Éxtasis Tropical de la Coca Sarli

Éxtasis Tropical de la Coca Sarli. Es una una película Argentina escrita, dirigida y producida por Armando Bó en base al argumento de José Da Costa Cordeiro. Fue producida entre 1969 y 1970 y se estrenó el 19 de octubre de 1978.

Éxtasis Tropical de la Coca Sarli. Los actores principales fueron Armando Bó (hijo del Director), Isabel Bó (pareja del Director), Egydio Eccio y Ventinho. Fue filmada en Paraguay y Brasil.

Y de los tres formatos de la época para filmar, se optó por el más económico, el Eastmancolor utilizado por Eastman Kodak. Los dos sistemas de filmación, más caros claro, fueron para la época el Technicolor y el Metrocolor. Pero Armando Bó padre debía cumplir el rol de productor independiente y solventarse sus propios gastos.

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Acá podés ver la película completa y compartirla:

https://www.youtube.com/watch?v=faJZiGo1f5Y

No sólo porque nadie creía demasiado en sus películas, sino por el alto nivel de erotismo para una época atravesada por la militancia política de liberación y la represión de las organizaciones estatales.

Entre estos dos mundos, las películas de Armando Bó padre pasaban desapercibida para la mayoría por ser parte del mundo efímero de la moda, banal de las clases ricas y las masas sin conciencia.

Peso a estos argumentos, las películas tenían receptores, espectadores, facturaban y lograron introducir en el cine nacional muchas líneas discursivas hasta entonces estrictamente censuradas por los propios directores.

Reseña:

Mónica (Isabel Sarli) es una mujer que se gana la vida como prostituta hasta que un día viaja al pueblo en el que nació Bahía, Brasil, y se encuentra con un antiguo amor, ahora un pescador solitario, quién aún la está esperando. Desde su mejor humanidad y sin juzgar el pasado, el pescador le ofrece a Mónica su casa sin exigirle algo a cambio.

Pero claro, llegará el proxeneta de Mónica, un hombre sin escrúpulos, sin moral, sin límites, que pese a estos males, le otorga una mejor vida material a Mónica.

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Así que Mónica deberá decidir entre una vida de explotación y lujos junto al proxeneta o una de libertad y humildad junto al pescador.

Mónica deberá decidir entre dos destinos para su vida. Pero las cosas no se le presentarán tan sencillas.

La película fue estrenada 9 años después de haber sido filmada y tuvo tantos cortes de la censura (plena dictadura militar) que quedó fragmentada, con diálogos que no coincidían.

Éxtasis Tropical de Isabel Coca Sarli

Tuvo como Director a Armando Bó y escribió el Guión su hijo Armando Bó en base al argumento de José Da Costa Cordeiro.

Finalmente duró 81 minutos y se estreno el 19 de octubre de 1978, en pleno Proceso de Reorganización Nacional tal como se autodenominaba la dictadura civil militar argentina.

Salió a los cines con la faja de Prohibida para Menores de 18 años y Brasil participó de la co producción.

El primer director de cine en intentar pensar las películas de Armando Bó e Isabel Sarli fue el extraño Rodolfo Kuhn con su libro «Armando Bó, el cine, la pornografía ingenua y otras reflexiones», que publicó la Editorial el Corregidor en 1984. Nadie supo durante décadas si el mismo armando Bó era un artista o un proxeneta solo porque exhibía a su principal actriz semi desnuda o desnuda en la pantalla grande.

Sin embargo, Armando Bó no debaja de filmar situaciones reales en escenarios excepcionales: Brasil, Paraguay a las Cataratas del Iguazú. El resto, las escenas, para muchos estadios de fantasías eróticas, en realidad se presentaban como prácticas habituales en el mundo sexual popular.

No así en el mundo del erotismo burgués que esta delimitado por la habitación y en el centro la cama.

Un viejo libro y una película demuestran como a través de la los años, los artistas le fueron dando otra forma, otro tiempo, otro lugar, al erotismo.

La novela Madame Bovary es es el primer caso moderno. Una novela escrita por el francés Gustave Flaubert publicada el 1 de octubre de 1856 como folletín y en formato de libro en 1857.

Un argumento sencillo que envuelve una historia aterradora para la sociedad moral del siglo XIX.

El médico Charles Bovary finalmente llega al pueblito de Tostes, y rápidamente enviuda. Mientras ejerce su oficio conoce a Rouault, un hombre mayor cerca a morir, con una hija hermosa.

Charles Bovary y la futura huérfana Emma Rouault, se llevan muchos años, algo poco cuestionable para la época, pero muy sentido en el cuerpo.

A Emma Rouault le fascinan las novelas románticas, que en general se desarrollan en grandes ciudades y aparejan riesgos y desafíos para cualquier jovencita que quiera ponerse a prueba.

Todo este mundo de fantasías, riesgos y desafíos de Emma Rouault chocan con el mundo ordenado, previsible y calculado de Charles Bovary.

Pero los intereses materiales convergen sobre los sentimentales y Emma Rouault, por decisión de su padre moribundo, contrae matrimonio con el médico viuda de Charles Bovary y así nace la mujer que le dará nombre a la novela: «Madame Bovary».

¿Qué vida vida Madame Bovary? La vida de otra que desconoce y no sabe quién es. Una vida aburrida, sin deseo, ni transgresiones, una vida escrita de antemano.

Sin embargo Charles Bovary es un marido perfecto. Trabaja, trabaja y trabaja. Jamás evade las tareas familiares. No sale de juerga con sus amigos. Jamás miente. Desde ya que no tiene amantes. Cumple. Llega a horario, cena en familia. ¿Qué más puede desear una mujer de una marido?

¿Pero quizás tanta prolijidad sea lo que aburra a Madame Bovary? ¿O será que la muchacha se siente parte de los objeto de Charles Bovary por lo tanto parte de un mundo previsible?

El matrimonio se traslada a Yonville con Madame Bovary embarazada quién semanas después dará a la luz.

La niña se llamara Berthe pero Madame Bovary no hará de madre y en cambio hará sociales con los nuevos vecinos.

Conocerá al farmacéutico del pueblo, a los comerciantes del pueblo, a la señora Lefrançois, dueña del Lion D’Or, y los vecinos Tuvache, Guillaumin. Pero ninguno de estos es importante.

El rayo entre las miradas se dará cuando conozca a Léon Dupuis, que simpatizará de inmediato con Emma por el mismo tipo de literatura que disfrutan y que los llevará a un amor imposible. Tanto, que León Dupuis vuelvo a su pueblo natal para evitar la transgresión.

Pero Emma no se detiene y comienza a coquetear con Rodolphe Boulanger, un donjuán de provincias de Yonville hasta que se convierten en amantes.

Triste vida para el médico viudo Charles Bovary que cumpliendo con todas las reglas de su tiempo, de su sociedad, cumpliendo con todos los mandatos, dándole todo lo necesario a su mujer, incluso una criatura, no puede hacerla feliz e incluso detrás de su sonrisa esconde noticias trágicas y terribles para su marido.

Es muy buena la frase de Mario Vargas Llosa cuando dice que «El drama de Emma es el abismo entre ilusión y realidad, la distancia entre deseo y cumplimiento».​

Si Madame Bovary muere por intentar hacer de su vida una novela, la Coca Sarli vive porque hizo de su cine una vida. Y acá los recorridos se alteran y los sentimientos se hacen prácticas.

Mientras Madame Bovary tiene y se siente obligada a ser una señora responsable, seria y sin pasiones, la Coca Sarli, en cualquier personaje que interprete será ante todo una mujer con sus pasiones, contradicciones y pudores.

Vamos de la novela como género dominante, de Madame Bovary escrita por Gustave Flaubert y publicada en 1857, pasamos por la novela Doña Flor y sus Dos Maridos de Jorge Amado editada en 1966 pero popularizada como película con una Sonia Braga desbordante en 1976 a Extasis Tropical con Coca Sarli estrenada recién sólo en formato película casi diez años después de su grabacion, en 1978.

En total, 120 años de historia entre la mujer y sus deseos.

Si el drama de Emma «es el abismo entre ilusión y realidad, la distancia entre deseo y cumplimiento», una descripción de Mario Vargas Llosa que es genial, otra encrucijada aparecerá en Doña Flor y sus Dos Maridos.​

El desenfrenado Vadinho (José Wilker) es legítimo esposo de Doña Flor (Sonia Braga), una joven hermosa, delicada, sencilla y trabajadora.

Doña Flor y sus Dos Maridos Diario Anticipos

Pero Vadinho es trasnochador, apostador, estafador, alcohólico de ocasión, fiestero y mujeriego. Y obviamente, Doña Flor se siente por momentos infeliz viviendo con Vadinho.

Pero cada que vez que Doña Flor piensa en darle una solución definitiva a su matrimonio porque lo considera inestable, fugaz, sin futuro, Vadinho la seduce con una vida de pasión, de deseo, y finalmente la vuelve a conquistar.

En una época marcada por el puritanismo, el atrevido de Vadinho es agua fresca.

Pero de pronto, tanta noche, tanta juerga, mata a Vadinho y aunque algunos lo no logren entenderlo, Doña Flor lo extraña cada día.

Con el tiempo, en medio de la angustia, Doña Flor intenta una salida y se casa con el farmacéutico Teodoro Madureira (Mauro Mendonça), un buen hombre, correcto, honorable, decente, recto, laborioso y prudente.

Doña Flor pasa de la vida apasionada de Vadinho, a la previsión y el cálculo de Teodoro.

Pero con Teodoro, Doña Flor consigue la seguridad y respeto que no nunca le ofreció Vadinho. Aunque sin embargo, la pasión no existe.

Y acá de nuevo la disyuntiva: entre la pasión y la inseguridad de Vadinho, y la seguridad y el respeto pero la falta de deseo de Teodoro, Doña Flor vuelve a sentirse angustiada.

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Hasta que Vadinho reaparece como una especie de fantasma «corpóreo» y siempre desnudo, para que Doña Flor obtenga así lo mejor de cada uno.

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