Todas las estrategias de Vidal y el G4 para ganar 2019

Todas las estrategias de Vidal y el G4 para ganar 2019. La Gobernadora María Eugenia Vidal enfrenta la batalla más difícil: su reelección. Todo indica hasta el momento que no tiene un rival definido aunque ya hay tres precandidatos del lado del peronismo: Axel Kicillof (ex Economía), Verónica Magario (intendenta de La Matanza) y Martín Insaurralde (intendente de Lomas de Zamora).

Vidal, junto al G4 de Cambiemos, diseña la estrategia electoral 2019. El G4 esta compuesto por los “miembros fundadores” de Cambiemos Provincia de Buenos Aires y son los intendentes: Jorge Macri (Vicente López), Ramiro Tagliaferro (Morón), Julio Garro (La Plata) y Néstor Grindetti (Lanús).

Los cinco conforman la Mesa Chica de la Provincia de Buenos Aires y tienen su anclaje con Ciudad de Buenos Aires directamente a través de Horacio Rodríguez Larreta (Jefe de CABA).

Este es uno de los tantos cortes que tiene Cambiemos. Un espacio redondo y dinámico que se maneja cara a cara y la diaria vía whatsapp.

En total, Cambiemos controla 69 municipios puros, o sea, del PRO. Y desde ahí sabe que puede traccionar con vehemencia.

Pero hay municipios claves que no se pueden perder como Morón (Ramiro Tagliaferro), Pilar (Nicolás Ducoté), San Isidro (Gustavo Posse), San Miguel (Jaime Méndez), Tres de Febrero (Diego Valenzuela), San Nicolás (Ismael Passaglia), Lanús (Néstor Grindetti), Quilmes (Martiniano Molina), La Plata (Julio Garro), General Pueyrredón (Carlos Arroyo) y Bahía Blanca (Héctor Gay).

De estos 11 municipios, solo peligran dos: el Tres de Febero de Diego Valenzuela en donde el curtismo es muy fuerte (por Hugo Curto) y la Mar del Plata de Carlos Arroyo de mala gestión.

Por otro lado, de estos once municipios, 9 no votan al peronismo y equilibran la balanza de la Tercera Sección Electoral en donde la tradición es inversamente proporcional.

Qué hacer entonces con municipios de tradición peronista como La Matanza (Verónica Magario), Lomas de Zamora (Martín Insaurralde), Berazategui (Patricio Mussi) o los de la Primera Sección Segundo Cordón como Merlo (Gustavo Menéndez), Moreno (Walter Festa) o José C. Paz (Mario Ishii), todos gobernados por el peronismo y de gran caudal electoral.

La solución de Vidal y el G4 es poner candidatos de peso. El ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, será el hombre de Cambiemos en La Matanza para ganar o achicar diferencia. Lo mismo Claudia Asseff en Moreno; Juan José Gómez Centurión (hijo) en Merlo; Gabriel Mercuri (hijo) en Lomas de Zamora; Ricardo Giacobbe en Berazategui, y Ezequiel Pazos en José C. Paz.

También para ganar o achicar diferencias, el vidalismo diseñó fortalecer candidatos en Avellaneda donde vuelve a jugar como en 2015, la senadora nacional Gladys González contra Jorge Ferraresi (Unidad Ciudadana). El ministro de Desarrollo Social Bonaerense Santiago López Medrano en el San Martín de Gabriel Katopodis (Unidad Ciudadana – PJ), Lucas Delfino en el Hurlingham de Juan Zabaleta y Gabriel Pozzuto o Gastón Di Castelnuovo en el Ituzaingó de Alberto Descalzo.

Candidatos con respaldo de la Gobernación es uno de los tres puntos de la estrategia electoral.

Le siguen eliminar las PASO para quitarle al peronismo la herramienta que puede unificarlo. Sino hay PASO, el peronismo en todas sus versiones (Frente Renovador, Alternativa Federal y Unidad Ciudadana) deberán realizar una interna partidaria que deberá costearla el mismo espacio.

Y, el tercer punto, es desdoblar las elecciones en la Provincia de Buenos Aires.

O sea, poner fecha para elegir Gobernadora/o e intendentes y luego Presidente de la Nación.

Vidal es número puesto. Hoy es la dirigente con mayor imagen positiva y si bien le resta el Presidente Mauricio Macri el diferencial aún le da cero.

El objetivo es elegir primero el cargo a gobernador y asegurarse la Provincia de Buenos Aires y luego, con un repunte económico de por medio, elegir Presidente de la Nación para que Mauricio Macri gobierne un mandato más.