta. No faltaron estudios de opinión pública y, por supuesto, la mirada perspicaz de las y los responsables del territorio, capaces de recoger y sintetizar las necesidades y demandas y el clima social en cada barrio.

La ejecución de la campaña por parte de la militancia fue precisa y sistemática en ambas instancias, pero en el período previo a la elección del 22 fue especialmente rigurosa y concentrada en los barrios más populares, donde UP tenía más chances de revertir lo que ocurrido en las PASO.

La mejora generalizada de la imagen de Massa auguraba una levantada de Ghi, al mismo tiempo que la caída de Bullrrich pronosticaba un declive de Ugartemendia. Todos los cálculos hacían prever que el 1,7% en contra sufrido en agosto se transformaría en 3 ó 4 puntos a favor en la elección de octubre, repitiendo un resultado similar al de 2019, cuando el Frente de Todos recuperó el distrito por ese porcentaje y dejó en la calle a Tagliaferro y su troupe. Pero el esfuerzo militante, sumado a los aciertos de la gestión de Massa en Economía y de Axel Kicillof en la gobernación, el muy buen perfil de Lucas y el despliegue comunicacional intenso y profesionalizado, obraron el “milagro” de más del 12% con el que UP se impuso a JxC en tierras de El Gallo.

¿Qué hubiera ocurrido si Milei no se subía a esta contienda electoral o si el candidato del macrismo era Larreta en lugar de Bullrrich? Esas proyecciones contrafácticas entran en el universo de las hipótesis incomprobables en las que habitan otras candidaturas y otros contextos, que no son los que efectivamente se dieron en agosto y octubre. Lo que está claro es que, en estas circunstancias y con estos jugadores en la cancha, UP Morón desarrolló las estrategias más efectivas para conseguir el resultado esperado; lo cual no solo nos permitirá continuar gobernando el distrito, sino que supone un aporte nada despreciable para el triunfo de nuestro candidato a presidente en el ballotage de noviembre.

* Secretario de Comunicación del Municipio, Secretario General de Nuevo Encuentro nacional e integrante del Comité de Campaña de UP Morón

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