El Concejo Deliberante de Ituzaingó, presidido por Juan Manuel Alvarez Luna, junto con la Secretaría de Cultura y Educación del Municipio de Ituzaingó, convocó a vecinos, vecinas y organizaciones de la región a participar del II Foro de la Comunidad de Ituzaingó.
El encuentro se realizará el domingo 6 de septiembre de 2026, a las 18:00, en la Sala de Sesiones “Gral. Don José de San Martín” del Concejo Deliberante y tendrá como objetivo debatir las distintas propuestas para homenajear a Carlos “Indio” Solari, quien durante años estuvo estrechamente vinculado con Parque Leloir.

Un foro para definir cómo homenajear al Indio Solari
El propósito central de la convocatoria es generar un espacio democrático y participativo para que vecinos y organizaciones puedan intervenir en la definición de los homenajes y las distintas formas de recordar la vida, la obra y la memoria del músico.
Solari falleció el pasado 5 de junio, a los 77 años, y su figura generó distintas iniciativas destinadas a mantener presente su legado artístico y cultural.
La convocatoria adquiere además una dimensión particular en Ituzaingó debido al vínculo que el músico mantuvo con Parque Leloir, lugar que eligió como residencia durante una parte importante de su vida.

La autogestión como parte de su legado cultural
Uno de los aspectos destacados por los organizadores es el carácter independiente que atravesó la trayectoria artística del Indio Solari.
Su obra, desarrollada históricamente desde la autogestión y mediante una particular relación con su público, se convirtió en una referencia dentro de la cultura independiente argentina.
La cantidad de propuestas y consultas surgidas espontáneamente entre vecinos y organizaciones de Ituzaingó y otros puntos de la región llevó a impulsar este II Foro de la Comunidad como una herramienta institucional destinada a ordenar, debatir y canalizar esas iniciativas.

Qué ocurrirá con las propuestas que presente la comunidad
Las ideas, proyectos y propuestas surgidas durante el encuentro no quedarán limitadas al debate del domingo.
Según establece la convocatoria, posteriormente serán abordadas por el Concejo Deliberante de Ituzaingó y el Departamento Ejecutivo Municipal, que tendrán a su cargo analizar las alternativas para avanzar en su formalización e implementación efectiva en el distrito.
De esta manera, el Foro funcionará como la instancia participativa inicial de un proceso que luego deberá continuar dentro de los ámbitos institucionales del Municipio.

El Foro funcionará como una sesión parlamentaria
La actividad tendrá una dinámica particular: el II Foro de la Comunidad se desarrollará siguiendo las pautas correspondientes a una sesión parlamentaria ordinaria.
El mecanismo permitirá ordenar las intervenciones y la presentación de propuestas de quienes se hayan registrado previamente como foristas.
El debate se realizará, además, en el marco de la segunda edición de la Feria Regional de Industrias Culturales y Creativas, que este año tendrá como eje conceptual “Industrias culturales en el barrio: comunidad, trabajo y desarrollo cultural en el territorio”.

Cómo participar del II Foro de la Comunidad
La convocatoria es abierta y cualquier persona podrá acercarse al Concejo Deliberante para presenciar el encuentro.
Existe, sin embargo, una diferencia para quienes pretendan intervenir directamente durante el Foro. Los ciudadanos y representantes de instituciones que quieran hacer uso de la palabra y presentar formalmente sus propuestas deberán haberse registrado previamente como foristas.
La inscripción presencial se realiza a través de la Mesa de Entradas del Concejo Deliberante de Ituzaingó, donde los interesados pueden tomar vista del expediente HCD 17217/2026, registrarse y adjuntar la documentación vinculada con la propuesta que quieran presentar.

El plazo para inscribirse como forista
De acuerdo con la convocatoria oficial, el registro de foristas permaneció habilitado hasta el jueves 3 de septiembre de 2026, a las 18:00.
Esto significa que el plazo para anotarse como expositor ya finalizó, aunque la convocatoria establece que el Foro permanece abierto al público que quiera asistir y presenciar el encuentro.
La cita será finalmente este domingo 6 de septiembre, a las 18:00, en la Sala de Sesiones “General Don José de San Martín” del Honorable Concejo Deliberante de Ituzaingó, donde la comunidad tendrá la oportunidad de comenzar a definir institucionalmente de qué manera quedará plasmado en el distrito el recuerdo y el legado cultural de Carlos “Indio” Solari.

Del nacimiento en Paraná a una vida que terminó en Parque Leloir
Carlos Alberto «Indio» Solari nació el 17 de enero de 1949 en Paraná, Entre Ríos, aunque su relación con esa ciudad fue breve. Su familia se trasladó cuando él era muy pequeño y pasó un período en Santa Fe antes de establecerse en La Plata, ciudad en la que transcurrieron prácticamente toda su infancia, adolescencia y primera juventud. Allí comenzó a formarse el universo cultural que más tarde aparecería en sus canciones: literatura, historietas, ciencia ficción, dibujo, poesía beat y música.
Hijo de José Solari y Celina Estelita Choy, estudió en La Plata y tuvo una temprana inclinación por el dibujo y las artes visuales. Pasó por Bellas Artes, aunque no completó esos estudios. En aquella etapa leía a autores como Jack Kerouac y Lawrence Ferlinghetti y desarrollaba una relación con el arte mucho más amplia que la estrictamente musical.

Valeria del Mar: cuatro años decisivos antes de Los Redondos
Alrededor de 1970 dejó La Plata y se instaló durante una etapa prolongada en Valeria del Mar, localidad costera donde su familia tenía vínculos desde años antes. El propio Solari calculó que aquella vida en la costa duró «cuatro años, como mínimo». Allí administró el pequeño hotel Alex, montó una panquequería, realizó trabajos ocasionales y participó de un ambiente bohemio que sería decisivo en su formación artística.
Fue también en Valeria del Mar donde realizó algunas de sus primeras experiencias musicales rudimentarias. Con una guitarra, dos grabadores y hasta un balde utilizado como recurso de percusión registró canciones propias. Entre aquellas composiciones primitivas apareció «Aquella solitaria vaca cubana», que muchos años después se transformaría en una pieza conocida del universo ricotero.
Su ingreso a la música, por lo tanto, no respondió al recorrido tradicional de quien estudia un instrumento, forma una banda y busca una compañía discográfica. Solari llegó desde la literatura, la experimentación, el dibujo, las experiencias contraculturales y la creación colectiva. Esa combinación terminaría definiendo toda su obra.

El encuentro con Skay y el nacimiento de Patricio Rey
El vínculo artístico fundamental apareció a través de la familia Beilinson. Solari había trabajado y compartido proyectos creativos con Guillermo Beilinson, hermano de Eduardo «Skay» Beilinson. De esa relación surgieron trabajos audiovisuales y textos que Skay comenzó a musicalizar.
Hacia 1976, Solari, Skay Beilinson, Carmen «La Negra» Poli Castro y otros músicos vinculados a la experiencia cultural platense comenzaron a darle forma a lo que se convertiría en Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Su debut en vivo junto a Skay se remonta al Teatro Lozano de La Plata y el 7 de enero de 1978 ya aparece documentada una actuación bajo el nombre de Patricio Rey en el bar El Polaco, en Salta.
Aquellos primeros Redondos eran muy distintos de la banda de rock que alcanzaría estadios durante los años 90. Los espectáculos mezclaban música, teatro, monólogos, performances y personajes. Con el tiempo, el componente musical fue ganando centralidad y la formación comenzó a estabilizarse.

«La bestia pop», el primer gran éxito
El primer álbum llegó recién en 1985. Se llamó Gulp! y marcó el comienzo de una discografía que transformaría al grupo en uno de los mayores fenómenos de la historia del rock argentino.
Dentro de ese disco apareció «La bestia pop», considerada el primer gran hit de Los Redondos. El tema fue compuesto por la dupla Solari-Beilinson, con la voz del Indio y la guitarra de Skay como elementos centrales. A partir de allí, la convocatoria que hasta ese momento pertenecía fundamentalmente al circuito underground comenzó a expandirse.
El segundo álbum, Oktubre, de 1986, terminó de instalar al grupo mucho más allá del circuito alternativo y construyó buena parte de la estética que posteriormente sería identificada como «ricotera».

Los discos que grabó con Los Redondos
Con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Solari participó en nueve trabajos de estudio, si se considera Lobo suelto-Cordero atado como un álbum doble, además del registro en vivo En directo.
La secuencia fue: Gulp! (1985); Oktubre (1986); Un baión para el ojo idiota (1988); ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado (1989); La mosca y la sopa (1991); En directo (1992, en vivo); Lobo suelto-Cordero atado (1993, álbum doble); Luzbelito (1996); Último bondi a Finisterre (1998) y Momo Sampler (2000).
Es decir, dependiendo de si se contabilizan los dos volúmenes de Lobo suelto-Cordero atado por separado y se incorpora el álbum en vivo, las discografías suelen hablar de 10 u 11 discos físicos, pero fueron nueve proyectos de estudio originales.

De los teatros a Huracán, Racing y River
El crecimiento de Los Redondos fue progresivo y, sobre todo, se produjo con una característica excepcional: sin depender de la promoción tradicional de los grandes medios ni de las estructuras habituales de la industria discográfica.
En 1994, dos actuaciones en el estadio de Huracán reunieron unas 80.000 personas en conjunto. Cuatro años después, las dos noches de Racing Club, en diciembre de 1998, llevaron alrededor de 90.000 a 100.000 espectadores.
El salto definitivo llegó el 15 y 16 de abril de 2000, cuando Los Redondos tocaron durante dos noches en el estadio de River Plate. Entre las dos jornadas asistieron aproximadamente 140.000 personas. Hasta entonces fueron los conciertos más multitudinarios de la banda.

Parque Leloir, su casa, su familia y Luzbola
Para fines de los años 90, el Indio ya estaba instalado en Parque Leloir, en el partido de Ituzaingó. Allí construyó uno de los elementos fundamentales de la etapa final de Los Redondos y de toda su carrera posterior: Luzbola, su estudio privado de grabación.
Una entrevista de Rolling Stone realizada en 2000 describía la vivienda como una casa que había pertenecido al casco de una antigua estancia fragmentada y señalaba que allí vivían Solari, Virginia y, por entonces, también la madre del cantante. En un edificio independiente funcionaban Luzbola, el estudio, y «Luzbulo», su espacio creativo. La propiedad estaba ubicada en el sector de Haras Myriam, Parque Leloir.
No hay documentación suficientemente sólida que permita afirmar un año exacto de mudanza. Puede establecerse que estaba allí desde fines de la década de 1990 y con certeza en 2000, y permaneció en Parque Leloir hasta su muerte en Junio de 2026. Por lo tanto, vivió en la zona al menos unos 26 años y probablemente entre 27 y 29 años.
El núcleo familiar más conocido del músico estuvo formado por tres personas: el Indio, Virginia Mones Ruiz y Bruno Solari. Solari y Virginia se casaron a fines de los años 80 y en 2000 nació Bruno, su único hijo.
La familia llevó durante décadas una vida especialmente reservada en Parque Leloir. Esa decisión resultaba coherente con el comportamiento público de Solari, quien evitaba apariciones sociales, programas televisivos y buena parte del circuito habitual de celebridades.
El final de Los Redondos y el comienzo de otra historia
Patricio Rey realizó su último concierto el 4 de agosto de 2001, en el estadio Chateau Carreras de Córdoba. Poco después, la relación artística entre Solari y Skay llegó a su final y el grupo dejó de funcionar.
La separación no significó el retiro del Indio. Tras algunos años sin presentaciones comenzó a desarrollar material en Luzbola y creó su segundo gran proyecto: Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.}

Los cinco discos de Los Fundamentalistas
Con Los Fundamentalistas, el Indio publicó cinco discos de estudio: El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel) (2004); Porco Rex (2007); El perfume de la tempestad (2010); Pajaritos, bravos muchachitos (2013) y El ruiseñor, el amor y la muerte (2018). En 2015 apareció además En concierto, registro en vivo de esta etapa.
El nuevo proyecto demostró algo que resultaba difícil de imaginar después de Los Redondos: el Indio podía convocar todavía más público como solista que con la banda que lo había convertido en una figura nacional.

Los recitales más grandes del Indio
La nueva etapa comenzó con dos conciertos en el Estadio Ciudad de La Plata, el 12 y 13 de noviembre de 2005, con alrededor de 50.000 personas por noche.
En septiembre de 2013, el autódromo de San Martín, Mendoza, reunió aproximadamente 120.000 personas. Para entonces ya se hablaba de uno de los conciertos pagos más multitudinarios realizados por un artista argentino.
El 12 de abril de 2014, el Hipódromo de Gualeguaychú elevó todavía más la marca: más de 170.000 espectadores. La ciudad, que tenía una población muy inferior a la cantidad de visitantes recibidos durante aquel fin de semana, quedó literalmente transformada por la llegada de seguidores.
Y el récord absoluto llegó el 11 de marzo de 2017 en Olavarría. Las estimaciones oscilaron entre 200.000 y 300.000 personas, con una cifra habitualmente situada por encima de las 250.000. Fue el último recital que Solari dio personalmente sobre un escenario y terminó además marcado por la tragedia: dos asistentes murieron durante aquella jornada.

¿Cuántos recitales dio el Indio Solari?
Una reconstrucción publicada después de su muerte contabilizó 233 presentaciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota entre 1977 y 2001.
Como solista, Solari realizó 18 presentaciones presenciales aproximadamente entre 2005 y Olavarría 2017, por lo que puede hablarse de alrededor de 250 actuaciones en vivo con él físicamente sobre el escenario, sin contabilizar ensayos, apariciones especiales ni los espectáculos posteriores de Los Fundamentalistas en los que participó mediante grabaciones o imágenes virtuales.
Si se incorporan también las actuaciones posteriores vinculadas a Los Fundamentalistas y las intervenciones virtuales del Indio, algunas cronologías del universo ricotero llegan a 284 conciertos hasta 2026. Esa cifra, sin embargo, no significa que Solari haya cantado personalmente en todos ellos.
La tercera banda: El Mister y los Marsupiales Extintos
Su tercera gran experiencia creativa fue El Mister y los Marsupiales Extintos, proyecto presentado públicamente en 2022. A diferencia de Los Redondos y Los Fundamentalistas, no se estructuró alrededor de una extensa actividad de conciertos sino fundamentalmente del trabajo de estudio.
Solari publicó bajo ese nombre canciones como «De las ventajas de caminar dormida», «Ken Kesey», «Otra ruta desierta», «El tío Jack», «Falta tan poco para nada», «Novedades obsoletas del Kamarada Amor», «Cantar de la mala salud», «Poco-Loco», «El muerto Giménez» y «Réquiem alegre», entre otras. No llegó a editar con el proyecto un álbum tradicional equivalente a los discos de sus dos etapas anteriores.
Por eso, si se toman sus grandes formaciones propias, el Indio encabezó tres proyectos centrales: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y El Mister y los Marsupiales Extintos.

Las canciones que quedaron
Elegir «los mejores temas» del Indio es inevitablemente subjetivo, pero existe un núcleo de canciones que quedó instalado en la cultura popular argentina. Entre las más reconocidas de Los Redondos aparecen «Ji ji ji», «La bestia pop», «Juguetes perdidos», «El pibe de los astilleros», «Un ángel para tu soledad», «Vencedores vencidos», «Un poco de amor francés», «Motor psico», «Preso en mi ciudad», «Masacre en el puticlub» y «Vamos las bandas». La propia Secretaría de Cultura de la Nación destacó ese grupo de clásicos al despedirlo.
A ellos pueden agregarse «Todo un palo», «Queso ruso», «Mi perro dinamita», «Fuegos de octubre», «Mariposa Pontiac», «Me matan Limón», «Luzbelito y las sirenas», «Tarea fina», «Gualicho» y «Nuestro amo juega al esclavo».
De su etapa solista quedaron especialmente identificadas canciones como «El tesoro de los inocentes», «Nike es la cultura», «Flight 956», «Porco Rex», «Veneno paciente», «Pabellón Séptimo» y «Había una vez», entre otras.
«Ji ji ji» y el pogo más grande del mundo
Ninguna canción terminó representando tanto el vínculo colectivo entre Solari y su público como «Ji ji ji», publicada originalmente en Oktubre. Durante décadas se convirtió en el cierre ritual de sus actuaciones.
De allí surgió la expresión «el pogo más grande del mundo»: decenas y luego cientos de miles de personas saltando simultáneamente durante el riff de la canción. El fenómeno alcanzó dimensiones extraordinarias en River, Tandil, Mendoza, Gualeguaychú y finalmente Olavarría.
Qué dejó el Indio en los jóvenes y en varias generaciones
El legado de Solari excedió ampliamente un catálogo de canciones. Junto con Los Redondos instaló en el rock argentino una particular cultura de autogestión, independencia artística y distancia respecto de las reglas tradicionales de la industria musical. La banda produjo y administró buena parte de su propia obra y convirtió esa independencia en parte de su identidad.
También creó un lenguaje. Expresiones provenientes de sus letras comenzaron a aparecer en banderas, paredes, tatuajes, remeras, tribunas de fútbol y conversaciones cotidianas. «El futuro llegó hace rato», «Todo preso es político», «Violencia es mentir», «El lujo es vulgaridad» o «Vivir solo cuesta vida» adquirieron una existencia independiente de las canciones que las contenían.
Su público desarrolló además una identidad que atravesó generaciones. Los primeros seguidores de los años 80 llegaron a los recitales de la década de 2010 acompañados por hijos e incluso nietos. La llamada «misa ricotera» dejó de ser únicamente un concierto para transformarse en un ritual de desplazamiento colectivo: viajar cientos de kilómetros, acampar, levantar banderas y encontrarse con personas provenientes de todo el país.
Esa transmisión generacional explica que su muerte no haya producido solamente la reacción de quienes habían vivido el nacimiento de Los Redondos. También lo despidieron personas que nacieron cuando la banda ya se había separado.
Los últimos años en Parque Leloir
El Indio había confirmado públicamente en Tandil, en 2016, que padecía Parkinson. La enfermedad fue limitando progresivamente su actividad y después del concierto de Olavarría de 2017 dejó las presentaciones presenciales, aunque siguió componiendo y grabando en Luzbola, su estudio de Parque Leloir.
Continuó publicando canciones y participando a distancia de proyectos de Los Fundamentalistas. El 15 de mayo de 2026, apenas veinte días antes de su muerte, tuvo una de sus últimas apariciones públicas mediante un mensaje grabado con motivo del Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad de Buenos Aires.
La muerte del Indio Solari en Parque Leloir
Carlos Alberto Solari murió durante la madrugada del viernes 5 de junio de 2026, a los 77 años, en su casa de Parque Leloir. La autopsia determinó que sufrió un accidente cerebrovascular hemorrágico.
De ese modo, su vida terminó en el mismo lugar desde el cual había construido durante décadas buena parte de su obra: Parque Leloir, donde además de su casa estaban su estudio, sus instrumentos, sus libros, sus dibujos y el centro creativo desde el que produjo tanto la última etapa de Los Redondos como sus proyectos posteriores.
Una despedida de dimensiones excepcionales
La despedida pública se realizó en el Polideportivo Municipal José María Gatica de Villa Domínico, partido de Avellaneda. Durante más de 18 horas, una multitud recorrió el lugar para despedirse del músico y las filas llegaron a extenderse por más de ocho kilómetros.
Según estimaciones oficiales del Gobierno bonaerense citadas posteriormente, alrededor de un millón de personas participaron de la despedida y unas 500.000 lograron ingresar a la capilla ardiente. Fue una de las despedidas populares más multitudinarias registradas para una figura de la cultura argentina.
Dónde descansan sus restos
Después de la ceremonia multitudinaria hubo una despedida estrictamente privada en el Cementerio Municipal de Lanús, de la que participaron su viuda Virginia Mones Ruiz, su hijo Bruno y un reducido grupo de personas cercanas.
Por voluntad del propio Solari, sus restos fueron cremados después de que la Justicia autorizara el procedimiento una vez terminados los estudios derivados de la autopsia.
Por lo tanto, no existe una tumba tradicional del Indio Solari. El destino final de sus cenizas no fue informado públicamente por la familia, por lo que no corresponde afirmar que descansan en un cementerio determinado.
Parque Leloir y el lugar del Indio en Ituzaingó
La relación entre Ituzaingó, Parque Leloir y el Indio Solari no fue circunstancial. Durante más de un cuarto de siglo, el músico eligió ese territorio para vivir con su familia, mantenerse alejado de la exposición pública y desarrollar buena parte de su producción artística.
Allí funcionó Luzbola, donde se trabajó en Momo Sampler, último álbum de Los Redondos, y posteriormente en los cinco discos de su etapa con Los Fundamentalistas. Parque Leloir fue simultáneamente su casa, su refugio y uno de los centros de producción de una obra que terminó extendiéndose a varias generaciones.
Por eso, el debate que ahora impulsa el II Foro de la Comunidad de Ituzaingó tiene un componente que excede el homenaje a una figura nacional del rock. Se trata también de determinar de qué manera el distrito incorpora a su propia memoria histórica a un vecino que eligió Parque Leloir para desarrollar casi tres décadas de su vida y que desde allí produjo una parte fundamental de la cultura popular argentina.





