De Castelar a Ituzaingó: FerBo
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De Castelar a Ituzaingó: FerBo tiene competencia. FerBo es un Instagramer que tiene 309 mil seguidores y no le presta atención a nadie. Pero es copado, a veces demasiado, tanto que le gusta disfrazarse de policía para videos de un minuto, y en un abrir de cerrar de ojos, se viste de mujer joven apta a cualquier aventura all inclusive.

De Castelar a Ituzaingó: FerBo tiene competencia. Nadie sabe si Ferbo es tal cual se muestra porque junto a sus amigos en la vidad real hablan tanto como él y de los mismos temas, por lo tanto, jamás se entiende ni cuál es el objeto de la conversación o a que conclusión suponen que van a llegar hablando de varias cosas al mismo tiempo, una sobre otra, sin frenar.

(por Andrés Llinares)

Pero avanzan, es lo importante, aunque empezó la compulsa territorial gracias a la joven heroína de Castelar, Vicky Safranchik, la que nunca da a conocer su verdadera voz porque acelera todos los audios cuando edita y manda un agudo punk en Si Bemol en cada fps. No se sabe si en la vida real tiene la voz de Shrek o de la mujer más sensual del mundo. Un truco, claro, para dejarle a su generación algo con que sorprenderse.

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Y aunque Vick Safranchik tiene 8.300 seguidores, le va muy bien en Castelar y como tiene ganas de expandirse y no terminar poniendo un Naturity sobre Carlos Casares para luego ir a las clases de yoga del Club Argentino, empezó a saltar los bordes de la ciudad metiendo cada vez más videos y realzando sus personajes.

Pero Vicky Safranchik, más que los personajes, le gustan multiplicidad de personalidades cotidianas como en el video «Tipo de Personas Haciendo Dieta» que va con «La Responsable», «La del Lunes Empiezo», «La que se Rindió», «La de Uno más no es Nada», «La que la Rompe al Toque».

https://www.instagram.com/p/B3vPDrSHJ_5/#

De Castelar a Ituzaingó: FerBo y Vicky, ¿hay amor?

FerBo y Vicky no se conocen y si se conocen, nadie lo sabe, y si alguién lo sabe jamás lo contó, por lo tanto, no hay un solo dato en la zona o en las redes que confirme que hayan tenido algún contacto, siquiera por WhatsApp o privado de Instagram.

Uno puede sospechar que comparten amores perros contra la colectora mano Luján, pero lo cierto es que ninguno de los dos Instagramer se muestran juntos ni hablan uno del otro.

El impacto en el público es fuerte no sólo porque transitan estilos diferentes, también porque pertenecen a géneros distintos, haciendo diferentes cosas, aunque siempre con el mismo objetivo: hacer reír.

De FerBo, que oculta todo, hasta sus acentos, puede entenderse. No es un Tincho. Jamás te la cancherea, no es un cheto, aunque te da fecha para entrevistas por más que de la charla él logre obtener dinero fresco. Aparenta el bohemio (pero con prepaga).

Y de Vicky Safranchik, a quien le gusta la comedia, enseguida se puede interpretar de sus breves actos que no es una Mili Pili, aunque exagera y se graba con indumentaria de alto gramaje y tres dimensiones en los videos.

Lo que esta claro es que entre los dos, nadie puede reunir tan siquiera el 3% de la identidad de un ciudadano del mundo.

Y lo bien que hacen, porque desean, porque el objetivo de ellos, es que la mirada esté puesta en sus videos.

Ni FerBo quiere que lo vean como un sex symbol cheto, y la va de ingenuo; ni Vicky Safranchik como una amazona desenfrenada, cosa que lleva el extremo sin caer en la Hada Madrina de Castelar.

Acá, lo que vale, es el humor, la actuación, la creatividad.

De murra en tanga y zunga, Instagram esta lleno, YouTube bastante y la Web a punto de caerse a nivel mundial de tantos videos de gente sin ropa una encima de la otra.

Así que Ferbo y Vicky Safranchik se metieron con la creación y el humor y emergieron con identidad.

Ahora bien, FerBo esta más grandecito y quiere tres títulos. Al de Instagramer y Locutor, busca agregarle uno más. Para eso utiliza una estrategia con el doble propósito de sacarse de encima a sus padres que participan en algunos videos y le quieren canjear luz, agua, gas y alimentos por cachet, lo que sería absolutamente justo, y al mismo tiempo, reunir dinero para independizarse y evitar reclamos de actores y actrices maduras.

FerBo también quiere el tercer título para contrarrestar el avance de Vicky Safranchik y, ya fue dicho, reunir dinero y desprenderse de los padres.

Así que FerBo se expandió a YouTube, ¿como qué? Como YouTuber, claro (así de fácil se construyen en inglés las profesiones hoy).

El video más visto fue un golazo de media cancha en un clásico de sábado todo vendido transmitido en vivo por siete canales HD durante una final de copa. Tanto fue el impacto que está llegando a las cuatro millones de visitas. Sí, 4.000.000 de visualizaciones.

Ojo: Vicky es pilla y no tiene Face, ni Twitter, ni YouTube, creando un misterio más grande.

De Castelar a Ituzaingó: FerBo y Vicky, ¿un complot?

Algunos adolescentes y jóvenes nerds de la Zona Oeste han hecho cálculos y más cálculos, y llegaron a la conclusión que entre los dos, entre Ferbo y Vicky digo, se entiende, ¿no?, que entre los dos se desplazan en las redes bajo un acuerdo común pactado en la heladería de Santa Rosa y Arias por el cual simulan un pequeño Games of Thrones amistoso y sin violencia en el que los territorios se pisan y comparten pero no se unifican ni someten.

No es un mal acuerdo siempre que haya espacio para todos.

Por supuesto que nadie avala esta hipótesis con una demostración inentendible escrita en chino mandarín para evitar filtraciones. Un argumento a lo Philip Dick o Thomas Pynchon.

Lo pibes de cordón, cerveza y Villa Gesell suponen que cada uno de los Instagramer hace la suyo y punto. San se acabó, frase que remite a un arcaísmo previo a todas las redes sociales, incluso al fax.

Sin embargo, patrullas nocturnas indescriptibles conformadas de todxs, todes y binarios, siguen pistas, huellas, marcas y señas previendo un encuentro que no será digital.

La fantasía avanza, mientras el humor se instala. Y FerBo y Vicky demuestran estar totalmente preocupados por su próxima grabación antes de confirmar o desmentir cualquier versión.

¿Qué te queda entonces? Seguirlos, mirarlos y disfrutarlos.

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