Argentina: Medios, Concentración y Periodistas

Argentina: Medios, Concentración

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas. El nacimiento de la prensa argentina tiene tres procesos de concentración y transnacionalización.

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas. En 2008 comenzó lo que se señaló como un debate. Tuvo que ver con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Finalmente fracasó. Las derrotas se reconocen.

La ley se aplicó donde no había conflicto, por caso, las provincias del interior. En CABA y Provincia de Buenos Aires no tuvo ningún efecto. En este artículo de 2010, explico cómo se habían acumulado los procesos de concentración de la información.

(por Andrés Llinares).- Actualmente se habla de oligopolios mediáticos y la necesidad de multiplicar las voces. Pero es el Tercer Proceso de Concentración y Trasnacionalización de Medios Masivos que se instala en el país y es la segunda vez que un Gobierno Nacional elegido por el voto popular intenta desmantelarlo a partir de una ley votada en el Congreso. El problema tiene raíces profundas, que se extienden a la organización de Argentina como Nación.

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas: La Contradicción Original

En el arranque, ¿qué tenemos? La Primera Junta de Gobierno que preside Cornelio Saavedra. Pero no hay Primera Junta sin Invasiones Inglesas y no hay Invasiones Inglesas si no hay puerto. Esta serie va a determinar el país hasta nuestros días.

La primera imprenta que llega a estos territorios es por encargo de la Compañía de Jesús establecida en Córdoba. ¿Para qué la quieren? Para imprimir libros religiosos que ayuden a convertir a los indios al cristianismo.

Pero en 1773 suprimen la orden en Europa y la expulsan de todos los territorios de la Corona Española.

La imprenta queda a la deriva, abandonada. Y cuando en 1776 se crea el Virreinato del Río de la Plata y asume el cargo Pedro de Ceballos, manda traer la imprenta de Córdoba para ubicarla en la Casa de Niños Expósitos.

¿Dónde termina la imprenta? En el Puerto de Buenos Aires. ¿Y para qué? Para sacar a la calle La Gazeta de Buenos Aires. ¿De qué informa? De lo poco que puede. Mercaderías de un barco que acaba de atracar, edictos de la ciudad, noticias atrasadas de Europa.

Paralelamente se habían dado revueltas indígenas en el Alto Perú. Frente a los abusos, la falta de justicia, la explotación permanente y el cobro indebido de tributos, los indígenas producen tres levantamientos: 1) el de Juan Santos Atahualpa en 1742; 2) el de José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, en 1780 y 3) la de Túpac Katari en 1781.

Pero Buenos Aires permanece indiferente. Sólo cuando se producen las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, la ciudad se organiza militarmente con españoles, criollos y nativos y, primero, reconquista la ciudad gracias a Santiago de Liniers, y luego, la defiende de los sajones.

Los ingleses quieren el puerto. Pero el puerto no se toca. Es de Buenos Aires y produce grandes ganancias, sobre todo gracias al contrabando.

Pero en 1808, la Francia de Napoleón invade España y apresa a Fernando VII. Se deshace la autoridad y repercute en la América Hispana.

Y hay nuevos levantamientos en el Alto Perú. En 25 de mayo de 1809 se produce la Rebelión de Chuquisaca, de la que participó Bernardo de Monteagudo); en La Paz, el 16 de julio y se propagará a Quito el 10 de agosto, con la instalación de la Primera Junta de Gobierno Autónoma tras el levantamiento de la Real Audiencia del Alto Perú. Todos los movimientos son sofocados.

Buenos Aires sabe lo que ocurre. ¿Y qué hace? Nada. Los españoles del Río de la Plata no mandan refuerzos. Menos los criollos y nativos. Sin embargo, si Chuquisaca, La Paz y Quito declaran Juntas de Gobierno autónomas a España pero fieles a Fernando VII, ¿por qué no hacerlo en Buenos Aires y sacarse de encima de una vez por todas el peso y las restricciones del monopolio?

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas

Así comienzan los preparativos de lo que será la Revolución de Mayo. De esa revolución se destaca Cornelio Saavedra. Sin embargo, frente a la posteridad, se hace “famoso” Mariano Moreno. Cosa extraña. Sabemos más de Moreno que de Saavedra.

¿Que ocurrió? Saavedra tenía la fuerza, la “Legión de Patricios Voluntarios Urbanos de Buenos Aires” que luego se llamó Regimiento de Patricios a secas. Pero en el regimiento no había patricios sino pueblo, los orilleros. 4000 hombres en total. Moreno no tenía regimiento, ni peleó durante las Invasiones Inglesas, ni en ninguna otra guerra que no fuera entre cuatro paredes. Moreno tenía ideas. Y las había escrito a las 31 años.

Ahí están en los archivos el texto liberal de “La Representación de los Hacendados” que pide la ruptura del monopolio y la comercialización con los ingleses.

Y también está a la copia del Plan de Operaciones Especiales que recomienda aniquilar a los enemigos de la Revolución de Mayo y establecer políticas proteccionistas.

Saavedra es la milicia popular. Moreno las ideas jacobinas en una ciudad que no es París y que encima tiene un puerto que sin dueño.

Cuando los criollos “toman” el Cabildo, Saavedra es Presidente del Primer Gobierno Patrio y Moreno el secretario, el redactor de las audiencias.

Entonces el joven abogado, que se sabe buen cronista, que tiene ideas pero no gente, que tiene un plan pero no la fuerza, que quiere el terror pero no quiere ejecutarlo, se hace de la imprenta que habían traído los jesuitas, que Ceballos había colocado en la Casa de Niños Expósitos, y reedita la Gazeta de Buenos Aires.

Un país inmenso por construir con una sola imprenta en manos de la ilustración local que mira con desconfianza, como si tuvieran mal olor, a los orilleros.

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas

Así nacemos: un territorio rico en tierras y pobre en tecnología. Una nación que se iniciará desde los bordes gracias a los orilleros pero la manejarán los ricos e ilustrados de Buenos Aires a partir del control del puerto que no es otra cosa que controlar la riqueza.

Acá tenemos la contradicción original, fundante, de la Argentina. Contradicción irresuelta hasta el momento. El pueblo armado bajo Saavedra, la difusión de las ideas en manos de un jacobino y el puerto, la primera gran corporación, administrada por españoles e ingleses ricos. Esta la contradicción fundamental.

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas: Primer proceso de concentración y transnacionalización

Se inicia cuando en 1920 aparece la radiodifusión experimental en nuestro país.

Para 1928 ya hay 23 estaciones de radiodifusión en todo el territorio. Las más famosas son Radio Cultura que funciona en el Plaza Hotel, Radio Sudamérica sobre Avenida de Mayo y que financian los fabricantes y vendedores de receptores, la Gran Splendid Theatre (luego Splendid), del ingeniero Antonio Devoto, y TCR del fabricante Francisco Brussa

Para dar un solo ejemplo, Radio Cultura. No funcionaba en cualquier lugar de Buenos Aires. Funcionaba en el Plaza Hotel. El Plaza Hotel lo mandó a construir el empresario Ernesto Tornquist, bancario y terrateniente.

Se vienen los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo en 1910 y sabe que habrá visitas internacionales.

¿Dónde alojarlas? En su propio hotel. ¿A quién llama para hacerlo? No llama a un argentino, llama a un alemán, al arquitecto Alfred Zucker. Y finalmente lo inaugura el 15 de julio de 1909 como el primer hotel de lujo de Sudamérica.

Plaza Hotel Buenos Aires

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas

En cien años, pasamos de la Gazeta de Buenos Aires de Mariano Moreno a Radio Cultura en el Plaza Hotel.

Pasamos de la prensa militante, revolucionaria, de ideas, con planes pero sin fuerza (la fuerza la tenía Saavedra), a la radio sin ideas, ni militancia, ni planes y conservadora pero con mucho entretenimiento controlado por los sectores dominantes del país que viajaban a Europa para tomar clases de arte.

Luego aparecen Excelsior, Radio Prieto (de Teodoro Prieto), Radio Nacional (privada) y Radio Belgrano (de Jaime Yankelevich).

Y el fenómeno se expande hacia el interior. Nacen Radio Universidad y Radio Provincia en La Plata, Radio Atlántica en Mar del Plata, Radio Central en Córdoba hasta que finalmente, para 1930, está cubierto todo el país.

En este lapso, que va de 1920 a 1930, la legislación es pobre, anémica y elástica y paralelamente crecen las editoriales.

Se destaca la Empresa Editorial Haynes Limitada que en 1923 inaugura su imponente edificio en la esquina de Bogotá y Río de Janeiro, en la Ciudad de Buenos Aires. Haynes, paradójicamente, llegó al país para trabajar en el Ferrocarril Oeste, el mismo al que remitió el médico y gobernador del fraude Manuel Fresco quien nombra a Roberto Noble (que fundará en 1945 el Diario Clarín) como su Ministro de Gobierno.

Empresa Editorial Haynes Limitada

La Empresa Editorial Haynes Limitada convive con Editorial Atlántida y Sopena Argentina.

Las tres pelean por el mercado.Haynes editaba, lean bien: el diario El Mundo, y las revistas: Mundo Agrario, Mundo Radial, Mundo Infantil, Mundo Atómico, Mundo Argentino, Mundo Deportivo, Mundo Peronista, Caras y Carteas, PBT, El Hogar y Selecta.

Más tarde incorporaría los diarios Crítica, La Época, Noticias Gráficas y El Día, El Argentino y El Plata (todos de la ciudad de La Plata).

Pero no se detuvo. Sumó también La Mañana y El Atlántico de Mar del Plata, La Libertad de Mendoza, El Meridiano de Córdoba, la Nueva Provincia de Bahía Blanca y dos agencias de noticias: Saporiti y Agencia Latina de Noticias.

Finalmente, en 1935, puso en marcha Radio El Mundo, con estudios en Maipú 555, en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires.

Revistas, cadena de diarios, agencias de noticias y radio. Este fue el primer multimedios argentino integrado por capitales nacionales e ingleses. Y competía con la empresa nacional Atlántida que dirigía Constancio Vigil que en la misma época publicaba El Gráfico, Billiken, Para Ti, La Chacra, Gran Guiñol, Tipperary, Sport, Cinegraf y Vida Nuestra.

Y también competía con la española Editorial Sopena Argentina que se restringía a coleccionables como diccionarios, manuales de historia y ciencia vendidos en cuotas casa por casa.

Este es el primer proceso de concentración y transnacionalización que desmontará el primer y segundo gobierno peronista. Empresarios vinculados al peronismo comprarán la Editorial Haynes, el Congreso de la Nación aprobará la primera Ley de Radiodifusión Nº 14.184 y el Gobierno creará Canal 7, el primero de televisión en el país que saldrá al aire el 17 de octubre de 1951.

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas: Segundo proceso de concentración y transnacionalización

La Revolución Libertadora que encabeza Eduardo Lonardi derroca a Juan Domingo Perón y da paso como presidente de facto a Pedro Eugenio Aramburu.

De inmediato, Aramburu deroga la Ley de Radiodifusión, aprueba una nueva norma, el Decreto/Ley 15.460/57, llama a un concurso viciado por donde se lo mire, y tres días antes, sí, tres días antes de entregarle el gobierno a Arturo Frondizi, adjudica por decreto las tres primeras licencias de televisión privada.

Fue en abril de 1958. Se trató de un modelo de explotación comercial que dieron origen a los canales 9, 11 y 13 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

¿Quiénes ganaron? Todos sectores antiperonistas. Había que desperonizar al pueblo. ¿Quiénes eran y con que se quedaron?

El Grupo Río de la Plata TV gana Canal 13 a partir de un acuerdo interno en el seno de la UCR del Pueblo representado por el dirigente Ricardo Pueyrredón con propietarios de tierras vinculados al sector agroexportador (que odiaba la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes que había inventado el peronismo).

El Grupo DICON administrará Canal 11, una sociedad liderada por el cura Héctor Grandinetti que había conseguido inversores a través del Colegio El Salvador (recuerden la quema de templos y el enfrentamiento con la Iglesia Católica).

Y, por último, el Grupo CADETE (nombre seductor para presentarse a una licitación bajo un gobierno militar que significaba Companía Argentina de Televisión) se quedó con Canal 9. La firma estaba compuesta por hombres provenientes de la publicidad, el espectáculo y el mundo militar y lo encabeza Curt Lowe.

Extrañamente, aunque ganan la licitación, ninguno de los tres grupos cuenta con los fondos suficientes para levantar los canales privados de televisión. Pese a esta falla que anularía la adjudicación de la licencia, el Presidente Arturo Frondizi no anula la licitación.

¿Cuál fue la solución? Incorporar capitales claro. ¿A quienes recurren los grupos CADETE, DICOM y Río de la Plata? A los dueños del dinero y la tecnología, o sea, a las cadenas norteamericanas.

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas

El Decreto/Ley 15.460/57 de Aramburu prohibía la participación de capital extranjero en los medios masivos. Así que las cadenas montan productoras de contenidos para venderle programación a los futuros canales y a su vez, les prestan dinero para montar los futuros estudios y torres de transmisión.

El Grupo Río de la Plata que administra Canal 13 arregla con el cubano anticastrista Goar Mestre que trae al país a la cadena CBS (Columbia Broadcasting System) y Time Life.

Los norteamericanos se inscriben como productora de contenidos, la famosa PROARTEL, y empiezan a producir hasta el noticiero del canal. Finalmente, Canal 13 logra a salir al aire 1º de octubre de 1960.

Canal 9 se conecta con la NBC (National Broadcasting Company) que produce contenidos a través de Telecenter y comienza a transmitir el 9 de julio de 1960. Cinco años después lo comprará Alejandro Romay.

Y, por último, Canal 11 emite todo lo confeccionado por Telerama de la ABC (American Broadcasting Company) y logrará transmitir el 22 de julio de 1961.

Tres años después del oscuro concurso de Aramburu, los tres canales están en el aire.

Y a ver si se entiende. Canal 13 no es Proartel, ni el 9 Telecenter, ni el 11 Telerama. Las tres productoras de contenidos son subsidiarias de las cadenas de televisión norteamericanas CBS, NBC y ABC y todo lo que producen de antemano esta vendido a los tres canales de la Capital Federal.

Tras la puesta en marcha de los canales capitalinos, la televisión se expande por el interior del país. Bajo el gobierno de Frondizi comienzan a emitir, sin publicidad, el Canal 10 de Córdoba, el Canal 8 de Mar del Plata y llega Canal 7 a Rosario vía coaxil .

En tanto, desde Estados Unidos llegan las series y películas a las productores de contenidos radicadas en el país que se las venden a los canales 9, 11 y 13 y estos las reproducen, repiten o venden al interior.

De ahí que las generaciones del `60, `70 y `80 se hayan criado con series como El Agente `86, Los Tres Chiflados, Bonanza o dibujos animados como La Pantera Rosa, El Pájaro Loco o El Correcaminos.

Frondizi es depuesto por los militares en 1962. Asume Tomás Guido que en menos de un año llama a elecciones. Gana Arturo Illa . Asume el poder pero dura tres años. La Revolución Argentina lo derroca en 1966 y se prolonga hasta 1973 en que Héctor Cámpora gana la Presidencia de la Nación.

Las licencias de Aramburu tenían quince años de vigencia. Y aunque podían ser renovadas, en 1974, el peronismo prefiere quedarse con los canales que pasan a manos del Estado Nacional.

La misma situación se mantiene durante todo la dictadura militar que va de 1976 a 1983.

Aunque los militares “promulgan” el Decreto/Ley 22285/80 y prometen licitaciones y concursos, realizan muy pocos y en ciudades del interior.

Con la apertura democrática, Raúl Alfonsín le “devuelve” Canal 9 a Alejandro Romay y aunque también promete privatizaciones, nunca las realiza.

Argentina: Medios, Concentración y Periodistas: El Tercer Proceso de Concentración y Transnacionalización

Comienza bajo la presidencia de Carlos Menem (1989 – 1999). Y tiene dos fases.

En primer lugar, el Congreso aprueba la Ley de Emergencia Económica y la Ley de Reforma del Estado conocida como “Ley Dromi”, por el Ministro de Obras y Servicios Públicos de la Nación, Roberto Dromi (Ley Nº 23.696/89).

Roberto Dromi Carlos Menem Erman González Ley de Emergencia Económica Ley de Reforma del Estado

Bajo este marco jurídico (de nuevo: aprobado por el Congreso de la Nación y que todas las corporaciones respetaron, obvio), se fijó el marco normativo de las privatizaciones.

En el listado de empresas estatales a privatizar estaban las compañías de teléfono y las emisoras de radio y televisión, entre otras.

Se declararon sujetas a privatización Canal 11, Canal 13, Radio Belgrano, Radio Excelsior y el resto de los medios administrados por el estado excepto ATC, Radio Nacional, la RAE y las emisoras del SOR.

Con la Ley de Reforma del Estado se logró “corregir” la Ley de Radiodifusión de la dictadura ampliando la cantidad de licencias de 4 a 24 para personas físicas o jurídicas y permitir a los propietarios de diarios adquirir canales de televisión en la misma zona de influencia.

A través del Decreto 830/89 se llamó a concurso para la licitación de los canales 11 y 13. Y ya saben el resultado. Telefónica se quedó con Canal 11 (luego agregará Canal 9) y el Grupo Clarín con Canal 13.

Ley de Emergencia Económica, Ley de Reforma del Estado y llamado a licitación de los canales 11 y 13 todo junto en el mismo año de 1989.

Todo un récord, sobre todo si tenemos en cuenta que la segunda Ley de Radiodifusión, o sea, la Ley Servicios de Comunicación Audiovisual (26522/09), jamás logró aplicarse de manera efectiva y que incluso logró una medida cautelar para el Grupo Clarín para dejarla en suspenso por un juez a punto de jubilarse: Edmundo Carbone.

Las privatizaciones siguieron adelante durante el gobierno de Menem y por supuesto, la del resto de los medios de comunicación en manos del Estado.

Pero comienzan a faltar fondos frescos, capitales, dinero en efectivo. Entonces Menem firma el Tratado de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones con Estados Unidos durante su visita a Washington en 1991 (ratificado por el Congreso de la Nación a través de la Ley 24124/91 a la que ninguna corporación tampoco se opuso).

Tres años después, la Reforma Constitucional de 1994, la que le da la reelección a Menem, estableció que los tratados internacionales tienen menor rango jurídico que la Constitución Nacional pero mayor a cualquier ley aprobada por el Congreso de la Nación.

Así que en 1994, con el Tratado de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones se logra sortear el Decreto/Ley 22285 de Radiodifusión emitido por la dictadura que prohibía la inversión extranjera en los medios masivos de comunicación y se desata la guerra entre capitales nacionales y extranjeros.

Y, obviamente, ganan los extranjeros porque adquieren los medios masivos y montan cadenas con títulos de la deuda, lo que permitía el tratado con Estados Unidos.

Así comienza el Tercer Proceso de concentración y transnacionalización en dos fases ejecutadas en los años 1989 y 1994.

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