La Justicia dio por cerrada la etapa de instrucción y elevó formalmente a juicio oral la causa penal que pesa sobre Gonzalo Emanuel Grillo, el propietario del concurrido bar y restaurante «El Coliseo» de Ituzaingó, diseñado y construido por el arquitecto y artista local Rubén Díaz.
El dueño del bar gastronómico «El Coliseo» en Ituzaingó, Gonzalo Emanuel Grillo un comerciante y boxeador amateur que tiene 33 años. Su nombre tomó repercusión por la causa judicial que se ganó tras un violento episodio ocurrido el 8 de marzo de 2026 en su local de la calle Barcala 450, Ituzaingó.

Grillo está imputado por haber protagonizado una violenta y desmedida agresión física dentro de su local en marzo pasado, donde atacó de forma intempestiva a dos empleados y a un amigo de ellos.
La causa fue elevada a juicio oral y quedó radicada en el Juzgado en lo Correccional N.º 5 del Departamento Judicial de Morón, tras la investigación de la Fiscalía N.º 1 de Ituzaingó. La calificación informada es “lesiones leves y lesiones graves en concurso real”, con una escala penal de entre uno y siete años de prisión.

El Coliseo Inaugurado en abril de 2022 sobre la calle Barcala al 450 (entre Treinta y Tres y Tres Árboles) y la obra reproduce a escala las arcadas y la fisonomía del monumento romano. El interior incluye pinturas temáticas en 3D, ambientación que evoca el circo romano y espacios diseñados para uso cultural y gastronómico.
Díaz —quien suele autodefinirse como «fantasiólogo»— es el autor de numerosas obras temáticas y réplicas urbanas en el distrito, entre ellas la Torre Eiffel de Santa Rosa, la Torre de Pisa, el Arco del Triunfo y el Obelisco.
El expediente quedó radicado en las últimas horas en el Juzgado en lo Correccional N° 5 del Departamento Judicial de Morón. Si bien aún no se fijó la fecha para el inicio de las audiencias de debate, los tribunales determinaron que el acusado afronte el juicio privado de su libertad, tras desestimar de plano los reiterados planteos de excarcelación interpuestos por su defensa.

Una madrugada de descontrol y secuelas irreversibles
La reconstrucción judicial del caso da cuenta de un ataque repentino ocurrido durante la madrugada del 8 de marzo en el comercio ubicado sobre la calle Barcala al 450, en Ituzaingó.
Sin mediar discusión previa, Grillo desató una ráfaga de golpes contra quienes se encontraban en el salón: dos jóvenes que se desempeñaban laboralmente allí y una amiga que intentó interponerse para frenar la embestida. La violencia del impacto dejó a uno de los agredidos con una triple fractura de mandíbula, lesión de extrema complejidad por la cual debió ser intervenido quirúrgicamente a mediados de abril para que le implantaran tres placas de titanio. Los allegados a los damnificados remarcaron, además, que todos continúan bajo tratamiento interdisciplinario a causa de severos cuadros de estrés postraumático.

Tras el episodio, el sospechoso permaneció en calidad de prófugo durante casi dos meses, eludiendo las órdenes de captura impartidas por los fiscales del caso. La clandestinidad llegó a su fin a fines de abril, cuando efectivos policiales lo interceptaron y apresaron de manera sorpresiva en la puerta de su propio establecimiento gastronómico. Ahora, su destino procesal quedará en manos del tribunal correccional.





