Gustavo Menéndez Merlo
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Menéndez recordó el «Nunca Más Merlense» a tres años de su asunción. Los tres años se cumplen  hoy, y el jefe comunal le envío a esta redacción un texto en el que subraya que «desde su asunción se acabaron las “persecuciones políticas y la violencia institucional».

Acá, el texto completo:

«Cumple 3 años el juramento que hice al asumir como Intendente. Además de jurar fidelidad al Pueblo en la administración de sus recursos, le prometí a mi hijo Santino, delante de todos en la casa de la democracia, nuestro querido Concejo Deliberante, que jamás volverían a Merlo las persecuciones políticas y la violencia institucional mientras dure nuestra gestión. Y pedí que todos nos comprometamos a ese ‘Nunca Más Merlense’. Parece que fue hace un siglo, pero solo se cumplieron 3 años».

«Recibí un municipio devastado, con una deuda millonaria, con sus trabajadores sin haber cobrado siquiera el mes de noviembre, con una comunidad agobiada por abuso de poder, violencia institucional metodológica y persecuciones políticas de los líderes opositores que al día de hoy aún afectan».

«Estabilizamos la administración municipal, pagamos todas las deudas heredadas y recuperamos esta fantástica herramienta que es el municipio».

«Desarrollamos obras que parecían imposibles: la inauguración de dos hospitales en menos de tres años, obras hidráulicas como la segunda etapa del entubamiento del arroyo Torres en el Parque San Martín que benefician a 60 mil vecinos o el Arroyo Salguero en Merlo Norte que terminará con la inundación de 40 mil merlenses».

«Las transformaciones profundas nunca son fáciles. Estoy orgulloso de nuestra historia, de la forma en que llegamos a gobernar, de mis compañeros, de nuestro pueblo merlense, sin el cual nada hubiese sido posible».

«Hemos trabajado mucho, hemos dado muchas batallas, algunas ganadas, otras empatadas, algunas perdidas. Hicimos tantas cosas que sería interminable enumerarlas. Pero lo que falta es inmenso, son demasiadas cosas que la política y el Estado le deben a la comunidad de Merlo».

«Agradezco la fe depositada en mí y mi equipo. Agradezco toda la ayuda, el empuje y el cariño que recibo al caminar nuestras calles. Agradezco muchísimo los reclamos, las críticas y las ideas de quienes las plantean con respeto y en el afán de construir entre todos una mejor ciudad para nuestros habitantes».

Gustavo Menéndez Merlo

«A quienes solo buscan difamar y como único objetivo destruir todo lo que tanto trabajo y esfuerzo cuesta solo por oportunismo político, les digo que por más que lo intenten, no bajaremos los brazos ni vamos a perder la alegría de trabajar por nuestros vecinos».

«Sabemos de lucha, de perseverancia, de oídos sordos a palabras necias. Nuestro compromiso está basado en el inmenso amor que sentimos por esta tierra que nos vio nacer y por su pueblo».

Y para cerrar señaló:

«Vivan los 35 años de democracia ininterrumpida para los argentinos! Viva la vuelta de la democracia para los merlenses! Gracias, gracias y más gracias. Esto sólo lo podemos hacer si estamos todos unidos detrás de los grandes desafíos que tenemos como comunidad!».

Las palabras del intendente Menéndez tienen sentido.

El dirigente de Merlo tiene un título válido para expresarlas. Fue el hombre que enfrentó, le dio pelea y le ganó al Raúl Othacehé, uno de los intendentes más cuestionados del peronismo por el estado policial que instaló en Merlo.

Las persecuciones de Othacehé fueron tan graves que incluso terminó con causas en la Comisión Internacional de Derechos Humanos (caso abogada Rosana Mattarollo).

También Othacehé fue conocido por las amenazas sufridas contra el sacerdote Raúl Vila. Incluso, un senador provincial de la UCRManuel de Arma, se prendió fuego delante de la Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires en La Plata, en señal de protesta. De Arma había recibido amenazas reiteradas contra sus hijos y sabía que Othacehé las haría efectivas. Nadie le dio protección. Como protestas se prendió fuego y falleciendo dos días después.

A este caudillo que instaló un estado policial, Menéndez le ganó después de 24 años de Gobierno Local para democratizar el distrito.

Durante su campaña electoral en 2015, el ahora intendente recibió desde un disparo en el pecho, una balacera a su auto y amenazas para su hijo hasta que finalmente pasó a la «clandestinidad» para proteger a su hijo y seguir en campaña.

«Sangre, sudor y lágrimas es el la militancia. No se trata de llevarnos a las patadas a cualquier lado», dijo Menéndez dos semanas atrás en Morón haciendo un contrapunto crítico entre lo que atravesó y el camino que señala el Gobierno Nacional de Mauricio Macri.

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