En mayo de 2019, durante la presidencia de Mauricio Macri, el Gobierno argentino anunció su respaldo a la postulación de las seis rutas sanmartinianas ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El proyecto había sido promovido originalmente por el diplomático e historiador Rodolfo Terragno, entonces embajador argentino ante ese organismo internacional.

La iniciativa buscaba que los caminos utilizados por el Ejército de los Andes en 1817 fueran reconocidos como Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad. El argumento central era que los pasos cordilleranos poseen un valor universal excepcional, tanto por el paisaje que atravesaron los soldados como por la relevancia histórica de la campaña encabezada por el general José de San Martín.
Qué ocurrió con la postulación de las rutas sanmartinianas
El Institutoto Nacional Sanmartiniano informó el 25 de mayo de 2019 que las rutas habían ingresado en una instancia preliminar y que la Argentina debía aportar documentación destinada a probar su valor extraordinario universal.
¿Qué es el Instituto Nacional Sanmartiniano?
El Instituto Nacional Sanmartiniano es un organismo dedicado a la investigación histórica y la difusión de la vida, el pensamiento, la obra y el legado del general José de San Martín. También organiza conferencias, actos conmemorativos, publicaciones, exposiciones y actividades educativas.
Fue fundado el 5 de abril de 1933 en la Ciudad de Buenos Aires por el historiador y abogado José Pacífico Otero. Originalmente se denominó Instituto Sanmartiniano y nació como una asociación civil. La fecha fue elegida por coincidir con el 115.º aniversario de la Batalla de Maipú. En 1944, el Estado nacional oficializó la institución. (Decreto 1056/2017)

¿Dónde funciona?
Su sede se encuentra en Mariscal Ramón Castilla 2752, frente a la Plaza Grand Bourg, en el barrio porteño de Palermo. El edificio reproduce, a mayor escala, la casa de Grand Bourg, Francia, donde San Martín vivió durante parte de su exilio. La sede está declarada Monumento Histórico Nacional.
¿Quién lo preside actualmente?
Desde abril de 2026, el presidente es el coronel retirado Hernán Federico Cornut, doctor en Historia y magíster en Estrategia y Geopolítica. Fue designado mediante el Decreto 231/2026 y también preside la Academia Sanmartiniana.
Cornut reemplazó al teniente coronel retirado Claudio Morales Gorleri, quien había asumido en agosto de 2024.
Existe una aclaración indispensable: el anuncio no significó que las rutas fueran declaradas Patrimonio de la Humanidad. Tampoco aparecen, a agosto de 2026, entre los sitios argentinos incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial ni en una lista tentavia.
El anuncio oficial sostenía que el procedimiento debía avanzar hacia una definición en febrero de 2020. Para fortalecer el expediente, el entonces Presidente Macri convocó a historiadores, especialistas, instituciones científicas y organizaciones culturales a reunir antecedentes sobre la campaña y las características del territorio cordillerano.
Ese proceso, no obstante, no concluyó con la declaración anunciada. La UNESCO explica que la incorporación de un sitio a una Lista Tentativa constituye solamente una etapa previa: cada Estado debe preparar después un expediente completo, acreditar su valor universal excepcional y someterlo a evaluaciones técnicas antes de que el Comité del Patrimonio Mundial adopte una decisión.

Qué es y quién preside el Comité del Patrimonio Mundial
El Comité del Patrimonio Mundial es el órgano intergubernamental encargado de aplicar la Convención aprobada por la UNESCO en 1972. Está integrado por representantes de 21 países y decide qué sitios ingresan en la Lista del Patrimonio Mundial, controla su conservación, identifica bienes en peligro y otorga asistencia técnica y económica. La 48ª sesión es presidida por el diplomático surcoreano Lee Byong-hyun, elegido el 25 de noviembre de 2025. La presidencia no es permanente, sino que se renueva para cada período de sesiones.
Cómo se declaran los sitios Patrimonio Mundial
El Comité estableció los requisitos y procedimientos para evaluar las candidaturas, basados en diez criterios de valor universal excepcional. También regula la delimitación, protección, conservación y seguimiento de los bienes reconocidos, así como su eventual incorporación a la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro. No actúa por iniciativa propia: cada Estado debe incluir el lugar en su Lista Indicativa, preparar el expediente y presentar la candidatura. Después intervienen ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturalezao) ICCROM (Centro Internacional de Estudios para la Conservación y la Restauración de los Bienes Culturales), antes de que el Comité resuelva aprobarla, rechazarla, devolverla para correcciones o postergar su tratamiento.
Los sitios más emblemáticos declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO
Asia: la Gran Muralla China, la Ciudad Prohibida de Pekín, el Taj Mahal de la India, los templos de Angkor en Camboya, el monte Fuji de Japón y la antigua ciudad de Petra, en Jordania.

Europa: la Acrópolis de Atenas, el centro histórico de Roma, el Coliseo, el Palacio de Versalles, la Alhambra de Granada, la obra de Antoni Gaudí en Barcelona, Stonehenge y el centro histórico de Praga.

África: las pirámides de Guiza, los templos de Abu Simbel, las iglesias excavadas en la roca de Lalibela, la ciudad de Tombuctú, el parque nacional del Serengeti y la isla de Robben, donde estuvo preso Nelson Mandela.

América: la ciudad inca de Machu Picchu, las islas Galápagos, el centro histórico de Cartagena de Indias, la ciudad maya de Chichén Itzá, la Estatua de la Libertad, el Gran Cañón, el parque de Yellowstone y la ciudad histórica de Ouro Preto, en Brasil.

Oceanía: la Gran Barrera de Coral, la Ópera de Sídney, el parque nacional de Uluru-Kata Tjuta y el parque nacional de Tongariro, en Nueva Zelanda.

En la Argentina, la Lista incluye, entre otros, el Parque Nacional Los Glaciares, el Parque Nacional Iguazú, la Península Valdés, la Quebrada de Humahuaca, la Cueva de las Manos, las Misiones Jesuíticas Guaraníes, los parques Ischigualasto y Talampaya, la Manzana y Estancias Jesuíticas de Córdoba, el Qhapaq Ñan, la Casa Curutchet de La Plata y el Museo Sitio de Memoria ESMA.

El Parque Nacional Iguazú, ubicado en Misiones, protege la selva paranaense y una extraordinaria diversidad de flora y fauna.
Su mayor atractivo son las Cataratas del Iguazú, declaradas Patrimonio Mundial y consideradas una de las maravillas naturales del planeta.

El Parque Nacional Los Glaciares, ubicado en Santa Cruz, protege una de las mayores reservas de hielo continental del planeta.
Su principal atractivo es el imponente glaciar Perito Moreno, declarado Patrimonio Mundial junto con todo el parque.}
Acá tenemos algunos ejemplos del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se trata del conjunto de lugares naturales o culturales considerados de valor excepcional para toda la humanidad. La UNESCO los reconoce y protege para garantizar su conservación y transmisión a las futuras generaciones. Y actualmente pide más documentación para aprobar las seis rutas del Ejército de los Andes, con esa calificación.
Cuáles son las seis rutas del Cruce de los Andes que deben ser Patrimonio de la Humanidad
Las rutas por la libertad y la independencia de las colonias latinoamericanas bien se merecen el título.
La campaña libertadora no consistió en el desplazamiento de una única columna. San Martín diseñó una operación coordinada mediante seis pasos cordilleranos para dispersar a las fuerzas realistas, generar incertidumbre sobre el lugar del ataque principal y avanzar simultáneamente hacia distintos puntos de Chile.
Las seis rutas comprendidas en el proyecto fueron: 1) Paso de Come-Caballos, en La Rioja; 2) Paso de Guana, en San Juan; 3) Paso de los Patos, en San Juan; 4) Paso de Uspallata, en Mendoza; 5) Paso del Portillo, en Mendoza; y 6) Paso del Planchón, también en Mendoza.
Cada columna recibió una misión específica. Algunas debían combatir y ocupar posiciones, mientras que otras cumplían tareas de distracción destinadas a confundir al mando español y obligarlo a dividir sus efectivos.

1) Paso de Come-Caballos: la columna que partió desde La Rioja
La expedición por Come-Caballos estuvo encabezada por Francisco Zelada y Nicolás Dávila. Partió desde La Rioja, cruzó la cordillera e ingresó en territorio chileno con el objetivo de operar sobre la zona de Copiapó.

La expedición que atravesó uno de los pasos más duros de los Andes
La expedición de Francisco Zelada y Nicolás Dávila fue la columna más septentrional del plan de José de San Martín para liberar Chile. Debía ocupar Copiapó y Huasco, fomentar la revolución en el norte chileno y evitar que los realistas enviaran refuerzos hacia Santiago.
Zelada llegó desde Tucumán con soldados del Ejército del Norte enviados por Manuel Belgrano. En La Rioja se incorporaron los milicianos de Dávila y se reunieron animales, alimentos, pólvora y armamento. Guandacol funcionó como base de preparación y partida.

Cuántos hombres participaron
La versión tradicional menciona 50 infantes y unos 80 milicianos riojanos, aproximadamente 130 combatientes. Otras fuentes elevan la cifra hasta 200 o 350 personas porque también incluyen auxiliares, arrieros, baqueanos y emigrados chilenos.
Una ruta de aproximadamente 750 kilómetros
La columna salió de Guandacol en enero de 1817, pasó por Laguna Brava y atravesó Come-Caballos, también llamado Barrancas Blancas, a más de 4.300 metros de altura. Fue una de las rutas más extensas del plan sanmartiniano, con alrededor de 750 kilómetros.
El trayecto atravesaba planicies elevadas, quebradas y zonas desérticas con poca agua. Los antiguos caminos indígenas e incaicos servían como referencia, pero no eliminaban los riesgos de una región prácticamente despoblada.
Frío, viento, puna y falta de agua
El primer enemigo fue el ambiente. Los expedicionarios padecieron frío extremo, fuertes vientos, falta de oxígeno, escasez de agua y grandes cambios de temperatura. La altura podía causar puna, con mareos, debilidad, náuseas y dificultades respiratorias.
También era fundamental proteger caballos y mulas. La caída de un animal podía significar la pérdida de alimentos, armas, pólvora o mantas indispensables para continuar la campaña.
El curioso origen del nombre Come-Caballos
Una tradición relaciona el nombre del paso con expediciones anteriores, especialmente la de Diego de Almagro durante el siglo XVI. Según el relato, las tormentas mataron numerosos animales y algunos viajeros, acosados por el hambre, tuvieron que comer carne de caballos congelados.

El episodio no corresponde a la expedición de Zelada y Dávila. Aunque sus detalles no están completamente documentados, la historia refleja la temible reputación que tenía ese paso cordillerano.
Un baqueano chileno resultó fundamental
La columna habría sido guiada por Mateo Larraona o Larrahona, conocedor de las aguadas, pasturas, quebradas y caminos transitables. Su participación fue tan importante que numerosas conmemoraciones denominan a la gesta Expedición Zelada-Dávila-Larrahona.

La expedición se dividió en dos
Al ingresar en Chile, alrededor del 1º de febrero, las fuerzas se separaron. Nicolás Dávila avanzó con unos 80 hombres hacia Copiapó, mientras que Francisco Zelada se dirigió a Huasco.
La división reducía la capacidad militar de cada grupo, pero la sorpresa, la debilidad de las guarniciones realistas y el apoyo de los revolucionarios chilenos jugaron a favor de los patriotas.
Copiapó cayó prácticamente sin combatir
Copiapó fue ocupada entre el 12 y el 13 de febrero de 1817, casi sin resistencia. Las autoridades realistas abandonaron la ciudad ante la imposibilidad de defenderla.
La ocupación coincidió con la victoria de San Martín y Bernardo O’Higgins en Chacabuco, ocurrida el 12 de febrero. Copiapó tenía gran importancia económica por su actividad minera y por los recursos que podía aportar a la guerra.
Una victoria lograda más por sorpresa que por las armas
La columna liberó el norte chileno, dispersó la atención realista y aseguró los recursos de Copiapó y Huasco. Su triunfo se apoyó en el secreto, la velocidad, el conocimiento del terreno y el respaldo local.
La gran hazaña fue superar el frío, la altura, el aislamiento y el desierto. Cuando los expedicionarios llegaron a su destino, la sorpresa había realizado buena parte del trabajo militar. La operación fue reconstruida por Gerónimo Espejo en su crónica de 1882, disponible en la Biblioteca Nacional de Chile.
Esta columna debía hacer creer a los realistas que el Ejército de los Andes podía desplegar una ofensiva de gran alcance sobre el norte chileno. Su recorrido fue uno de los más extensos y difíciles de toda la campaña.

2) Paso de Guana: el avance hacia Coquimbo por el teniente coroneal Juan Manuel Cabot

La columna conducida con el grado de Teniendo Coronel de Juan Manuel Cabot atravesó el Paso de Guana desde la provincia de San Juan. Su misión consistía en avanzar hacia Coquimbo y estimular el levantamiento de los patriotas chilenos de esa región.
Ya tenía experecia en combate. Juan Manuel Cabot nació en Tucumán en 1784 y participó en las Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo y las campañas del Alto Perú. Cabot y San Martín se conocieron en 1814, vinculados al Ejército del Norte. San Martín habría valorado su experiencia, disciplina y capacidad militar.En 1815 se incorporó al Ejército de los Andes y San Martín lo designó jefe de su ala norte.
En enero de 1817, Cabot salió de San Juan y cruzó la cordillera por el Paso de Guana. Su misión era ocupar La Serena y Coquimbo y evitar que los realistas enviaran refuerzos hacia Santiago.
Las victorias de Barraza y Salala
Cabot venció a los realistas en Barraza y Salala y controló buena parte del norte chileno mientras San Martín triunfaba en Chacabuco. Por esta campaña fue recordado como “el ala derecha de San Martín”.
Su participación en Cancha Rayda y Maipú
También combatió en Cancha Rayada. El 19 de marzo de 1818, cerca de Talca, el ejército realista de Mariano Osorio sorprendió y derrotó a las fuerzas patriotas de José de San Martín y Bernardo O’Higgins. Sin embargo, San Martín reorganizó sus tropas y venció en Maipú apenas 17 días después.
La batalla de Maipú se libró el 5 de abril de 1818 en los llanos de Maipú, cerca de Santiago de Chile. Se enfrentaron el Ejército Unido Libertador, comandado por José de San Martín y Bernardo O’Higgins, y el ejército realista español, dirigido por Mariano Osorio. La victoria patriota aseguró la independencia de Chile y permitió continuar el plan libertador hacia Perú.
Juan Manuel Cabot se incorporó al grueso del Ejército Libertador y participó en Cancha Rayada, el 19 de marzo de 1818, y en Maipú, el 5 de abril. Combatió como teniente coronel, aunque no fue el jefe principal de ninguna de las dos batallas. En Cancha Rayada sufrió la derrota patriota y, en Maipú, integró las fuerzas que obtuvieron la victoria decisiva sobre los realistas.

Se retiró del Ejército en 1819, se dedicó al comercio y murió en Buenos Aires en 1837.
El movimiento de Juan Manuel Cabot permitió extender el frente de operaciones varios centenares de kilómetros hacia el norte. De esa manera, el mando realista tuvo mayores dificultades para identificar dónde se concentraría el ataque decisivo.
3) Paso de los Patos: la ruta principal de San Martín

El grueso del ejército cruzó por el paso de los Patos bajo el mando de José de San Martín, acompañado por oficiales como Miguel Estanislao Soler y Bernardo O’Higgins. Fue una de las dos columnas principales de la operación.

Miguel Estanislao Soler, jefe de la vanguardia sanmartiniana
Miguel Estanislao Soler nació en Buenos Aires en 1783. Combatió en las Invasiones Inglesas, apoyó la Revolución de Mayo y participó en la toma de Montevideo.

Como segundo jefe del Ejército de los Andes, comandó la vanguardia que cruzó por el Paso de Los Patos y tuvo una actuación destacada en Chacabuco. Tras enfrentarse con Bernardo O’Higgins, regresó a Buenos Aires. También fue gobernador bonaerense y combatió en Ituzaingó. Murió en 1849.

Bernardo O’Higgins, libertador de Chile
Bernardo O’Higgins nació en Chillán Viejo el 20 de agosto de 1778. Era hijo de Ambrosio O’Higgins, gobernador de Chile y virrey del Perú, y de Isabel Riquelme. Durante sus estudios en Europa conoció las ideas independentistas y, al regresar a Chile, se sumó a la revolución contra España.
Su alianza con San Martín
Después de la derrota patriota de Rancagua en 1814, O’Higgins se refugió en Mendoza. Allí se incorporó al Ejército de los Andes organizado por José de San Martín. Combatió en Chacabuco, fue herido en Cancha Rayada y llegó a Maipú cuando la victoria ya estaba asegurada, protagonizando el histórico abrazo con San Martín.

El Abrazo de Maipú
El 5 de abril de 1818, cuando la batalla de Maipú estaba prácticamente ganada, Bernardo O’Higgins llegó al campo de combate con su brazo herido por Cancha Rayada. Allí se encontró con José de San Martín y ambos se abrazaron sobre sus caballos para celebrar la victoria patriota.
El episodio, conocido como el Abrazo de Maipú, se convirtió en símbolo de la independencia de Chile y de la hermandad entre argentinos y chilenos. La célebre imagen fue recreada posteriormente en pinturas, especialmente en la obra de Pedro Subercaseaux.

O’Higgins Director Supremo de Chile
O’Higgins gobernó Chile como Director Supremo entre 1817 y 1823. Proclamó y consolidó la independencia, organizó el Estado y apoyó la expedición libertadora al Perú. Obligado a renunciar por la oposición política, se exilió en ese país, donde murió el 24 de octubre de 1842. Es considerado uno de los padres de la patria chilena.
José de San Martín, acompañado por Soler y O’Higgins condujeron los soldados por alturas extremas, caminos escarpados y grandes variaciones térmicas con armamento, municiones, alimentos, ganado y piezas de artillería.
Después de superar la cordillera, esta fuerza intervino en la batalla de Chacabuco, librada el 12 de febrero de 1817, que terminó con una victoria patriota y abrió el camino hacia Santiago de Chile.

La batalla de Chacabuco abrió el camino hacia Santiago
La batalla de Chacabuco se libró el 12 de febrero de 1817, cuando el Ejército de los Andes, conducido por José de San Martín, enfrentó a las fuerzas realistas comandadas por Rafael Maroto. El triunfo patriota permitió avanzar sobre Santiago de Chile, donde pocos días después fue proclamado Bernardo O’Higgins como director supremo. La victoria constituyó un paso decisivo para la independencia chilena y para el plan sanmartiniano de continuar la campaña hacia el Perú.

¿Fue la primera batalla librada en territorio chileno?
Chacabuco fue la primera gran batalla del Ejército de los Andes en territorio chileno, pero no el primer enfrentamiento armado. Antes se habían producido combates menores durante el avance de las columnas, entre ellos Achupallas, el 4 de febrero de 1817, y Las Coimas, el 7 de febrero. Por eso, Chacabuco debe considerarse la primera batalla de gran escala y la primera victoria decisiva de la campaña libertadora después del cruce de la cordillera.

4) Paso de Uspallata: la columna de Las Heras

La segunda fuerza principal cruzó por el paso de Uspallata bajo la conducción de Juan Gregorio de Las Heras. Su misión era avanzar por una ruta distinta y reunirse luego con la columna de San Martín.
Juan Gregorio de Las Heras nació en Buenos Aires en 1780. Combatió durante las Invasiones Inglesas y participó en las primeras campañas por la independencia de Chile.

Juan Gregorio de Las Heras conoció a José de San Martín en Mendoza, en 1814, cuando regresó de combatir en Chile y San Martín acababa de asumir como gobernador de Cuyo.
San Martín conoció entonces su experiencia militar y le pidió que continuara colaborando con los patriotas chilenos. Desde ese momento, Las Heras se convirtió en uno de sus principales hombres de confianza y participó en la organización del Ejército de los Andes. No se conserva un relato detallado sobre su primer encuentro personal.
En 1817 comandó la columna del Ejército de los Andes que cruzó la cordillera por el Paso de Uspallata. Tuvo actuaciones destacadas en Chacabuco, Cancha Rayada y Maipú. En Cancha Rayada consiguió retirar ordenadamente unos 3.000 soldados, evitando la destrucción completa del ejército patriota.

También participó en la campaña libertadora del Perú y fue gobernador de Buenos Aires entre 1824 y 1826. Murió en Santiago de Chile en 1866.
La división de Las Heras también trasladó parte de la artillería y enfrentó posiciones realistas antes de incorporarse al dispositivo que desembocó en Chacabuco. La coordinación entre ambas columnas fue una de las claves del éxito militar.
La división de Juan Gregorio de Las Heras también trasladó buena parte de la artillería, las municiones y los pertrechos pesados del Ejército de los Andes, debido a que el camino de Uspallata era más adecuado para su transporte. Durante el avance derrotó posiciones realistas en Picheuta, Potrerillos y Guardia Vieja, antes de ocupar Santa Rosa de Los Andes e incorporarse al dispositivo que desembocó en la batalla de Chacabuco. La coordinación con la columna principal de José de San Martín, que cruzó por Los Patos, permitió confundir y dividir a las fuerzas españolas y fue una de las claves del éxito militar.
5) Los pasos del Portillo

La columna del Portillo, conducida por José León Lemos, tuvo una función principalmente distractiva. Debía simular una ofensiva por el sur de Mendoza y provocar el desplazamiento de unidades enemigas hacia una zona alejada de las rutas principales.
José León Lemos fue un capitán de caballería y comandante del Fuerte de San Carlos, en Mendoza. San Martín le confió una de las seis columnas del Cruce de los Andes por su experiencia militar y conocimiento del sur mendocino.
En 1817, Lemos atravesó los pasos de El Portillo y Piuquenes con aproximadamente 55 hombres. Su misión era avanzar sobre la guardia realista de San Gabriel, cerca de Santiago, y hacer creer que por allí ingresaría una fuerza patriota mucho mayor.
Un temporal impidió sorprender el puesto, pero los realistas abandonaron la posición y comunicaron la invasión. De esta manera, Lemos cumplió su objetivo: distrajo y mantuvo fuerzas españolas alejadas de las columnas principales de San Martín y Las Heras. Luego se incorporó al grueso del Ejército de los Andes.
No se conoce una fotografía ni un retrato histórico auténtico y comprobado de José León Lemos. Las imágenes disponibles suelen mostrar el Paso del Portillo, monumentos o recreaciones de su columna.

La columna estaba integrada por apenas 55 hombres: 25 soldados del Cuerpo de Blandengues y 30 milicianos del sur de Mendoza. Partió desde el Fuerte de San Carlos y recorrió aproximadamente 143 kilómetros por una de las rutas más exigentes de la cordillera. Aunque fue el destacamento más pequeño del dispositivo sanmartiniano, su avance ayudó a confundir al mando realista sobre el verdadero lugar por donde ingresaría el grueso del Ejército de los Andes.
6) El Paso del Planchón: la columna más austral de San Martín en manos del chile Ramón Freire

El Paso del Planchón, también denominado Planchón-Vergara, se encuentra en el departamento mendocino de Malargüe, frente a la actual Región del Maule, en Chile. Fue la ruta más austral de las seis utilizadas durante el Cruce de los Andes de 1817.
La expedición estuvo comandada por el teniente coronel chileno Ramón Freire, uno de los futuros protagonistas de la independencia y la política de Chile. Su columna salió del campamento de El Plumerillo durante la noche del 14 al 15 de enero de 1817.

Una fuerza pequeña con una misión decisiva
La columna estaba integrada inicialmente por aproximadamente 100 hombres: unos 75 infantes de los batallones 7, 8 y 11 y 25 granaderos a caballo. Era una fuerza mucho menor que las columnas principales de José de San Martín y Juan Gregorio de Las Heras.
Su misión no consistía en participar directamente del ataque principal sobre Santiago. Freire debía: 1) atravesar la cordillera por el sur de Mendoza; 2) avanzar hacia Talca y Curicó; 3) promover la insurrección de los patriotas chilenos; 4) cortar comunicaciones realistas; y 5) obligar al gobernador español Casimiro Marcó del Pont a dispersar sus tropas.
El recorrido de Ramón Freire

Desde El Plumerillo, la expedición avanzó hacia el sur pasando por Luján de Cuyo, San Carlos y el fuerte de San Rafael. Después continuó hacia el río Grande y alcanzó el Paso del Planchón el 1º de febrero de 1817, antes de ingresar en territorio chileno.
La marcha se realizó con gran reserva. Freire efectuó movimientos y desvíos destinados a ocultar su verdadero destino, como parte de la estrategia de engaño diseñada por San Martín.

El éxito de la maniobra
Una vez en Chile, Freire se unió a guerrilleros y patriotas locales. Su pequeño destacamento creció rápidamente y consiguió extender la rebelión por el sur chileno.
La operación obligó a los realistas a mantener fuerzas alejadas de Santiago. Según distintas reconstrucciones históricas, alrededor de 1.000 soldados españoles fueron enviados o retenidos en el sur para enfrentar esta amenaza. Esos efectivos no pudieron reunirse con el ejército realista que combatió contra San Martín en la Batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817.
Por eso, aunque fue una columna secundaria, la Expedición del Planchón cumplió una función estratégica extraordinaria: dividió la defensa española y facilitó la victoria del grueso del Ejército de los Andes.
Quién era Ramón Freire?
Ramón Freire era chileno. Había nacido en Santiago de Chile el 29 de noviembre de 1787. Después de la derrota patriota de Rancagua en 1814, se exilió en Mendoza y se incorporó al Ejército de los Andes organizado por José de San Martín. Por eso comandó una columna compuesta por tropas rioplatenses durante el Cruce de los Andes.
Por el Paso del Planchón avanzó la fuerza dirigida por Ramón Freire, destinada a operar en el sur chileno. Además de distraer a los realistas, la expedición debía promover la insurrección de grupos patriotas y dificultar el envío de refuerzos hacia Santiago.
La expedición fue conducida por el teniente coronel chileno Ramón Freire y estaba integrada por aproximadamente 100 hombres: 75 infantes y 25 granaderos a caballo. En territorio chileno recibió el apoyo de guerrilleros y voluntarios, hasta reunir una fuerza mucho mayor. Su avance obligó a los realistas a desplazar tropas hacia el sur, debilitando la defensa que debía enfrentar a San Martín en Chacabuco.
Freire continuó combatiendo por la independencia y participó en Maipú. Posteriormente gobernó Chile como Director Supremo y encabezó la campaña que incorporó definitivamente Chiloé, último gran bastión español, en 1826.
El Paso del Planchón, ubicado en el sur de Mendoza, fue una de las seis rutas empleadas por el Ejército de los Andes. La columna partió de El Plumerillo el 14 de enero de 1817, pasó por Luján, San Carlos y San Rafael y cruzó la cordillera el 1º de febrero. Su misión era ocupar Curicó y Talca, promover levantamientos patriotas y mantener tropas realistas alejadas de Santiago.
Ramón Freire gobernó Chile como Director Supremo entre el 4 de abril de 1823 y el 9 de julio de 1826. Posteriormente fue presidente provisional de la República desde enero hasta mayo de 1827.
Una operación militar que modificó la historia sudamericana
El cruce comenzó en enero de 1817 y movilizó a miles de soldados, auxiliares y trabajadores a través de una de las geografías más exigentes del continente. La operación requirió organizar depósitos de alimentos, fabricar armas, reunir animales de carga y establecer información precisa sobre caminos, clima y fuentes de agua.
San Martín utilizó además una estrategia de desinformación conocida como “guerra de zapa”. Mediante rumores, agentes y comunicaciones cuidadosamente preparadas, buscó convencer a los realistas de que el ataque podía producirse por diferentes lugares.
La dispersión en seis columnas fue parte de esa maniobra. Mientras cuatro fuerzas secundarias ampliaban la amenaza, las columnas de los Patos y Uspallata concentraban la mayor capacidad de combate.

Patrimonio histórico, ambiente y turismo
La postulación pretendía reconocer no solamente la dimensión militar del Cruce de los Andes. También buscaba proteger los paisajes, sitios arqueológicos, huellas y caminos históricos vinculados con la expedición libertadora.
Otro de sus objetivos era establecer un circuito turístico y cultural entre la Argentina y Chile. La propuesta podía favorecer la conservación ambiental de la cordillera, la investigación histórica y el desarrollo de las comunidades ubicadas cerca de los seis pasos.
El carácter binacional resultaba fundamental porque la campaña conectó territorios argentinos y chilenos y fue decisiva para la independencia de Chile y Perú. Una eventual candidatura conjunta exigiría la coordinación institucional y documental de ambos países.

Qué falta para alcanzar el reconocimiento de la UNESCO
La declaración como Patrimonio Mundial requiere un proceso mucho más complejo que un anuncio gubernamental. El sitio debe figurar formalmente en la Lista Tentativa correspondiente y permanecer allí el tiempo establecido antes de presentar su candidatura definitiva.
Luego se necesita delimitar con precisión cada componente, establecer mecanismos permanentes de protección, demostrar su autenticidad e integridad y elaborar un plan de conservación y manejo. Organismos técnicos internacionales analizan posteriormente el expediente y formulan una recomendación.
La decisión final corresponde al Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Hasta agosto de 2026, las rutas sanmartinianas no integran la lista de bienes argentinos reconocidos por ese organismo y tampoco aparecen en la nómina tentativa pública vigente.
La iniciativa de 2019 permanece, por lo tanto, como un proyecto de valorización histórica que no llegó a completar el procedimiento internacional anunciado. Su reactivación requeriría una nueva decisión estatal, acuerdos con las provincias involucradas y, debido a su naturaleza transnacional, una estrategia coordinada con Chile.





