La película El Robo del Siglo es mala y sin novedades

La película El Robo del Siglo es mala

La película El Robo del Siglo es mala y sin novedades. Y es mala porque no tiene género. Es una película de actores que rescatan la historia, porque el guión es simple y no hay una línea narrativa que resuelva ningún interrogante.

La película El Robo del Siglo es mala y sin novedades. Esta claro que Guillermo Francella y Diego Peretti hacen la diferencia. Pero en una película, la diferencia la hace la trama.

(por Andrés Llinares).- “El Robo del Siglo” dirigida por Ariel Winograd tiene una trama elaborada para público durante 13 años.

Si el robo ocurrió 13 de enero de 2006 y duró 7 horas y la película se estrenó el 17 de enero de 2020 y dura 1 hora 54 minutos, está claro que hay un sólo camino: contar lo que nadie sabe o contar lo que nadie supone.

Paradójicamente la película cuenta lo que todos saben. Toma una vía que puede recopilarse a través de notas en diarios, revistas y televisión. La escribe, la mejora, le da algo de poesía, la verosimilitud del cine y la lanza. Punto final. No hay nada para sorprenderse.

Entre el 13 de enero de 2006 y el día del juicio, hubo hubo cuatro años para realizar entrevistas, investigar, publicar fotos, notas, videos y todo porque el juicio que condenó a los cinco ladrones se realizó en 2010.

Y se actualizó en 2012 cuando la Cámara de Casación Provincial redujo cada pena a límites tan beneficiosos que tres de los ladrones quedaron libres al poco tiempo.

La película, de los trece años, nos cuenta apenas los preparativos del robo, las siete horas que duró la toma del banco Río y la captura de los cinco integrantes. De trece años, la película se reduce a menos de dos.

Y así se diluye la historia y se pierde el género.

No es un policial aunque hay robo, armas, uniformados y grupos especiales de seguridad. No es una comedia, aunque hay humor y sarcasmo. No es un drama aunque hay rehenes y víctimas. No hay misterio porque todo el mundo sabe qué pasó hace 13 años. No hay acción porque jamás hay un enfrentamiento. No hay tensión porque todo lo que sucede ya se sabe y sólo resta saber cómo lo va a presentar la película. Y, quizás lo peor de todo, no hay misterio ni revelación.

Tampoco hay misterio porque en ningún caso se cuenta o presume que había en las 147 cajas de seguridad que seguramente no todo fue dinero, oro y joyas.

No hay revelaciones porque en ningún caso se habla de documentos, fotos, films, grabaciones, celulares, cámaras o papeles que comprometan a un “ciudadano” elegante.

Por lo tanto, lo único que hay son actuaciones en una película que en verdad es un documental ficcionado de algo que ya todos saben.

Pero claro que esas actuaciones no son males. Sólo que a Guillermo Francella y Diego Peretti los aplasta un guión que es aburrido, tedioso y monocorde del que se sabe cómo empieza y cómo termina.

Pero de todas maneras, los actores, todos, se sobreponen y lo superan. El papel que explotan en ese momento, supera la historia conocida por todos.

Clarín la calificó de Buena la película en una nota firmada por Gaspar Zimerman que arranca con una frase ajena al episodio “fue, más que un crimen, una obra de arte destinada a convertirse, tarde o temprano, en película”.

Una frase hecha desde el punto de vista del que lo vio por televisión 24 horas después. Habría que preguntarle a los rehenes que tipo de arte les pasó por la cabeza durante la siete horas que estuvieron secuestrados.

“El robo del siglo”: Todos los ingredientes para conquistar al público masivo, se titula el artículo de Juan Pablo Cinelli en Página/12 sobre la película a la que le pone 6 puntos.

En el diario porteño La Nación, Diego Batlle titula “Un arranque histórico para El robo del siglo” basándose sólo en la cantidad de entradas vendidas. Más de 100.000 espectadores en 400 salas de todo el país. Es el segundo mejor arranque de una película argentina. El primero fue Metegol.

Esas son las cosas que tienen para decir los críticos de cine argentino como si jamás hubieran visto una película extranjera o el cine nacional empezara con El Robo del Siglo.

Hay infinidad de mejores películas: La Parte del León (Adolfo Aristarain, 1978); Cenizas en el Paraíso (Marcelo Piñeyro, 1997); 9 Reinas (Fabián Bielinsky, 2000); Un Oso Rojo (Israel Adrián Caetano, 2002); El Aura (Fabián Bielinsky, 2005); El Clan (Pablo Trapero, 2015); El Ángel (Luis Ortega, 2018).

El Robo del Siglo tiene más que ver con Tiempo de Valientes, aunque ésta es superior, que con una policial serio y duro en donde lo que cree el director que vale es el guión y no las actuaciones.

Sin Francella, sin Peretti es otra película. Y comparada al mundo real, tan siquiera llega a caricatura.

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